Las heroínas de la pandemia, cada una desde su trinchera

Estas son solo algunas de las historias de las heroínas de la pandemia, que desde la primera línea de batalla, desde sus oficinas, desde las calles o desde sus hogares, se han sobrepuesto a la adversidad

Coahuila
/ marzo 8, 2021 - 04:54

La pandemia del COVID-19 ha contagiado y cobrado la vida de millones de personas en todo el mundo. En Coahuila, a poco más de un año de la aparición del virus, casi 6 mil personas han fallecido y más de 65 mil han contraído la enfermedad.

Sin embargo, entre las lamentables cifras de la pandemia, surgen las historias de mujeres de Coahuila que han hecho frente al coronavirus. Desde médicas, maestras, amas de casa, enfermeras, trabajadoras de fábricas, políticas, pero también son hijas, madres, amigas… mujeres.

Estas son solo algunas de las historias de las heroínas de la pandemia, que desde la primera línea de batalla, desde sus oficinas, desde las calles o desde sus hogares, se han sobrepuesto a la adversidad.

Quedarse en casa en la pandemia no es una opción para ellas; sus historias son un recordatorio de lo esenciales que son para la sociedad misma

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Cindy Pérez Marines, la emprendedora

Su negocio se expandió en medio de la pandemia. Cindy pasó de vender artículos de moda por catálogo en Facebook, a contar con un negocio formal en la zona centro de Saltillo, junto dos mujeres más con las que comparte el local.

De acuerdo con el Inegi, 19 por ciento de los emprendedores en México, es decir casi 4 millones, son mujeres. De ellas, el 49% tiene entre 18 y 34 años. En cuanto a su nivel de escolaridad, si consideramos que en México las mujeres tienen mayor tasa de graduación de educación universitaria que los hombres, el 65 por ciento de las mujeres emprendedoras tiene estudios universitarios.

Cindy Pérez Marines tiene 23 años, es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila. Emprendió su microempresa desde el 2019 a la par de su empleo formal en una universidad de Saltillo.

“Al principio lo tomé como un hobbie, porque me gustan mucho las ventas, yo tenía mi trabajo formal”, dice la joven, pero el temor a contagiarse de COVID-19 y esparcir el virus a su abuelita, con quien ha vivido siempre, la llevó a renunciar a su empleo.

Durante más de un año, Cindy y su socia planearon la expansión de su negocio, ahora su tienda Cinderella, sin embargo tuvo que hacerlo ella sola. Con el temor de no contar con un empleo formal, se aventuró a abrir su local.

Actualmente, la joven emprendedora alterna su empleo formal, al que regresó después de un par de meses, con su negocio de venta de ropa de moda, zapatos y bolsas. Asegura que iniciar un negocio en línea o físico no es cosa sencilla, pero su mayor apoyo ha sido el de sus clientas y su familia.

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Blanca Sifuentes Carreón, la maestra

Lo primero que pensó cuando escuchó sobre el COVID-19 fue que jamás llegaría a 7 de enero, y Los Yeguales, ejidos del municipio de Parras de la Fuente, donde imparte clases de educación primaria.

A un año de haber dejado los salones de la escuelita, como ella la llama, y donde vivía de lunes a viernes, Blanca Sifuentes Carreón ha sorteado de su bolsillo los costos del rezago educativo de sus alumnos, como la falta de acceso a internet para realizar sus tareas.

“Me acuerdo mucho que era un miércoles y la inspectora nos mandó un mensaje: maestros nos llegó el oficio de Secretaría (de Educación) que tienen que irse a sus casas, se van a suspender clases por lo de la enfermedad, porque ya llegó a México”, dice un año después de dejar de impartir clases presenciales.

Al ser el ejido 7 de enero una zona rural, falta de recursos como el Internet, Blanca ha organizado varias rifas entre sus amigos para adquirir teléfonos inteligentes y mantener el contacto con sus alumnos. También lanzó una campaña para apadrinar tarjetas de crédito telefónico y que así los niños puedan enviarle sus tareas.

