Detectan metales tóxicos en suelo de Coahuila
COMPARTIR
Investigación de CIQA analizó residuos suspendidos en 12 municipios mediante técnicas analíticas y cartografía digital, detectando distribución de elementos tóxicos asociados con industria, minería y tránsito
El polvo que se acumula en calles, techos y vehículos de las ciudades dista de ser un residuo inofensivo. En sus diminutas partículas se concentran rastros de actividades industriales, tránsito vehicular, procesos naturales e incluso dinámicas económicas del entorno.
Un estudio científico reciente encabezado por S. Alejandro Lozano Morales y Corazón G. Morales Amaya, investigadores de CIQA, analizó la presencia de metales potencialmente tóxicos en polvos urbanos de 12 municipios de Coahuila, con el propósito de identificar patrones de contaminación ambiental y comprender su relación con las actividades humanas predominantes en cada región.
TE PUEDE INTERESAR: Justicia climática debe surgir de la sociedad civil, afirma exministro de la SCJN en Torreón
La investigación integró herramientas de ciencia analítica, georreferenciación y modelado espacial para construir un diagnóstico ambiental actualizado sobre la distribución de metales pesados en entornos urbanos del estado.
MUESTREO SISTEMÁTICO PERMITIÓ MAPEAR CONTAMINANTES
El proyecto tuvo como objetivo determinar la concentración y distribución de elementos metálicos en residuos urbanos recolectados en los municipios de Torreón, Viesca, Ramos Arizpe, General Cepeda, Piedras Negras, Acuña, Guerrero, Jiménez, Candela, Múzquiz, Juárez y Ocampo.
Estas localidades representan distintos contextos productivos y geográficos: zonas industriales y fronterizas, comunidades agrícolas y regiones con tradición minera. Analizar el polvo en estos escenarios permitió identificar cómo las actividades económicas influyen en la composición química del ambiente.
Para obtener las muestras, los investigadores diseñaron un muestreo sistemático apoyado en cartografía digital. Mediante herramientas como Google Earth se trazaron cuadrículas sobre las zonas urbanas para definir los puntos de recolección.
En cada sitio se delimitó un área de un metro cuadrado, generalmente en banquetas o esquinas donde se acumulan partículas. Con utensilios de plástico se recolectaron cerca de 20 gramos de material, evitando contaminaciones externas.
En total se obtuvieron 391 muestras, que posteriormente fueron sometidas a procesos de preparación química antes de su análisis en laboratorio.
TECNOLOGÍA ANALÍTICA DETECTÓ METALES TÓXICOS
Las muestras fueron procesadas mediante digestión ácida, una técnica ampliamente utilizada en estudios ambientales para liberar los metales contenidos en matrices sólidas.
Cada muestra fue tratada con ácido sulfúrico concentrado durante varias horas de calentamiento y posteriormente con ácido nítrico para completar el proceso de disolución. La solución obtenida se filtró y se ajustó a un volumen específico con agua desionizada para su análisis instrumental.
La cuantificación de los elementos se realizó mediante espectroscopia de plasma acoplado inductivamente (ICP-MS), utilizando un espectrómetro óptico de alta sensibilidad capaz de detectar concentraciones de metales a nivel de microgramos por gramo.
Entre los elementos identificados se encuentran arsénico, plomo, cromo, cobre, níquel, hierro, manganeso y zinc, así como trazas de bario, cobalto y molibdeno. Aunque varios de estos metales se encuentran de manera natural en los suelos, sus concentraciones pueden incrementarse por emisiones industriales, actividad minera o circulación vehicular.
Los datos obtenidos fueron integrados con las coordenadas geográficas de cada punto de muestreo para generar mapas de distribución mediante software especializado. Este análisis permitió identificar “zonas calientes” de contaminación y asociarlas con posibles fuentes de emisión.
En áreas con intensa actividad industrial o alto flujo vehicular se registraron mayores concentraciones de plomo, cobre y níquel, mientras que regiones con antecedentes mineros presentaron contenidos más elevados de arsénico y hierro.
DIFERENCIAS REGIONALES EN LOS NIVELES ENCONTRADOS
Los resultados evidenciaron variaciones importantes entre municipios.
En Torreón se detectaron concentraciones elevadas de arsénico, plomo y cromo en sectores del suroeste urbano vinculados con actividad industrial. En Ramos Arizpe destacaron niveles de cromo, cobre y níquel asociados al sector metalmecánico y automotriz.
Por su parte, Viesca y General Cepeda mostraron acumulaciones relevantes de arsénico, hierro y manganeso, posiblemente relacionadas con depósitos naturales y emisiones agrícolas.
En las ciudades fronterizas de Acuña y Piedras Negras se registraron niveles significativos de zinc, cobre y plomo, reflejo del transporte internacional y el uso intensivo de combustibles fósiles.
Mientras tanto, municipios como Múzquiz, Juárez y Ocampo presentaron concentraciones de manganeso, cobalto y arsénico vinculadas a procesos mineros y a características geológicas de la región.
El estudio subraya que el polvo urbano funciona como un indicador ambiental pasivo capaz de registrar la huella química de las actividades humanas. Debido a que estas partículas pueden ser transportadas por el viento e inhaladas por la población, la presencia de metales pesados también plantea implicaciones para la salud pública.
Elementos como plomo y arsénico se asocian con afectaciones neurológicas y cardiovasculares; el cromo y el níquel han sido relacionados con procesos cancerígenos, mientras que altas concentraciones de manganeso pueden provocar alteraciones neurológicas.
En regiones semiáridas como Coahuila, donde el viento levanta con frecuencia partículas del suelo, el monitoreo de estos contaminantes se vuelve particularmente relevante.
La investigación demuestra que combinar análisis químicos avanzados con herramientas de mapeo geográfico permite generar diagnósticos ambientales más precisos y útiles para la toma de decisiones.
Más allá del laboratorio, estos datos ofrecen una base científica para impulsar políticas de monitoreo, control de emisiones y planeación urbana orientadas a reducir riesgos y mejorar la calidad ambiental en las ciudades del estado.