Pierde un ojo tras cirugía de cataratas en Monclova; a casi un año, IMSS no le responde
A casi un año de la operación, el adulto mayor continúa esperando una respuesta del IMSS a la queja que presentó por las afectaciones en su visión
MONCLOVA, COAH.- A sus 78 años, Juan Armendáriz asegura que entró a la Clínica 7 del IMSS para someterse a una cirugía de cataratas y terminó con un daño irreversible en uno de sus ojos que, afirma, cambió su vida.
A casi un año del procedimiento, continúa esperando una respuesta a la queja que presentó ante el Instituto.
Juan fue operado el 25 de septiembre de 2025, durante una jornada de cirugías de cataratas en la que, de acuerdo con su testimonio, fueron intervenidos más de 200 pacientes.
Sin embargo, asegura que alrededor de 70 derechohabientes presentaron afectaciones en la visión después de los procedimientos, entre ellos él.
“Me dañaron un ojo, pero no me cortaron la lengua”, manifestó durante la protesta de jubilados y pensionados de la Delegación 590, donde acudió para exigir que su caso sea atendido.
El adulto mayor explicó que después de la cirugía comenzó a enfrentar las consecuencias del daño visual y que, pese a haber presentado una queja formal ante el IMSS, hasta ahora no ha recibido una respuesta que explique qué ocurrió ni qué procederá con su caso.
“Yo puse una queja, donde se les entregó toda la cronología de mi caso, y sigo sin respuesta”, reclamó.
Juan asegura que entregó estudios médicos y documentación relacionada con su atención, por lo que cuestionó que después de tantos meses no exista una respuesta formal.
Para el derechohabiente, el problema va mucho más allá de una inconformidad administrativa: asegura que la afectación en su visión representa una limitación permanente en su vida diaria.
“No ver es limitarse, es dejarte manejar, es dejar de hacer muchas cosas”, expresó.
Durante la manifestación, Juan también arremetió contra la atención que, asegura, reciben los derechohabientes en la Clínica 7.
Señaló que los pacientes llegan enfermos y vulnerables, pero terminan enfrentando malos tratos y falta de empatía por parte del personal.
“Siempre que venimos a consulta somos tratados como las patas”, afirmó.
También exigió la salida de la subdirectora Gema Fernández, a quien responsabilizó de mantener, según su percepción, una actitud negativa hacia los pacientes.
“Yo, en lo personal, quiero que se vaya de aquí; como funcionaria deja mucho que desear”, sostuvo.
El derechohabiente denunció además que cuando los pacientes intentan presentar sus inconformidades encuentran obstáculos para poder llegar directamente con los responsables de la clínica.
Juan insistió en que su caso no debe quedar archivado y pidió que las autoridades del IMSS revisen tanto su expediente como las denuncias de los demás pacientes que aseguran haber resultado afectados después de las jornadas de cirugía de cataratas.
Aunque los manifestantes hablan de alrededor de 70 personas con problemas de visión, corresponde a las autoridades médicas investigar cada caso y determinar las causas de las afectaciones denunciadas.
Mientras tanto, Juan continúa esperando una respuesta a la queja que presentó.
A casi un año de aquella cirugía, asegura que el daño en su ojo permanece y que nadie le ha explicado de manera satisfactoria qué ocurrió.
“Me dañaron un ojo, pero no me cortaron la lengua”, reiteró.
Y es precisamente por eso que, pese a sus 78 años, asegura que seguirá levantando la voz hasta obtener una respuesta.