La secretaria de Topochico: historias de terror y leyendas de Saltillo
¿Quién sigue escribiendo las órdenes de salida cuando la oficina lleva horas vacía?
En Cepeda, entre Abasolo y Armillita, los choferes de una antigua línea de tráileres oían trabajar a una mujer dentro de la oficina cerrada. La llamaban la secretaria. Al amanecer encontraban en el pizarrón las indicaciones del día.
La leyenda señala el nombre de Antonio, un conductor que salió a carretera después de que apareciera un aviso de vacaciones. Murió en el viaje. Los compañeros recordaron entonces lo que estaba escrito.
El patio se puede imaginar al término de una jornada. El calor todavía respira el motor, la camisa pegada a la espalda, una bolsa con comida que regresó intacta. El chofer baja y cierra con fuerza. Dentro de la cabina había pasado horas deseando ese momento. Ahora sólo tiene que entregar las llaves.
Desde la oficina llega el tecleo. Se acerca pensando que alguien se quedó hasta tarde. Le convendría preguntar a qué hora debe presentarse al día siguiente; necesita dormir y salir otra vez antes de que amanezca; le dejaría apenas unas horas en casa. Toca con una moneda en el cristal. La máquina continúa.
El vidrio le devuelve su propia cara, de modo que junta las manos alrededor de los ojos para mirar adentro. Alcanza a distinguir el borde del escritorio. La silla está desocupada. Se aparta despacio. En el patio, el metal del camión suelta un chasquido al enfriarse. Está tan pendiente de la oficina que le cuesta reconocer de dónde vino.
Tiene las llaves en la palma. Podría dejarlas donde siempre y marcharse. Lo detiene el pizarrón porque sabe que por la mañana tendrá que leerlo y obedecer lo que encuentre. Cada golpe que escucha adentro podría estar decidiendo a qué hora volverá a salir. Acerca otra vez la cara. El vaho empaña el vidrio. Con la manga limpia un círculo y busca su nombre en la oscuridad. Entonces la máquina se calla. Dentro de la oficina, la silla empieza a girar hacia la ventana.
¿En dónde se dice que ocurrió esta historia?
En la calle General Cepeda, entre Abasolo y Armillita.
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