Regina, joven de Saltillo, recibe un nuevo corazón tras sufrir un infarto mientras viajaba por Italia
COMPARTIR
El corazón pertenecía a Andrea, una joven italiana de 23 años cuyos órganos ayudaron a salvar a siete personas
Lo que comenzó como un viaje de tres semanas a Francia para estudiar el idioma terminó para Regina Tovar Cerna, de 19 años, en una carrera contra la muerte que concluyó con un trasplante de corazón en Italia.
Originaria de Saltillo, la joven aprovechó su estancia en Europa para viajar a Italia. El 18 de julio, mientras nadaba en Porto Venere, Liguria, sufrió un infarto y fue rescatada del agua por una amiga.
Tras ser trasladada a un hospital en La Spezia, los médicos descubrieron que padecía una anomalía congénita en una arteria coronaria. Su estado se agravó rápidamente y tuvo que ser trasladada, en coma inducido y conectada a un sistema ECMO, primero a Génova y después al Hospital Molinette, en Turín.
Ahí, los especialistas determinaron que la única opción para mantenerla con vida era un trasplante de corazón. Regina fue incluida en la lista nacional de emergencia y permaneció casi tres semanas conectada a máquinas mientras esperaba un órgano compatible.
Durante ese periodo enfrentó diversas complicaciones, entre ellas vómito con sangre, fiebre, alteraciones en los niveles de sodio y pérdida de movilidad. También requirió un dispositivo Impella para apoyar la función de su corazón.
La esperanza llegó el 7 de agosto, cuando los médicos le informaron: “Tenemos un corazón para ti”.
El órgano pertenecía a Andrea, una joven italiana de 23 años que murió en un accidente y cuyos órganos fueron donados para salvar a siete personas.
“Siempre honraré su corazón, porque late dentro de mí”, dice Regina, quien asegura estar eternamente agradecida con la familia de su donante.
Después del trasplante tuvo que aprender nuevamente a caminar. Actividades tan sencillas como salir, sentir el sol o caminar adquirieron para ella un nuevo significado.
“La vida es un regalo”, afirma.
Regina regresó el viernes pasado a Monterrey y planea retomar en enero sus estudios de Químico Clínico Biólogo en la Facultad de Medicina de la UANL, donde cursará el séptimo semestre.
Ahora también quiere impulsar una campaña para promover la donación de órganos en Nuevo León y México.
Para su madre, Nataly Cerna Galván, la historia de Andrea representa un acto de amor que permitió que siete personas recibieran una nueva oportunidad de vida.