Cuando la música y la historia se encuentran: así se vivió el aniversario del Plan de Guadalupe
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La conmemoración del 113º aniversario del movimiento encabezado por Venustiano Carranza fue una ceremonia marcada por el Danzón No. 2 de Arturo Márquez y mensajes sobre unidad, legalidad y futuro para Coahuila
Bajo el sol de las 11:00 de la mañana, el viento de Ramos Arizpe comenzó a mover los pendones oficiales en la Ex Hacienda de Plan de Guadalupe. El ambiente no solo estaba cargado de historia, sino de una sonoridad particular: los ecos del Danzón No. 2 de Arturo Márquez, interpretado magistralmente por la Filarmónica del Desierto bajo la batuta del maestro Natanael Espinoza.
Hay una analogía inevitable entre la pieza de Márquez y el evento que hoy nos convocó. El danzón comienza con un clarinete nostálgico, una melodía que parece buscar su camino, tal como lo hizo Venustiano Carranza en 1913 al alzar la voz contra la traición. La música, al igual que el discurso del alcalde Tomás Gutiérrez Merino, nos recordó que este suelo no es solo “tierra y piedra”, sino el sitio fundamental donde nació la defensa de la legalidad.
Conforme la orquesta avanzaba en su ejecución, la intensidad de los metales y la percusión reflejaba la fuerza del 113º Aniversario que se conmemora. El alcalde Gutiérrez Merino, en un tono que emulaba la firmeza rítmica del danzón, dio la bienvenida a las autoridades: el Gobernador Manolo Jiménez Salinas, mandos militares como el General Fernando Colchado Gómez, y representantes de los poderes Legislativo y Judicial.
“Aquí se desconoció el poder ilegítimo y se sembró la semilla de una fuerza armada nacida del pueblo”, resonó en el micrófono, mientras la memoria de Carranza y el Ejército Constitucionalista se entrelazaba con las notas de la Filarmónica.
El clímax de la ceremonia llegó con la intervención del Gobernador Manolo Jiménez. Si el Danzón No. 2 es una danza de seducción y fuerza, el discurso oficial fue una coreografía de resultados y visión de futuro. Jiménez, al igual que un director de orquesta, subrayó la importancia del “trabajo en equipo”, vinculando el legado de 1913 con el presente de Coahuila.
Legado de Sangre y Corazón: El Gobernador saludó a la familia de Don Venustiano Carranza, afirmando que, aunque la sangre no corra por todas las venas, su legado late en el corazón de Coahuila.
El Estado de Avanzada: Se destacó a Coahuila como líder nacional en seguridad, exportaciones y formalidad laboral.
La Brújula Política: “Aquí no vamos ni para la izquierda ni para la derecha... Coahuila va siempre puro para adelante”, sentenció Jiménez, en un cierre que recordó los golpes finales y vibrantes de la obra de Márquez.
La ceremonia cerró con la misma energía con la que termina un danzón: con un paso firme y unísono. Entre los muros de la ex hacienda, quedó flotando el mensaje de que la legalidad no es un concepto estático del pasado, sino un ritmo vivo que exige unidad y visión.
Al finalizar, el aplauso para la Filarmónica del Desierto se fundió con los vítores de “¡Viva México!” y “¡Viva Coahuila!”, sellando una jornada donde la historia y la música demostraron que, en esta tierra, se avanza a “pasos de gigante”.