Evidencia visual potencia indignación social ante casos de crueldad animal, como el de ‘Rocky’, en Saltillo: Experto
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El investigador Gabriel Pérez Salazar explicó que la tecnología permite documentar y difundir casos de agresión, mientras que los cambios culturales han llevado a reconocer a los animales como parte de los núcleos familiares.
Los casos de maltrato hacia animales generan actualmente una mayor reacción social debido a dos factores principales: la facilidad para documentar y compartir imágenes a través de la tecnología, y el cambio cultural que ha modificado la forma en que las personas se relacionan con los animales de compañía.
Así lo explicó Gabriel Pérez Salazar, doctor en Ciencias Políticas y Sociales e investigador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAdeC, al analizar la respuesta social generada por casos como el de Rocky, un perro que fue maltratado en Saltillo y cuyo caso provocó una amplia movilización en redes sociales.
El especialista señaló que los dispositivos tecnológicos han cambiado la manera en que la sociedad conoce y reacciona ante determinados hechos, debido a que actualmente cualquier persona puede registrar una situación en el momento en que ocurre.
“Hoy en día prácticamente todas las personas tenemos en nuestro bolsillo un dispositivo que nos permite grabar en cualquier momento cualquier situación que podamos contemplar”, explicó.
Añadió que las cámaras instaladas en vehículos también han contribuido a generar evidencia de hechos que antes podían quedar únicamente como testimonios, pues las grabaciones permiten observar directamente una situación y compartirla con otras personas.
Pérez Salazar indicó que las redes sociodigitales tienen un papel relevante porque permiten que contenidos con una fuerte carga emocional se difundan rápidamente, especialmente cuando generan sentimientos como indignación o enojo.
“Gracias a esas emociones fuertes, en este caso indignación, ira, que están siendo generadas por esa grabación, se convierte en un contenido que está siendo replicado por una gran cantidad de personas”, señaló.
LOS ANIMALES SE VUELVEN UN MIEMBRO MÁS DE LA FAMILIA
El investigador explicó que esta reacción también está relacionada con cambios culturales en la forma en que los seres humanos perciben a los animales. Retomó las ideas del sociólogo Ronald Inglehart, quien plantea que durante mucho tiempo los animales fueron vistos principalmente desde una perspectiva utilitaria, es decir, por las funciones que cumplían para las personas.
Sin embargo, señaló que en las últimas décadas se ha fortalecido una visión en la que los animales son reconocidos como seres capaces de sentir afecto, dolor y sufrimiento, por lo que su bienestar adquiere un valor propio.
Esta transformación también ha influido en las legislaciones que buscan proteger a los animales, al considerar nuevas formas de relación entre las personas y otras especies y reconociéndolos como seres sintientes con derechos, cuya vida, integridad y bienestar deben ser protegidos.
Además, mencionó el concepto de “familias multiespecie” desarrollado por el sociólogo Ulrich Beck, que explica cómo actualmente muchas personas consideran a sus animales de compañía como integrantes del núcleo familiar y no únicamente como mascotas.
“Ya no es tan común que digan: ¿quién es el dueño del perro?, sino quién es la familia de este perro, quién es el papá, quién es la mamá”, explicó.
EVIDENCIA GENERA MÁS IMPACTO
El especialista consideró que la intensidad de la reacción social ante casos de maltrato no necesariamente significa que violencia contra personas sean ignorados, sino que las imágenes y la evidencia directa tienen un impacto distinto en la percepción colectiva.
Puso como ejemplo otros casos de violencia que han generado indignación pública y afirmó que la diferencia está en contar con evidencia visual del hecho.
“No es lo mismo saberlo, a verlo, a tener la evidencia”, expresó.
Sobre las especulaciones que suelen surgir en redes sociales después de este tipo de acontecimientos, Pérez Salazar explicó que las emociones forman parte de la reacción humana y no deben ser ignoradas, pero deben acompañarse de análisis antes de tomar decisiones.
“Lo que hay que hacer es contemplar esa emoción, razonar esa emoción, no ocultarla, no suprimirla, sino ser conscientes de eso que estamos sintiendo y a partir de esa conciencia tomar decisiones de una forma más pensada”, señaló.
El investigador destacó que la exigencia social de justicia que surge tras la difusión de imágenes de maltrato responde a la combinación entre una mayor sensibilidad hacia los animales, la posibilidad de observar los hechos directamente y la capacidad de las redes sociales para amplificar las reacciones colectivas.