El 31% de territorio de Coahuila ya cuenta con pozos exploratorios de gas no convencional
El posicionamiento surge tras declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre analizar esta técnica
Tras las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el análisis para reconsiderar el uso de la extracción de hidrocarburos no convencionales, un grupo de organizaciones sociales de México visitó Saltillo para alertar sobre los estragos y el daño ecológico que causa la fractura hidráulica en el estado.
Durante la conferencia, se reveló que el 31% del territorio coahuilense ya cuenta con pozos exploratorios documentados desde 2010. Esta cifra pone en evidencia la actividad realizada por Petróleos Mexicanos. De acuerdo con los colectivos, estas prácticas se han llevado a cabo aun cuando eran negadas por el Gobierno Federal.
La Alianza Mexicana Contra el Fracking sostiene que esta actividad pone en riesgo la biodiversidad y el suministro de agua en la región.
Expansión y focalización del daño
De acuerdo con datos de la Alianza y Dino Colectivo Verde, el estado registra un total de 24 pozos con 461 fracturas, lo que promedia 19.2 fracturas por cada pozo.
“El foco de mayor explotación se localiza en el municipio de Sabinas, donde un solo pozo ha sido sometido a 104 fracturas”, se informó.
Otras zonas afectadas incluyen Piedras Negras, Nava, Allende, Villa Unión, Zaragoza, Guerrero, Jiménez, Ocampo, Lamadrid, Candela y San Buenaventura.
Contaminación y riesgos sísmicos
La principal preocupación de las organizaciones es la contaminación irreversible del agua. Se estima que cada evento de extracción consume entre 9 y 29 millones de litros de agua, equivalente a hasta 12 albercas olímpicas, los cuales se mezclan con químicos, incluyendo sustancias cancerígenas como el metanol y el benceno.
Los activistas advierten que el riesgo de contaminar los acuíferos, situados a solo 300 metros de profundidad, es alto.
Además del impacto ambiental, se denunció que la inyección de agua residual a profundidades de entre 1 y 5 kilómetros puede lubricar fallas geológicas, provocando sismos, un fenómeno ya documentado en lugares como Oklahoma.
Promesas políticas y la Cuenca de Burgos
Aunque empresarios y políticos han señalado que este método traería autonomía energética, para los colectivos no es sinónimo de progreso, sino una señal del agotamiento de los combustibles fósiles, al tratarse de un proceso más costoso y agresivo.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador manifestó durante su administración su postura en contra de este tipo de extracción; sin embargo, la presidenta ha indicado que se trata de un tema que debe ser analizado por especialistas.
Coahuila forma parte de la Cuenca de Burgos, una de las reservas de gas shale más grandes del mundo, lo que mantiene estos proyectos en discusión.
Respecto a los daños a la salud, la Alianza indicó que ya han sido documentados e incluyen casos de asma, embarazos prematuros y defectos congénitos del corazón en zonas cercanas a la explotación. Ante este panorama, los colectivos hicieron un llamado a la movilización ciudadana para detener una técnica que consideran una amenaza directa para el futuro de la entidad.