Llama Obispo de Saltillo a reconocer la dignidad de la mujer y sanar la ‘sed espiritual’
COMPARTIR
En el marco del Día Internacional de la Mujer, Monseñor Hilario González instó a las comunidades a ser manantiales de respeto y acompañamiento
En su mensaje dominical por el Tercer Domingo de Cuaresma, que coincide con el 8 de marzo, el obispo de Saltillo, Hilario González García, hizo un llamado enérgico a valorar la dignidad de la mujer y a fortalecer la vida espiritual.
“Deseamos poner delante de Dios a todas las mujeres, especialmente a las que, como la samaritana, tienen sed de ser respetadas, tratadas de acuerdo con su dignidad de persona e hija de Dios”, expresó el jerarca católico.
TE PUEDE INTERESAR: Inés Sainz comparte en Saltillo su historia de lucha y éxito en el periodismo deportivo
El obispo enfatizó que ninguna mujer en las familias o iglesias debe sentirse abandonada en su búsqueda de plenitud, instando a la sociedad a ofrecer, como Jesucristo, un “agua viva” que brinde comprensión y valor.
“Que toda mujer sepa con seguridad y gozo que tiene una vocación trascendente, que procede de Dios y conduce a Él; y se valore como un manantial de agua limpia y fecunda”, señaló monseñor González García.
Respecto al tiempo litúrgico, el obispo comparó la gracia divina con un recurso vital, mencionando que para quienes viven en zonas áridas, un manantial constante da seguridad y permite ver el futuro con confianza.
“Cuidar la vida de gracia no es una imposición agobiante, sino la manera de ser natural de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios”, explicó el obispo al referirse al proceso de conversión en esta Cuaresma.
Advirtió sobre el peligro de caer en la rebeldía o desesperación ante la “sequedad interior”, pidiendo a la comunidad no endurecer el corazón y evitar que el pozo espiritual se llene de dudas o falta de solidaridad.
TE PUEDE INTERESAR: Más de 8 mil 200 saltillenses reciben lentes, aparatos auditivos y atención dental con Amor en Movimiento
“Acudamos al Señor, no con la amargura de nuestras carencias, sino con la humilde aflicción por nuestra aridez egoísta y soberbia”, puntualizó el líder de la Diócesis de Saltillo en su mensaje a los fieles.
Finalmente, invitó a los creyentes a ser “manantiales que lleven a la eternidad”, promoviendo una convivencia donde nadie pase sed de amor, cuidado, valoración o promoción humana, tanto en el núcleo familiar como social.