Las causas difíciles llegan a San Judas Tadeo en Saltillo; fieles acuden al templo
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Más allá de las peticiones por salud y trabajo, fieles acudieron al templo con preocupaciones familiares, problemas de adicciones y situaciones de salud mental que encuentran en la fe una forma de acompañar sus momentos más difíciles.
Entre puestos de comida, dulces típicos y el movimiento de la verbena, una fila de fieles avanzaba este miércoles hacia la iglesia de San Judas Tadeo, en Saltillo. Algunos llevaban rosas, otros veladoras. Cada uno esperaba su oportunidad de entrar al templo, aunque no todos estaban allí por el mismo motivo.
La festividad del santo de las causas difíciles volvió a reunir a personas que acudieron para agradecer, cumplir una promesa o pedir ayuda ante situaciones que consideran complicadas de resolver. Detrás de algunas de esas visitas había preocupaciones que iban más allá de las tradicionales súplicas por salud y trabajo.
Una madre acudió para pedir por su hijo de 23 años, quien enfrenta problemas de consumo de drogas. Según relató, la preocupación por su hijo se ha sumado a las dificultades para encontrar atención accesible y adecuada.
Los costos de algunas clínicas y sus inquietudes sobre las condiciones de los centros de rehabilitación han complicado la búsqueda de ayuda. En medio de esa incertidumbre, decidió acudir a San Judas Tadeo para encomendar la recuperación de su hijo.
CUANDO LOS PROBLEMAS TAMBIÉN SON EMOCIONALES
No fue la única historia sobre la salud de un familiar. Un joven de 26 años, quien pidió permanecer en el anonimato, compartió que desde hace tres años acude a la celebración motivado por la situación de salud mental de su hermana.
Relató que ella ha enfrentado depresión y que, años atrás, atravesó momentos de crisis que afectaron profundamente a su familia. La experiencia lo llevó a mantener una promesa religiosa: regresar cada 28 de octubre para agradecer que su hermana continúa con vida y pedir por su bienestar.
Para él, las dificultades emocionales también forman parte de las preocupaciones que enfrentan las familias de Saltillo, aunque no siempre se hablen abiertamente. Considera que el costo de la atención psicológica y la falta de comprensión sobre la salud mental pueden hacer más difícil buscar apoyo.
En contraste con estas peticiones, Ana Yuricela González, integrante de la comunidad ACTS Mujeres de San Judas Tadeo, explicó que su visita estuvo dedicada al agradecimiento y al servicio religioso. “Hoy vengo a agradecer a Dios la vida y todo lo que nos ha dado”, compartió.
Señaló que, a lo largo de su vida, también ha recurrido a la intercesión de San Judas Tadeo ante dificultades familiares y laborales. Para ella, la devoción representa una manera de mantener la esperanza y acompañar a quienes atraviesan momentos complicados.
Entre los asistentes también hubo historias de perseverancia. Un hombre que acompañó a un vecino de edad avanzada relató que este insistió en acudir a la celebración pese a sus dificultades de movilidad. Aunque su traslado representa un esfuerzo y requiere apoyo para desplazarse, quiso estar presente en el templo.
La escena reflejó otra dimensión de la festividad: la de quienes encuentran en la tradición religiosa una razón para salir de casa, reunirse con otros fieles y mantener sus costumbres, incluso cuando las condiciones físicas lo hacen difícil.
Así, mientras continuaban las misas y la fila avanzaba entre los puestos de la verbena, las veladoras y las flores acompañaban historias muy distintas, pero unidas por la fe y la devoción.