Así transformó Parque Centro a Saltillo: el desarrollo que redefinió la ciudad y cómo la habitamos
Hace una década, Grupo Davisa apostó por una forma distinta de vivir la capital coahuilense. Hoy, con miles de personas circulando cada día en este desarrollo de uso mixto y con la llegada de Parque Norte, la visión no solo se sostiene, se refuerza.
Hay ciudades que crecen hacia afuera. Se expanden, se estiran, se llenan de calles, de fraccionamientos, de trayectos cada vez más largos.
Saltillo lo ha hecho durante años. La ciudad crece, pero la vida se dispersa. Se vive en un punto, se trabaja en otro y se va a comer a otro más. Para ir al banco, al gimnasio, al café o al doctor, hay que subirse al carro otra vez. Parece que la ciudad se construye para atravesarse, no para quedarse.
Hace una década, Alberto Mohamar Servín creyó que la capital coahuilense estaba lista para algo distinto. Eran pocas las torres y no existía un parque de 20 mil metros cuadrados alrededor del cual la gente pudiera caminar, reunirse o simplemente quedarse un rato.
Pero Alberto ya veía otra cosa. “Entendimos que Saltillo estaba listo para evolucionar, aunque todavía no lo supiera del todo”, dice el director general de Grupo Davisa.
Veía una ciudad con crecimiento económico, con talento joven, con familias que comenzaban a pedir algo que la ciudad todavía no tenía: cercanía, más calidad de vida, menos tiempo perdido en el tráfico. Un lugar donde vivir, trabajar, convivir y disfrutar no ocurriera en cuatro puntos distintos del mapa.
Esa lectura terminó convertida en Parque Centro. No como una plaza. No como un conjunto de edificios. Mucho menos como un desarrollo tradicional.
Parque Centro apareció en una ciudad conservadora con una idea que, entonces, parecía extraña: un espacio de uso mixto. Juntar en un mismo lugar departamentos, oficinas, restaurantes, servicios, espacios para caminar y comunidad.
La apuesta era arriesgada. En Saltillo todavía no existía un modelo así. “Estábamos lejos de ese concepto con respecto a otras ciudades del país”, reconoce Ignacio Gil, director comercial de Grupo Davisa.
La duda era inevitable. ¿Quién iba a querer vivir arriba de una plaza? ¿Quién iba a invertir en un edificio cuando la ciudad seguía creciendo horizontalmente? ¿Cómo convencer a las personas de cambiar una casa grande por un departamento?
Al principio fue difícil. Pero Grupo Davisa tenía a su favor más de cuatro décadas construyendo en Saltillo.
La confianza llegó poco a poco. Primero con quienes apostaron por el proyecto. Después, con quienes comenzaron a ver los resultados.
Hoy, los departamentos se venden antes de terminarse. Y la conversación sobre el valor inmobiliario en el municipio cambió.
“Quienes confiaron comenzaron a ver una rentabilidad muy superior a sus expectativas”, explica Ignacio. “Incluso con niveles de retorno similares a los de Monterrey”.
Pero Parque Centro no cambió solamente la manera de invertir. Cambió la forma de vivir.
EL LUGAR DONDE LA VIDA SUCEDE
Más de tres mil personas dan vida diariamente a Parque Centro. Algunas viven ahí, otras trabajan, otras llegan a comer, a hacer ejercicio, a una cita, a caminar, a pasar el tiempo.
Lo importante no es cuántas son. Lo importante es que permanecen. Antes, los espacios eran lugares a los que ibas; hoy,
Parque Centro es un lugar donde haces vida. Eva Farías, directora de comunicación de Grupo Davisa, lo resume de otra forma: “No es nada más un desarrollo, es un punto de encuentro”.
Y quizá ahí está la diferencia: Parque Centro no funciona como esos lugares donde uno llega, hace lo que tiene que hacer y se va. Aquí la ciudad sucede de otra manera.
Sucede en la mesa de un restaurante. En una persona que baja de su departamento para trabajar. En alguien que sale a caminar por el parque. En los emprendedores que encontraron un espacio ideal para crecer y desarrollar su talento. En las familias que se reúnen sin necesidad de cruzar toda la ciudad.
