El Trenazo de Saltillo, para quienes no lo vivieron: ¿qué ocurrió aquella noche de 1972?
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A 54 años de la tragedia ferroviaria de Puente Moreno, documentos conservados en el Archivo Municipal permiten reconstruir las primeras horas del desastre, mientras una pregunta continúa abierta: ¿cuántas personas murieron realmente?
Para buena parte de las nuevas generaciones de Saltillo, el “Trenazo” es una palabra heredada: aparece en conversaciones familiares, fotografías antiguas y conmemoraciones cada octubre. Pero detrás del nombre se encuentra una de las tragedias que marcaron la historia contemporánea de la ciudad y una historia sobre la cual, 54 años después, todavía existen interrogantes.
La noche del 5 de octubre de 1972, un tren de peregrinos regresaba hacia Saltillo después de las celebraciones de San Francisco de Asís en Real de Catorce, San Luis Potosí. Antes de llegar a su destino, el convoy se descarriló en las inmediaciones de Puente Moreno, al sur de la ciudad.
Los ejemplares de El Sol del Norte que conserva la hemeroteca del Archivo Municipal de Saltillo permiten observar cómo se contó la catástrofe, prácticamente mientras todavía se realizaban las labores de rescate.
Una de aquellas crónicas señaló que 18 vagones habían quedado descarrilados y que, para las 13:00 horas, se contabilizaban ya más de 100 muertos y más de 300 heridos. La dimensión definitiva de la tragedia, advertía entonces el periódico, todavía era desconocida.
La publicación atribuía preliminarmente el desastre al exceso de velocidad con que el ferrocarril entró a la curva. Según la información difundida entonces, los aparatos de las locomotoras indicaban una velocidad de 120 kilómetros por hora, pese a los intentos por frenar algunos carros y máquinas.
Las imágenes conservadas muestran vagones destruidos, peregrinos buscando familiares y una ciudad movilizada alrededor del sitio del accidente. En otra de las páginas aparece una primera “Lista de cadáveres ya identificados”, integrada entonces por apenas unas decenas de nombres.
UNA CIFRA QUE NUNCA TERMINÓ DE CERRARSE
Precisamente el número de personas que perdieron la vida se convirtió en una de las grandes interrogantes que sobrevivieron al accidente. Un trabajador de la hemeroteca del Archivo Municipal de Saltillo explicó a VANGUARDIA que una de las dificultades para reconstruir el número de pasajeros es que el tren realizaba paradas durante su recorrido, donde podían subir y bajar personas.
“No está documentado como tal, pero sí era una práctica muy común que en esta ruta Saltillo-Real de Catorce hicieran pequeñas paradas en pueblos, donde subían y bajaban pasaje”, explicó.
Las cifras publicadas a través de los años tampoco han sido uniformes. Documentos y reconstrucciones posteriores han colocado el registro oficial en alrededor de dos centenares de fallecidos, mientras otras estimaciones han elevado considerablemente el número.
Una recopilación histórica publicada por la Secretaría de Cultura de Coahuila recoge, por ejemplo, información atribuida al periódico Palabra en 2002, según la cual hubo 213 víctimas reconocidas oficialmente, frente a 1,112 registradas de manera extraoficial por el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros. La disparidad ayuda a explicar por qué, más de medio siglo después, el número real continúa siendo motivo de discusión.
“¿Cuántas personas fallecieron realmente?”, respondió el trabajador del Archivo Municipal al preguntarle cuál considera que es la principal incógnita que permanece alrededor del Trenazo.
LO QUE SE DECÍA EN LAS PRIMERAS HORAS
Los periódicos de la época permiten además distinguir entre las versiones surgidas inmediatamente después del accidente y lo que posteriormente pudo sostenerse. Durante décadas circuló la versión de que los trabajadores que operaban el tren habían consumido alcohol e incluso que llevaban mujeres dentro de la locomotora. El trabajador de la hemeroteca señaló que esa explicación terminó siendo descartada.
Ese punto también ha sido señalado por testimonios posteriores. En 2024, durante un encuentro por el 52 aniversario de la tragedia, Antonio de la Cruz Rodríguez, quien participó en las labores de rescate, aseguró haber subido a las locomotoras y no haber encontrado alcohol, mujeres, ni prendas femeninas.
En contraste, las primeras publicaciones conservadas en el Archivo Municipal ya ponían atención en las condiciones del ferrocarril, el exceso de pasajeros, la velocidad y la posibilidad de problemas mecánicos.
La crónica de El Sol del Norte relata que una de las locomotoras habría arrastrado al convoy después del descarrilamiento, provocando el hacinamiento de carros. El periódico describió escenas de pasajeros atrapados entre los fierros mientras bomberos y voluntarios intentaban auxiliarlos ante el riesgo del fuego.
SALTILLO SALIÓ A AYUDAR
Pero entre las fotografías y textos de aquella cobertura aparece otro elemento que, para el trabajador del Archivo Municipal, debería permanecer en la memoria de las nuevas generaciones: la respuesta de los saltillenses.
Las páginas conservadas documentan la participación de ambulancias de la Cruz Roja, Seguro Social, ISSSTE, Policía, funerarias, bomberos, Ejército y voluntarios. Conforme se extendió la noticia, habitantes acudieron tanto al sitio del accidente como a hospitales para ayudar.
Una de las crónicas incluso describe a mujeres, ancianos y jóvenes que descendían de vehículos para buscar atención y a personas que iluminaban con lámparas los rostros de niños mientras trataban de localizar a sus familiares.
El trabajador del archivo conoce también esa historia desde su propia familia. Su padre tenía alrededor de 15 años cuando ocurrió el accidente y, al enterarse, salió con algunos primos hacia Puente Moreno para tratar de ayudar. Al no permitirles acercarse al sitio, recordó, regresaron hacia la ciudad. Su padre se dirigió entonces al antiguo Hospital Civil y donó sangre para los heridos.
Para el entrevistado, esa reacción colectiva es una de las razones por las que el Trenazo no debería reducirse únicamente al número de muertos o a las imágenes de los vagones destruidos. “Más allá de recordar el acontecimiento, es recordar el apoyo de la sociedad saltillense que se les dio a los heridos”, expresó.