Del tabú a la compra en línea: sex shop registra mayor apertura y consumo por San Valentín
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La venta de productos eróticos en Saltillo se impulsa por compras en línea, privacidad y conversaciones más abiertas sobre sexualidad, según comerciante local.
El consumo de productos eróticos en Saltillo muestra una transición hacia la normalización, impulsada por las ventas en línea, el acceso a información en redes y la búsqueda de nuevas experiencias en pareja o en solitario, de acuerdo con un emprendedor del sector.
Samuel de la Rosa, propietario de la tienda en línea Trick N Bazar, explicó que fechas como el 14 de febrero representan picos de ventas, aunque el comportamiento del consumidor ha cambiado en los últimos años, sobre todo por la forma en que ahora se adquieren estos productos.
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“El 14 es una venta alta cuando se anuncia con anticipación. No se vende solo, hay que promoverlo, pero sí es una fecha fuerte”, dijo.
El modelo digital ha sido clave para reducir la barrera del tabú, pues permite que las personas compren con discreción y sin acudir a un local físico. “La idea de hacerlo en línea fue para evitar que la persona tenga que acudir a un lugar. Las entregas son a domicilio, selladas y discretas, para proteger la privacidad del cliente”, explicó.
Señaló que muchos de sus compradores son jóvenes que aún viven con sus familiares o roomies y buscan mantener la confidencialidad de sus pedidos.
¿QUÉ SE BUSCA?
En su experiencia, el mayor flujo de clientes corresponde a parejas del mismo sexo, además de personas que compran de manera individual. “Donde tengo más flujo de compradores son parejas gay”, comentó.
En cuanto a los productos más demandados, destacan artículos compactos, silenciosos y fáciles de ocultar. “Se venden vibradores, colitas tipo zorro, productos de limpieza y en general artículos pequeños, fáciles de llevar y que no sean ruidosos”, dijo.
Los llamados “vibradores bala” son actualmente de los más solicitados, mientras que en años anteriores productos más específicos tuvieron picos de popularidad.
CAMBIO CULTURAL
De la Rosa atribuyó el cambio en el consumo a la exposición que existe en plataformas digitales y redes sociales, donde cada vez es más común encontrar referencias a este tipo de productos. “Se ha normalizado. Ya no es difícil ver sugerencias en plataformas como Mercado Libre o Amazon. Antes no pasaba”.
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Agregó que incluso las conversaciones sobre sexualidad son más abiertas entre jóvenes y adultos, lo que reduce la incomodidad para abordar el tema. “Cuando digo que tengo una sex shop, la primera reacción son preguntas. La plática que antes era incómoda se vuelve normal”, explicó.
DUDAS Y RECOMENDACIONES
Entre las preguntas más comunes de los clientes están el funcionamiento de los productos, su sistema de carga y el material con el que están elaborados. “A veces me preguntan qué hace el producto, si usa pilas o cargador y el material. Eso es importante porque tiene que ser algo seguro para la piel”, dijo.
Para quienes compran por primera vez, recomendó elegir tamaños adecuados, utilizar lubricantes y revisar reseñas antes de adquirir productos en línea.
“El tamaño importa porque hay gente que compra por curiosidad y luego se sorprende. También es importante usar lubricante y revisar comentarios para saber si el producto es muy ruidoso o no”, explicó.
JUGUETES Y COSTOS
El gasto promedio varía según el tipo de experiencia que busque el cliente. Los kits básicos pueden encontrarse desde 200 o 300 pesos, mientras que paquetes más completos alcanzan hasta mil pesos. “Depende de qué tan completa quieras la experiencia. Si le añades más cosas, sube el precio”, indicó.
El comerciante consideró que el mercado erótico forma parte de un cambio en la forma en que las personas viven su intimidad. “Hay cosas tan simples como unos dados que pueden cambiar la experiencia. La vida sexual varía y puede ser más placentera si se atreven a probar”, comentó.
Añadió que el uso de estos productos es una elección personal, pero su disponibilidad y visibilidad contribuyen a que el tema se aborde con mayor naturalidad.