“Son tres celulares divididos entre nueve niños y se los rolan para poder mandarme las actividades por WhatsApp. Yo les mando cada semana, los viernes porque son los días que entra el camión allá, 150 para que pongan saldo a los teléfonos los niños del 7 de Enero, y 150 para los niños de Yeguales para que le pongan gasolina a su moto y puedan bajar al (ejido) 7, y me puedan escribir un WhatsApp si tienen alguna duda”, relata. 

Cada 15 días acude a Los Yeguales, a tres horas de camino de su domicilio en la cabecera municipal, para llevarles a sus alumnos los cuadernillos de trabajo, darles una clase exprés sobre las dudas y recoger sus tareas; allá no hay señal telefónica.

Blanca aún tiene miedo de regresar a las aulas sin antes recibir la vacuna, pero congruente con su dedicación por su profesión, dice que regresará cuando tenga que hacerlo, cuidando lo más posible su salud y la de sus alumnos.

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Juana Mayela González Núñez, la jefa de área COVID

Con 18 años de servicio en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Juana Mayela González Núñez pasó de ser la jefa del área de Urgencias de la Unidad Médico Familiar número 2 en Saltillo, a dirigir el Centro de Atención Temporal COVID-19 en la ciudad.

“Desde que tengo uso de razón sabía que quería estar al servicio de las personas para dar solución a sus problemas de salud… Toda atención de los pacientes es responsabilidad, pero al inicio se siente mucho más la responsabilidad, porque vas a un área de un nuevo concepto de atención”, apunta la médica urgencióloga.

Juana Mayela dice que su trabajo se ha vuelto de mayor responsabilidad con la pandemia, también más agotador, sobre todo mentalmente, porque debe lidiar con más estrés del normal y apoyar a su equipo para brindar la atención adecuada a los pacientes COVID.

Aunque sus jornadas de trabajo en ocasiones se extienden debido a la seriedad de la crisis sanitaria, las estrategias de atención que ha desarrollado junto con su equipo de trabajo por ser los primeros respondientes de la pandemia, asegura que es extraordinario.

La médica relata que el protocolo de protección personal para ingresar a un área de atención de pacientes COVID le requiere media hora de preparación antes de entrar. Siguiendo las medidas de protección y prevención, entra a un filtro sanitario en donde se les aplica un cuestionario y se evalúa que no tengan alguna sospecha de contagio.

Posteriormente, se dirige a un área en la que se le dota de un equipo de protección personal ayudada por alguno de sus compañeros, para colocar sus aditamentos de manera adecuada, cubriendo todo su cuerpo.

A sus 45 años, originaria del primer Pueblo Mágico de Coahuila pensó haber visto lo suficiente como urgencióloga. La pandemia le recordó que siempre se pueden aprender cosas nuevas, como abrazar con el corazón a sus hijos de 14 y 12 años, y valorar el verdadero propósito de la vida, ser feliz.

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María del Carmen Ruíz Esparza, la funcionaria de Educación

Como titular de la Subsecretaría de Planeación Educativa, las actividades de María del Carmen Ruíz Esparza que se relacionan con la función que desempeña en la Secretaría de Educación no han variado, porque no ha dejado de asistir a las oficinas de dicha dependencia.

“Solamente tuve que hacer una pausa cuando me vi en la necesidad de hacer cuarentena, ya que fui afectada por el COVID-19”, precisa. Para ella, como para muchas otras mujeres permanecer en casa no fue una opción, pues la capacidad de contención rebasó el trabajo realizado y dio paso a una nueva normalidad a que había que adaptarse.

Dentro de esta nueva normalidad, el Gobierno de Coahuila ordenó que los alumnos abandonaran las aulas a partir del 20 de marzo, dos semanas antes de las vacaciones de Semana Santa como medida de prevención de contagio del COVID-19. Coahuila fue el primer estado en tomar la determinación, previendo regresar a las escuelas el 17 de abril.

