‘Fue un crimen’: Raúl Vera arremete por la crisis de AHMSA y el golpe a Monclova
El obispo emérito de Saltillo cuestionó las consecuencias de la crisis de AHMSA para Monclova y sus trabajadores
MONCLOVA, COAH.- La crisis de Altos Hornos de México (AHMSA) no solo significó el cierre de una empresa para Monclova, sino la pérdida de una fuente de sustento para numerosas familias de la Región Centro, afirmó el obispo emérito Raúl Vera López, quien calificó lo ocurrido como un “crimen” y una injusticia.
Durante su visita a Monclova este fin de semana, el religioso fue cuestionado sobre el futuro de la siderúrgica, luego de que durante la subasta realizada el 25 de septiembre en la Ciudad de México surgiera una oferta de mil 400 millones de dólares por AHMSA y su filial Minera del Norte (MINOSA).
Vera López dejó claro que su preocupación está centrada en las consecuencias que la crisis de la empresa ha tenido entre los trabajadores y las familias que durante décadas dependieron directa o indirectamente de la actividad siderúrgica.
“Fue un crimen lo que hicieron”, expresó el obispo emérito al referirse al impacto que tuvo el cierre de la empresa en la población de Monclova.
“Arruinaron la vida de todo un pueblo”, declaró ante medios locales.
Las declaraciones del obispo emérito ocurrieron un día después de la subasta de AHMSA y MINOSA, en la que el empresario José Arturo Domínguez Arteaga, vinculado con Construcciones e Ingenierías Electromecánicas (CIESA), presentó una postura por mil 400 millones de dólares.
El síndico de AHMSA, Víctor Manuel Aguilera Gómez, llamó a mantener cautela y señaló que la diligencia de subasta no podía darse por concluida mientras no se cumplieran los requisitos correspondientes.
De esta manera, la posibilidad de que AHMSA tenga un nuevo propietario permanece sujeta al cumplimiento de las condiciones del procedimiento.
Para Raúl Vera, no obstante, el eventual cambio de propietario no modifica su valoración sobre las consecuencias que dejó la crisis de la siderúrgica: el cierre de la empresa provocó una afectación profunda en Monclova y en las familias que dependían de su actividad económica.