Irán exige una indemnización por el derrame de petróleo en el estrecho de Ormuz
Las autoridades estaban trabajando para contener la contaminación y señaló inicialmente a un buque granelero extranjero como posible origen del derrame
Un derrame de petróleo ha alcanzado las costas de Irán y provocado daños en zonas marítimas y costeras de la provincia de Hormozgan, mientras crece la controversia sobre el origen del vertido y quién debe asumir los costos de su limpieza y reparación.
El gobierno iraní sostiene que el incidente es consecuencia de décadas de contaminación provocada por actividades extranjeras en el Golfo Pérsico y el mar de Omán. Sin embargo, plataformas especializadas en seguimiento marítimo apuntan a una posible conexión mucho más directa: el vertido habría comenzado tras el ataque de Irán contra un buque que navegaba cerca del estrecho de Ormuz.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, informó que las autoridades estaban trabajando para contener la contaminación y señaló inicialmente a un buque granelero extranjero como posible origen del derrame.
La empresa de seguimiento marítimo TankerTrackers.com, por su parte, identificó al Minoan Pioneer como el posible punto de partida del vertido. El barco fue atacado por fuerzas iraníes el pasado 3 de agosto mientras se encontraba en aguas de Omán.
Imágenes obtenidas mediante satélite muestran una extensa mancha desplazándose hacia el este, en dirección a la isla iraní de Qeshm. Parte del hidrocarburo habría alcanzado las proximidades de Shib Deraz, una localidad situada en la costa de la isla.
Las autoridades ambientales de Hormozgan calculan que aproximadamente 8 acres de superficie costera han resultado afectados, mientras que otros 22 acres de aguas marinas presentan contaminación.
Teherán apunta al exterior
Baqaei no aceptó públicamente la versión que relaciona el derrame con el ataque iraní contra el Minoan Pioneer. En cambio, acusó a actores extranjeros de contribuir durante décadas al deterioro ambiental de las aguas que rodean Irán.
En una publicación en X, el funcionario cuestionó quién debería asumir la responsabilidad económica por los daños ambientales acumulados en el Golfo Pérsico y el mar de Omán. Entre los posibles responsables mencionó a países consumidores de petróleo, compañías aseguradoras y gobiernos involucrados en operaciones militares en la región.
La disputa ambiental aparece, además, en un momento de fuerte tensión militar y económica alrededor del estrecho de Ormuz.
El estrecho, en el centro de la disputa
Irán ha condicionado la reapertura del estratégico paso marítimo a una compensación por los daños que, según Teherán, han provocado Estados Unidos y sus aliados durante el actual conflicto y enfrentamientos anteriores.
El presidente Donald Trump ha rechazado las exigencias iraníes y ha asegurado que Estados Unidos mantiene el control del estrecho, mientras el bloqueo y las restricciones al tráfico marítimo continúan afectando la economía iraní.
La situación también ha reducido considerablemente el tránsito de embarcaciones. Los datos de seguimiento marítimo indican que durante la última semana han circulado menos de doce barcos diarios, reflejo de los riesgos que enfrentan las compañías que operan en una de las rutas petroleras más importantes del mundo.
El nuevo derrame añade otra preocupación ambiental a la región. Paralelamente, una segunda mancha de petróleo se ha extendido frente a Omán después de que otro buque cisterna encallara, amenazando ecosistemas marinos protegidos.
El incidente deja así una doble disputa: por un lado, la batalla política entre Irán y sus adversarios por el control y la seguridad del estrecho de Ormuz; por otro, la responsabilidad por los daños ambientales provocados en unas aguas sometidas a una creciente actividad militar y marítima.