A un año de las clases a distancia y bajo modelos de educación semipresencial, la Subsecretaría de Planeación Educativa observa como obligatorios los protocolos que establece la Secretaría de Salud, como la higienización de espacios laborales, uso de cubrebocas, lavado de manos y sana distancia.

Una de las decisiones más difíciles que la maestra María del Carmen ha tenido que enfrentar desde su trinchera con respecto al COVID-19 es la de sustituir personal que ha fallecido, así como elaborar estrategias para tener la infraestructura física educativa en condiciones para incorporarse a las actividades normales, ya que estas estrategias pueden ser afectadas por la incertidumbre que provoca el comportamiento de la pandemia.

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Edna, la soldado

Más de 28 mil mujeres integran el Ejército y la Fuerza Aérea en México; la soldado Edna es una de ellas desde hace tres años. Actualmente está en servicio en la Sexta Zona Militar de Saltillo, brindando apoyo en la logística de la aplicación de la vacuna contra el COVID-19, que inició el 28 de diciembre en el 69 Batallón de Infantería tras el arribo de 8 mil 775 vacunas para el personal médico de la primera línea de atención de la pandemia. El 24 de marzo, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) se sumó a los esfuerzos del Gobierno para hacer frente a la pandemia y desde ese momento anunció que ponía a disposición de la ciudadanía las instalaciones y personal del Ejército Mexicano. Desde entonces, Edna asegura que el trabajo se incrementó, pero ha valido la pena todo el esfuerzo que se ha realizado.

“Nos han estado enviando para apoyar en la atención con los medios de comunicación que acuden a cubrir lo referente al proceso de vacunación. He venido también para apoyar en las actividades que se requieren, yo me siento bien de poder ayudar a las personas desde mi labor diaria”, dice. También ha participado en la logística de los operativos que se han realizado en la recepción de la vacuna en el 69 Batallón de Infantería.

Cuando inició la pandemia, apoyó en el Centro de Coordinación del COVID-19 del INSABI, lo que la llevó a dejar de visitar su hogar por más de un mes por temor a contagiar a quienes la esperaban ahí, entre ellos sus hijos. Alejarse de su familia es la decisión más difícil que tomó en el último año, pero le enseñó a valorar su salud, su empleo y su valía como mujer.

“La ayuda que el Ejército le brinda a la población siempre me pareció interesante, la manera en que apoyaban a los civiles en momentos como estos, siempre pensé que era un orgullo”, el mismo orgullo que hoy ella siente.

A sus 28 años, madre de dos niños de menos de cinco años, Edna es el orgullo de su familia. La única que porta un uniforme militar, y que además lo hace con disciplina, respeto y gallardía, a decir de sus superiores. Para la soldado Edna, servir a su nación desde el Ejército Mexicano es un orgullo.

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Ninfa Gómez Limas, la empresaria

Ninfa Margarita Gómez Limas es presidenta de la Comisión de Mujeres Empresarias y dueña de la agencia de intercambio estudiantil “International Experience”. Empresaria. En México el 36 por ciento de las Mipymes son propiedad de una mujer, aportando el 37 por ciento del Producto Interno Bruto del país y dan empleo a mujeres por un espacio promedio mayor a un año.

“International Experience” nace en Saltillo, Coahuila, en el 2009, con el propósito de ofrecer asesoría educativa en el extranjero. La compañía está comandada por Ninfa, quien en el 2015 junto a cinco amigas y con el apoyo del Centro Empresarial Coparmex Coahuila Sureste, dio vida a la Comisión de Mujeres Empresarias Coparmex Coahuila Sureste, que preside desde el 2018. Desde ahí, abandera la encomienda de impulsar y fortalecer a las mujeres empresarias de la Región Sureste del estado.

Por el COVID-19, la empresaria dice que las mujeres redoblaron los esfuerzos para mantener vigentes sus empresas, transformándose así con productos innovadores y desarrollando proyectos en línea que les permitieron alcanzar un mercado mayor.

