Edna Xóchitl desapareció hace 35 años en Torreón; su hermano mantiene viva la búsqueda
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A 35 años de su desaparición, Edén López González mantiene la esperanza de encontrar con vida a su hermana Edna Xóchitl, quien tenía ocho años cuando desapareció en Torreón
TORREÓN, COAH.- Han pasado 35 años desde aquella noche de agosto en que Edna Xóchitl López González salió a jugar y nunca regresó a casa. Tenía apenas ocho años. Hoy tendría 43 y, aunque el tiempo ha borrado algunos recuerdos y ha dejado sin respuestas a su familia, su hermano Edén López González se niega a dar por terminada la búsqueda.
Cada aniversario de la desaparición vuelve a abrir una historia que comenzó el 26 de agosto de 1991, cuando Edna salió de su domicilio en la colonia Ampliación Lázaro Cárdenas, en Torreón, junto con su hermano menor y otros dos niños.
Edén tenía entonces siete años y compartía con su hermana juegos, travesuras y discusiones propias de la infancia. Tres décadas y media después, conserva algunos de aquellos recuerdos como una forma de mantenerla presente.
Entre los objetos que guarda se encuentra una colección infantil de 26 tomos que perteneció a Edna. Son libros de cuentos de una enciclopedia de Disney que sobrevivieron al paso de los años y que para Edén tienen un valor que va mucho más allá de lo material.
También conserva fotografías de su hermana, incluida una de las imágenes que durante años fue utilizada para elaborar volantes y pedir ayuda a la ciudadanía para localizarla.
Hoy, una de esas fotografías tiene un significado diferente. A partir de ella se ha elaborado una proyección de cómo podría lucir Edna actualmente, una mujer de 43 años que, para su familia, continúa teniendo un rostro y un nombre que no han dejado de buscar.
LA ÚLTIMA NOCHE
La noche de la desaparición, Edna, Edén y dos amigos —Argentina, de aproximadamente nueve o 10 años, y David, de unos siete— salieron de la vivienda familiar sin autorización de sus padres.
El grupo se dirigió hacia una zona cercana a las vías del ferrocarril, entre las colonias Las Dalias y Ampliación Lázaro Cárdenas. Para los niños era un sitio conocido, aunque sus familias lo consideraban peligroso debido a la maleza, el terreno irregular y la proximidad de las vías.
Aquel lugar estaba a pocas cuadras de la casa y contaba con caminos utilizados por los propios vecinos. Los menores incluso se acercaron a una torre de la Comisión Federal de Electricidad, pero tuvieron que descender al notar la presencia de vecinos.
Después ocurrió una discusión entre los niños sobre el camino que tomarían para regresar.
Existían dos rutas principales para volver hacia la zona habitada: una por la calle Héroes de Tonolita y otra por El Vergel. Una de ellas tenía lodo y charcos, mientras que la otra representaba una alternativa más limpia.
Los hermanos Edén y Edna acababan de recibir zapatos nuevos debido a la proximidad del regreso a clases. Ese detalle aparentemente cotidiano terminó siendo determinante aquella noche.
Los menores se dividieron. Edén y uno de los niños tomaron una dirección, mientras Edna y Argentina siguieron por otra.
Pasaron aproximadamente entre 10 y 15 minutos antes de que Edén regresara a casa. Cuando sus padres preguntaron por Edna, explicó que se había ido con Argentina.
A partir de ese momento comenzó una búsqueda que marcaría para siempre a la familia López González.
UNA BÚSQUEDA SIN RESPUESTAS
Los primeros reportes sobre la desaparición generaron una movilización de familiares, vecinos y autoridades. Con el paso de los días surgieron testimonios y posibles pistas, entre ellas la versión de que un hombre con apariencia militar habría interceptado a la niña y se la habría llevado.
Sin embargo, ninguna de esas líneas permitió establecer de manera definitiva qué ocurrió con Edna ni localizarla.
El caso alcanzó una amplia repercusión en la Comarca Lagunera e incluso llegó a medios de alcance nacional. La historia fue presentada en el programa televisivo Mujer, Casos de la Vida Real, conducido por Silvia Pinal, lo que permitió que la imagen de la niña fuera conocida por miles de personas.
Sus padres, Reyna Xóchitl González Martínez y Jesús Heriberto López Aguilar, dedicaron buena parte de sus vidas a buscarla.
Ante la falta de resultados, la familia recurrió incluso a investigadores privados. Para cubrir los gastos organizaron actividades y colectas, además de recibir apoyo de personas de la región.
Los esfuerzos incluyeron la participación de investigadores que siguieron distintas pistas, además de gestiones ante autoridades y organismos relacionados con la búsqueda.
Pero las respuestas nunca llegaron.
No hubo una prenda, un objeto o un indicio definitivo que permitiera reconstruir qué ocurrió con la niña aquella noche.
DENUNCIA DETENIDA
De acuerdo con Edén López González, existe una denuncia relacionada con la desaparición ante la entonces Procuraduría General de la República, actualmente Fiscalía General de la República.
Sin embargo, el expediente no tuvo la actualización que la familia esperaba y actualmente no existe, según su versión, una denuncia activa en las oficinas locales de la Fiscalía de Personas Desaparecidas.
La situación ha contribuido a que el caso permanezca prácticamente en el mismo punto que hace décadas: sin una explicación definitiva sobre el destino de Edna.
La familia también ha proporcionado muestras de ADN con la expectativa de que puedan servir para una eventual identificación.
EDÉN NO DEJA DE BUSCARLA
Con sus padres ya fallecidos, la responsabilidad de mantener vigente la búsqueda ha quedado principalmente en manos de sus hermanos.
Edén ha decidido utilizar las herramientas que hace 35 años no existían: las redes sociales.
La intención es sencilla, pero representa una esperanza enorme: que la imagen de Edna llegue a alguien que pueda reconocerla o que alguna persona que tenga información sobre lo ocurrido aquella noche decida hablar.
También existe otra posibilidad que la familia no descarta: que Edna esté viva y, por alguna circunstancia, nunca haya podido regresar.
Por eso, Edén mantiene un mensaje para ella: si alguna vez llega a conocer la historia, si en algún momento descubre que su familia continúa buscándola, quiere que sepa que puede regresar y que encontrará apoyo.
Es una esperanza que ha sobrevivido incluso a la muerte de sus padres.
Ellos fallecieron sin obtener la respuesta que buscaron durante décadas. No volvieron a abrazar a su hija ni pudieron conocer su destino, pero dejaron a sus hijos el compromiso de mantener viva su memoria.
Edna Xóchitl nació el 23 de marzo de 1983. Tenía ocho años cuando desapareció y este 2026 cumpliría 43.
Para su hermano, la búsqueda no terminó aquella noche ni concluirá mientras exista una posibilidad de encontrarla.
Sus fotografías, sus viejos libros y los recuerdos de aquella niña forman parte de una historia familiar que se niega a quedar en el olvido.
Treinta y cinco años después, la pregunta permanece abierta: ¿qué ocurrió con Edna Xóchitl aquella noche del 26 de agosto de 1991?
La familia sigue esperando una respuesta.
Y, sobre todo, sigue esperando que Edna regrese.