Connie, la perrita Chihuahua que también visitó el altar de sus antiguos dueños en Monclova
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A sus 12 años, Connie acompañó a su familia al panteón Guadalupe para recordar a Gloria y Antonio, sus primeros dueños
MONCLOVA, COAH.- Entre fotografías, veladoras y los alimentos que disfrutaban en vida, una pequeña visitante de cuatro patas se convirtió en parte especial de la celebración del Día de Muertos en el panteón Guadalupe de Monclova. Se trata de Connie, una perrita Chihuahua de 12 años que acompañó a su familia para recordar a quienes fueron sus primeros dueños.
Su presencia no fue casualidad. Connie llegó a la familia cuando todavía vivía Gloria Rosalba Martínez y, después de su fallecimiento, permaneció al lado de su esposo, Antonio Chan, con quien compartió varios años y se convirtió en una compañía inseparable.
Con el paso del tiempo, la pequeña Chihuahua quedó al cuidado de otros integrantes de la familia, pero el vínculo con quienes la recibieron por primera vez permanece. Por ello, durante la tradicional visita al panteón, sus familiares decidieron llevarla para que también formara parte del homenaje dedicado a Gloria y Antonio.
Alejandra Ballesteros explicó que la elaboración del altar es una actividad que realizan cada año, principalmente por iniciativa de su cuñada Ivonne Chan, quien reúne a hijos y nietos para recordar a sus seres queridos y conservar las tradiciones familiares.
El altar fue preparado con distintos elementos que representan los gustos y recuerdos de los homenajeados. Entre ellos colocaron veladoras, pan, tamales, frutas y algunos productos que disfrutaban particularmente Gloria y Antonio.
Una naranja, que era del agrado de su suegro, y una Coca-Cola para su suegra fueron parte de las ofrendas, junto con otros alimentos que acostumbraban consumir cuando estaban vivos. Cada objeto fue colocado como una manera de traer al presente pequeños detalles de la vida cotidiana que compartieron con ellos.
La familia recordó que esta tradición ha cambiado con los años. Anteriormente acostumbraban acudir al cementerio para llevar flores, pero poco a poco comenzaron a preparar altares, una actividad que les permite involucrar a más integrantes y compartir anécdotas sobre quienes ya no están.
Gloria Rosalba Martínez falleció hace aproximadamente 10 años, mientras que Antonio Chan murió hace alrededor de siete. Aunque ambos llevan varios años ausentes, sus familiares mantienen vivo su recuerdo mediante estas reuniones, en las que participan distintas generaciones.
Alejandra también aprovechó para invitar a otras familias a conservar las costumbres del Día de Muertos, acudir a los cementerios y procurar que las tumbas de sus seres queridos permanezcan limpias y en buenas condiciones.
Consideró que estas acciones representan una forma de demostrar cariño y respeto, además de permitir que las nuevas generaciones conozcan la historia de sus familiares y mantengan presentes sus recuerdos.
En medio de las ofrendas, las fotografías y los alimentos, Connie también tuvo un lugar especial. A sus 12 años, la pequeña Chihuahua se convirtió en un vínculo entre el pasado y el presente de la familia, recordándoles que el afecto que se construye con una mascota permanece incluso después de la partida de quienes la cuidaron.
(CON INFORMACIÓN DE LA PRENSA)