El autismo, su superpoder: Gilberto Ledezma Juárez, originario de Saltillo, triunfa representando a México en competencia de matemáticas en Perú
En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, Gilberto Ledezma Juárez, de 13 años, considera su condición como un impulso para aprender y competir
En el contexto del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora cada 2 de abril desde su instauración por la ONU en 2007, la historia de Gilberto Ledezma Juárez refleja una mirada distinta sobre el trastorno del espectro autista.
El adolescente saltillense, de 13 años, ha encontrado en su diagnóstico de autismo nivel 1 una forma de potenciar sus habilidades, particularmente en el aprendizaje. Para él, no ha representado una limitante, sino un “superpoder” que lo ha llevado a destacar en matemáticas, dominar varios idiomas y desarrollar la lectura desde una edad temprana.
Gilberto regresó a Saltillo este miércoles, luego de representar a México en el Torneo Internacional de Jóvenes Matemáticos, realizado en Lima, Perú, del 27 al 31 de marzo, donde obtuvo una mención honorífica en la prueba individual y una medalla de oro en la competencia por equipos.
De acuerdo con su madre, Nathaly Juárez, el desarrollo de Gilberto tuvo un giro cuando tenía alrededor de año y medio, etapa en la que dejó de hablar tras haber iniciado un desarrollo regular. Fue diagnosticado con trastorno del espectro autista antes de cumplir tres años.
Durante ese periodo, la familia optó por estimular su aprendizaje en casa. Aunque no hablaba, comenzó a desarrollar habilidades de lectura. A los tres años ya identificaba palabras, números y conceptos, y poco después dominaba operaciones matemáticas básicas. Con el tiempo, su aprendizaje avanzó de forma autodidacta, apoyado en libros, materiales didácticos y herramientas digitales.
Su interés por el conocimiento se amplió a áreas como historia, geografía e idiomas. Conforme creció, encontró en las competencias académicas un espacio para desarrollarse y relacionarse con otros jóvenes con intereses similares. Fue a partir de los ocho años cuando comenzó a participar en este tipo de eventos, donde además de obtener resultados, ha construido experiencias personales y sociales.
“Estamos muy orgullosos de Gilberto, más que las medallas es verlo crecer, desarrollarse y disfrutar todo lo que hace, porque cuando compite no solo resuelve problemas complejos, sino que gana amistades, experiencias, habilidades, independencia y alegrías al compartir con personas con el mismo gusto en un ambiente sano”, expresaron sus padres.
RETOS Y APRENDIZAJE
Añadieron que el proceso desde su diagnóstico implicó retos, pero también aprendizaje y acompañamiento constante. Explicaron que al inicio enfrentaron incertidumbre por el desconocimiento sobre el autismo, pero con el tiempo se informaron, recurrieron a terapias y realizaron ajustes en su alimentación, lo que en conjunto contribuyó de forma positiva a su desarrollo.
Sobre su experiencia en el torneo, Gilberto destacó el esfuerzo detrás de los resultados y el aprendizaje obtenido en cada etapa. Mencionó que representar a México fue una experiencia muy buena.
“La verdad estoy muy contento porque ha sido un largo camino, fue un gran desafío, cuando compites no todo es ganar, en ocasiones no es tu día o tu examen, lo importantes es pensar cómo hacer mejor las cosas. Conseguí una mención honorífica de forma individual y medalla de oro en el examen por equipos. Así que estaba muy alegre de al menos conseguir algo. No tengan miedo a competir, den lo mejor de sí, esfuércense mucho. Nunca se rindan.”, señaló.