“Parque Centro le cambió la cara a Saltillo”, dice Alberto. “El Centro Histórico sigue siendo importantísimo, pero Parque Centro se convirtió en el corazón moderno de la ciudad”, sentencia Eva. No es una frase menor. Porque durante mucho tiempo Saltillo ha tenido lugares para trabajar, lugares para vivir y lugares para salir, pero casi nunca los tres al mismo tiempo. Parque Centro rompió esa lógica.
VIVIR ARRIBA DE LA CIUDAD
En los cuestionamientos, los prejuicios más comunes sobre vivir en un departamento aparecen rápido. El ruido. Las paredes compartidas. Los pasos del vecino de arriba. La sensación de estar cerca de los demás.
Jimena Alvarado, ejecutiva de ventas, escucha esa duda todos los días. Entonces empieza a explicar. Habla de los bloques acústicos. De la fibra aislante. De la membrana que va debajo de cada piso. De las ventanas dobles, fabricadas especialmente para los departamentos. De los cristales que aíslan el calor y el sonido.
“Lo práctico también es calidad de vida”, dice. Poder limpiar rápido, tener amenidades dentro del edificio. Bajar y encontrarte con un parque de 20 mil metros cuadrados. Caminar unos metros para llegar al café, a la oficina o al gimnasio.
El plan original era que la mayoría de los departamentos fueran habitados por sus dueños. Y así ocurrió. En los primeros edificios, siete de cada diez departamentos fueron comprados para vivirse, no para rentarse.
Eso también ayudó a construir comunidad. Quizá por eso Jimena todavía se sorprende cuando ve a Alberto Mohamar caminando entre los pasillos, deteniéndose frente a una planta, revisando un detalle y saludando a los transeúntes.
“¿En qué desarrollo te encuentras al dueño aquí, caminando, viendo qué falta?”, pregunta.
EL FUTURO YA EMPEZÓ
Si Parque Centro representa el presente de Saltillo, Jorge del Bosque de Lira cree que también representa su futuro. O, al menos, el comienzo de ese futuro.
“Parque Centro nos enseñó que la ciudad ya no puede pensarse por fragmentos”, dice el director de nuevos proyectos de Grupo Davisa. La ciudad del futuro, explica, no se construye separando zonas para vivir, zonas para trabajar y zonas para convivir.
Se construye integrándolas. Por eso Parque Norte, el siguiente proyecto de Grupo Davisa, nace de la misma idea. No como un desarrollo aislado, sino como la continuación de una visión que ya probó que funciona. “Parque Centro ya transformó la forma en que se vive la ciudad, y Parque Norte es la evolución de esa misma visión frente a un Saltillo que sigue creciendo”, dice Jorge.
La diferencia es la escala. Porque mientras la ciudad sigue creciendo, también crece la necesidad de hacerlo con inteligencia. Con espacios más conectados, más compactos, más sustentables. “Un espacio puede ser más pequeño, pero deja de sentirse limitado cuando forma parte de un entorno que lo ofrece todo”, explica Jorge. Eso es lo que Parque Centro dejó como aprendizaje.
Y también lo que viene, porque el proyecto de Parque Centro todavía no termina. Viene una torre médica, un hotel, una nueva torre de oficinas y más departamentos.
Y, al mismo tiempo, Parque Norte comienza a tomar forma.
Alberto Mohamar imagina que, dentro de 20 años, alguien volteará a ver este lugar y entenderá que aquí comenzó algo distinto. No solamente un desarrollo exitoso, sino una nueva forma de hacer ciudad.
“Me gustaría que dijeran: aquí fue donde entendimos que una ciudad se construye para vivirse, no solo para transitarse”. Quizá ese sea, en realidad, el verdadero legado de Parque
Centro. No los edificios, no las torres, ni siquiera el parque. Sino haberle enseñado a Saltillo que el futuro no siempre está más lejos. A veces, el futuro ya está justo aquí.