“Fue un año que nos vino a sacudir a todo mundo, en todas las ciudades, en todos los países y en todas las áreas, sin importar el giro, el tipo de negocio o el tipo de empresa, fue un terremoto en el que tuvimos que superar el miedo, primero que nada. Fue un año de aceptar el cambio y de innovar”, dice.

Como empresaria y presidenta de la Comisión, se dio a la tarea de buscar programas de apoyo por parte de Gobierno, créditos, asesorías en cuanto a mercadotecnia y en algunos casos apoyar en la adaptación de trabajo completo de las empresas de la Región.

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Martha Alicia Romero Reyna, la médica

Desde 1990, Martha Alicia Reyna Romero estuvo al frente de la coordinación de programas preventivos a nivel estatal, posteriormente colaboró en el Centro de Salud “González”, para regresar nuevamente a coordinar programas preventivos como jefa del departamento de Medicina Preventiva. Actualmente es la subdirectora de Prevención y Promoción a la Salud de Coahuila, esta es su segunda pandemia en el cargo.

En el 2009 vivió la epidemia de la Influenza, en donde trabajo desde esta misma posición en favor de las y los coahuilenses. Entonces, su equipo de trabajo participó con campañas intensivas de acciones de vacunación, pero asegura que no hay comparación con lo que sobrevino tras la aparición del COVID-19.

“Siempre nos dicen que Prevención es el ajonjolí de todos los moles”, dice Reyna Romero, quien tiene bajo su cargo parte de la coordinación los esfuerzos de la Secretaría de Salud de Coahuila para la contención de la pandemia. Admite que el último ha sido un año de mucho trabajo, en el que se ha centrado en poder ejecutar los lineamientos de salud que les permitieran dar atención a los pacientes COVID-19.

“Fue un año con mucho trabajo, todo centrado en COVID y sobre todo para poder bajar todos los lineamientos que se estaban cambiando en cómo identificar al paciente, las reuniones tanto de la búsqueda de información, como la coordinación con las instituciones para el seguimiento de casos, establecer un esquema porque desde el inicio no había un esquema de tratamiento específico”, relata.

La funcionaria ha practicado la medicina con carácter humanitario, brindándole al enfermo su atención. La dedicación a su profesión no ha impedido que cumpla con sus responsabilidades sociales y humanísticas colaborando como médico en Desarrollo Comunitario de Saltillo, A.C.

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Azucena Ramos, la funcionaria de gobierno

“Yo jamás pensé el giro total, como nadie de nosotros, que esta pandemia daría a la vida de todas las personas y además modificaría la forma de ver y de vivir nuestras vidas, de transformar hasta las cosas más sencillas como lo es el que conviviéramos, el ir al cine o algún lugar de esparcimiento”, sostiene Lucía Azucena Ramos Ramos.

En febrero del 2020 recibió el nombramiento que la puso al frente de la Secretaría de Turismo de Coahuila. En abril del 2020 se detuvo en gran parte del país como resultado de la pandemia de COVID-19, Coahuila no fue la excepción. El cierre de los Pueblos Mágicos en la entidad fue inminente, causando pérdidas millonarias.

Detrás de la reactivación del turismo en la entidad, Lucía Azucena encabeza las estrategias, talleres y gestiones con la cadena de valor turística, que ha sido replicada a nivel nacional por la Asociación de Secretarios de Turismo de México, como la implementación de buenas prácticas para los servicios turísticos, los protocolos y lineamientos sanitarios que permitieron la reactivación turística.

“A un año de la pandemia yo veo que el turismo sigue de pie, el turismo en Coahuila se ha destacado porque hemos tenido esa coordinación de esfuerzos y la sinergia que hemos creado con los empresarios hoteleros, con los alcaldes y con los presidentes de los Comités de Pueblos Mágicos”, señala.

En sus más recientes gestiones como servidora pública aboga ante las autoridades estatales, la vacunación del sector de tour operadores y hoteleros para terminar de reactivar un turismo responsable, pues considera se encuentran en constante riesgo de contagio, pese a los protocolos de bioseguridad.