Inercias urbanas. Haciendo -o deshaciendo- ciudadanía desde la costumbre.

+ Seguir en Seguir en Google
Saltillo
/

Las sociedades desarrollan reglas no escritas a partir de comportamientos colectivos que se repiten y terminan convirtiéndose en formas habituales de actuar

En toda sociedad humana hay reglas no escritas que se cumplen con normalidad por quienes la integran; me refiero a las que derivan del comportamiento colectivo. La observación cotidiana de lo que se hace invita inevitablemente a la repetición.

Por ejemplo, cuando alguien que conduce se incorpora a una vialidad en la que los demás vehículos circulan a 30 kilómetros por hora, moderará su velocidad a la generalizada. Podrá, por supuesto, preguntarse qué estará pasando, si hay algún accidente o algún bloqueo más adelante, pero independientemente de ello, su instinto inicialmente le llevará a emparejar su velocidad con la de los demás vehículos.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/farmeando-algo-mas-que-aura-DH23061828

Es decir, la velocidad a la que maneja esta persona deja de ser una elección individual y se somete a una regla tácita de comportamiento que, de manera imperceptible, ha sido validada por una forma de negociación colectiva que responde a la manera común de hacer las cosas.

Lo mismo pasa cuando las velocidades son altas, rebasando el límite permitido. Si en una vialidad con límite establecido a 70 km/h la mayor parte de los vehículos circula a 100 km/h, difícilmente alguien que se incorpore a dicha vialidad circulará por debajo de la velocidad máxima, igualando la propia a la de los demás vehículos. Si no existe sanción a esta transgresión, eventualmente esa práctica se hará costumbre y generará la percepción de que se trata de algo que se debe hacer de esa manera.

También están las inercias que surgen de un condicionamiento efectivo. En Saltillo tuvimos una experiencia interesante en este sentido. A principios de este siglo se implementó una sólida política pública en materia de uso del cinturón de seguridad. No había tolerancia. Las y los agentes de tránsito detenían vehículos cuyos pasajeros no lo portaban y aplicaban la multa sin miramientos.

No pasó mucho tiempo para que toda persona, tan pronto abordaba al vehículo, se colocaba el cinturón de seguridad. Era común que las personas conductoras de taxis no avanzaran sino hasta después de verificar que los demás ocupantes se hubieran puesto ya el cinturón.

A las pocas semanas de iniciada esta muy eficaz campaña, era raro que alguna persona en un vehículo en movimiento no portara correctamente su cinturón. La campaña poco a poco se fue diluyendo, pero la obligación de uso del cinturón de seguridad se volvió costumbre y, aún actualmente, quienes en aquel tiempo comenzaron a usarlo por condicionamiento, lo usan religiosamente, incluso experimentan cierta incomodidad si al poner en marcha el vehículo no se lo han ajustado aún.

Si bien esta conducta surgió de una norma -aún vigente-, la notoriedad de la imposición de las sanciones y la exigencia de las y los conductores a sus acompañantes de usar el cinturón, fueron moldeando en el colectivo un comportamiento que perdura efectivamente hasta hoy.

Esto nos indica claramente que basta con una pequeña masa crítica de personas y la repetición constante y evidente de una forma de hacer algo para lograr que una conducta se multiplique y encuentre arraigo en la voluntad colectiva. No es necesario que absolutamente todas las personas lo hagan, basta con que un número suficiente lo haga de forma visible para que el resto vaya teniendo hacia lo nuevo una fuerte percepción de normalidad.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/ciudades-que-sanan-el-diseno-desde-la-salutogenesis-urbana-OE23363094

En el esfuerzo por difundir prácticas deseables entre la ciudadanía, el ejemplo y la continuidad resultan vitales. Si se tuvo éxito en que la colectividad adopte cierto comportamiento positivo, el camino apenas comienza. Se requiere tomar ese éxito como punto de partida para garantizar su permanencia.

Tal vez, más que necesitar ciudadanas y ciudadanos excepcionales, necesitamos comunidades que inviten cotidianamente a hacer lo correcto; la inercia bien aprovechada se encargará de darle continuidad en el camino hacia un futuro posible.

Punto de contacto
jruizf@henka.com.mx

Temas



Localizaciones



Abogado por la U.A. de C., especializándose en Derecho Ambiental y Gestión Urbanística. Cuenta con Maestría en Gestión Ambiental por la U.A.N.E. Cursa actualmente estudios de Doctorado con enfoque en Derecho a la Ciudad. Ha colaborado en los Institutos Municipales de Planeación de Torreón y de Saltillo, así como en la Delegación Coahuila de SEMARNAT. Ha representado a México en diversos foros internacionales, entre ellos el SWYL Program y la Tokyo Conference, organizados por el Gobierno de Japón. Se desempeñó como Director Operativo de COPERES y Presidente de la Representación Coahuila de la Asociación Mexicana de Urbanistas. Es catedrático a nivel Licenciatura y Posgrado en instituciones como la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Iberoamericana.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM