Romances de oficina: ¿oportunidad de bienestar o riesgo para las empresas en Coahuila?
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Hasta 43% de trabajadores en México ha tenido una relación en su empleo; expertos advierten que sin políticas claras pueden surgir conflictos y riesgos legales
En los centros laborales de Coahuila, los romances de oficina forman parte de una realidad cada vez más visible en la cultura organizacional. Lejos de ser un fenómeno aislado, estudios recientes indican que 43 por ciento de los trabajadores en México ha iniciado o vivido una relación amorosa con un compañero de trabajo, cifra que coloca al País como líder mundial en este tipo de vínculos.
El contexto no es casual. México encabeza el ranking de horas trabajadas entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con un promedio anual de 2 mil 128 horas por empleado. La prolongada convivencia diaria, la colaboración constante y la interdependencia de tareas se convierten en catalizadores naturales de afinidad y conexión emocional.
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En Coahuila, con una dinámica económica marcada por la industria y los servicios, estas relaciones pueden fortalecer la cohesión interpersonal, pero también detonar conflictos de interés si no se gestionan con transparencia.
MOTIVACIÓN, CLIMA LABORAL Y “EFECTO DERRAME”
Desde la óptica de capital humano, los datos de analítica organizacional revelan un ángulo estratégico: colaboradores que mantienen relaciones sentimentales estables reportan un incremento de hasta 83 por ciento en su motivación diaria. Este “efecto de derrame positivo” se traduce en mayor sentido de pertenencia y lealtad institucional.
Además, 85 por ciento de quienes comparten espacio laboral con su pareja asegura que su estado de ánimo general mejora. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ubica la satisfacción con las relaciones personales como el dominio mejor evaluado por los mexicanos, con 8.7 puntos sobre 10, lo que impacta directamente en el clima organizacional.
No obstante, los beneficios están condicionados a la madurez y claridad de los involucrados. Investigaciones del National Bureau of Economic Research (NBER) advierten que la ruptura de una relación no declarada puede escalar hacia crisis financieras individuales y tensiones operativas dentro de la empresa.
Asimismo, estudios señalan que en áreas donde se presentan rupturas conflictivas la retención de talento puede disminuir hasta seis puntos porcentuales. El chisme organizacional y la percepción de favoritismo erosionan la confianza interna y afectan proyectos estratégicos.
TRANSPARENCIA, PROTOCOLOS Y RIESGOS LABORALES
El Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio advierte que el mayor riesgo no es el romance en sí, sino el silencio corporativo. Su directora, Rosalinda Ballesteros, sostiene que prohibir las relaciones afectivas es inviable en una cultura de alta convivencia; la clave radica en liderazgos que fomenten confianza y bienestar integral.
“Lo que necesitamos son líderes energizadores que cultiven la confianza”, plantea, al subrayar que el bienestar es una habilidad que puede entrenarse para proteger la salud mental y la productividad ante crisis personales.
En el plano legal, la ausencia de políticas claras expone a las organizaciones a señalamientos de favoritismo. El 68 por ciento de profesionales de recursos humanos identifica la percepción de injusticia como la principal amenaza derivada de romances no declarados.
Alineado con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por México, especialistas recomiendan implementar protocolos de divulgación voluntaria y mecanismos como los llamados “contratos de amor”, documentos que acreditan la naturaleza consensual de la relación y protegen tanto la privacidad de las personas como la integridad reputacional de la empresa.
La falta de lineamientos formales puede derivar en riesgos psicosociales contemplados en la NOM-035, incluidos hostigamiento o represalias tras una ruptura.
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Aunque fechas como el 14 de febrero colocan el tema en la agenda pública, expertos subrayan que la gestión del romance laboral debe abordarse todo el año. De hecho, 74 por ciento de quienes han vivido una relación en el trabajo considera que la experiencia fue valiosa para su desarrollo personal.
En la era de la transparencia corporativa, la inteligencia relacional se perfila como un activo estratégico: cuando el bienestar y la equidad prevalecen, la satisfacción personal deja de ser un asunto privado y se convierte en un factor tangible de productividad y sostenibilidad organizacional.