Los corredores visuales y su impacto en la identidad colectiva

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Saltillo
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La protección de estos espacios permite preservar la identidad urbana y fortalecer el vínculo de la ciudadanía con su entorno

Toda ciudad cuenta con elementos distintivos que forman parte de su identidad, desde imponentes construcciones que dominan el panorama urbano, hasta elevaciones naturales que se han ido integrando al paisaje propio del lugar. Su presencia visible en el entorno desde los distintos puntos donde transcurre la vida urbana otorga a quienes habitamos las ciudades la posibilidad de reafirmar el valor de estos elementos día con día.

Las rutas que unen la percepción ciudadana del entorno con los referidos componentes del paisaje urbano son denominadas corredores visuales. Se trata básicamente de canales cónicos imaginarios que permiten, a quienes recorren la ciudad, percibir edificios, cerros, montañas, entre otros, que guardan un lugar especial en la memoria y en la personalidad del asentamiento humano.

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Por ello, los corredores visuales precisan de una protección especial. Si bien se trata de activos intangibles, son estos los que otorgan a una comunidad la oportunidad de renovar su vínculo con el entorno, heredando el rol de testigo visual del particular fenómeno consistente en que, a pesar de que todo pasa y todo fluye, lo esencial permanece, se mantiene vigente.

Esto es particularmente importante para quienes experimentan la ciudad a pie. Las personas que recorren la ciudad al ritmo de sus pasos tienen una mejor posibilidad de apreciar el entorno que quienes se trasladan a velocidades mayores, que demandan más atención en el camino, perdiendo la oportunidad de apreciar una perspectiva más amplia y rica del lugar por el que transitan.

Para quien camina, la ciudad se descubre a la altura de los ojos, permitiéndole advertir cómo se funden, en una sola escena, la cercanía de lo que corresponde a la calle por la que transita y las dinámicas que ahí suceden con la lejanía de los hitos visuales que mantienen una elocuente presencia urbana. La lectura del entorno no sería la misma sin esta fusión visual.

Sin embargo, cuando un nuevo edificio se erige en la ciudad, interponiéndose entre quienes la recorren y los elementos integrantes del paisaje, se rompe drásticamente una relación trascendental para mantener la dimensión humana del entorno, lo que irá minando poco a poco la noción de arraigo y pertenencia al lugar en que se habita.

Por años se ha fortalecido el marco legal para la protección de monumentos, de zonas históricas, así como de elementos naturales, desde distintos frentes, como los correspondientes a lo patrimonial y lo ambiental. No obstante lo anterior, es necesario avanzar en la protección de los canales espaciales que habilitan el vínculo entre la colectividad y el escenario urbano.

Los esfuerzos de las administraciones públicas locales, como los tendientes a establecer alturas máximas escalonadas, controlar la forma y disposición de anuncios espectaculares y regular el cableado aéreo, son parte importante del trabajo necesario en la búsqueda de la mejor legibilidad posible del entorno.

Proteger los corredores visuales precisa, además, de una efectiva sensibilización ciudadana respecto de su trascendental efecto en la consolidación de la identidad local y la cotidiana revaloración del pasado histórico del hábitat urbano.

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Es aquí donde adquiere gran relevancia el papel de las y los cronistas, historiadores, expertos en el patrimonio cultural e histórico y en el paisaje. Sus trabajos, comunicados a quienes habitan cada barrio y cada colonia, permitirán que la mirada ciudadana al horizonte urbano aporte una lectura más consciente y sensible, que haga sentir más suyo el lugar que habitan.

Si logramos que la evolución de las ciudades mantenga abiertas las ventanas a través de las cuales se aprecia la fusión de pasado y presente, estaremos asegurando para nuestra historia y nuestra identidad un futuro posible.

Punto de contacto
jruizf@henka.com.mx

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Abogado por la U.A. de C., especializándose en Derecho Ambiental y Gestión Urbanística. Cuenta con Maestría en Gestión Ambiental por la U.A.N.E. Cursa actualmente estudios de Doctorado con enfoque en Derecho a la Ciudad. Ha colaborado en los Institutos Municipales de Planeación de Torreón y de Saltillo, así como en la Delegación Coahuila de SEMARNAT. Ha representado a México en diversos foros internacionales, entre ellos el SWYL Program y la Tokyo Conference, organizados por el Gobierno de Japón. Se desempeñó como Director Operativo de COPERES y Presidente de la Representación Coahuila de la Asociación Mexicana de Urbanistas. Es catedrático a nivel Licenciatura y Posgrado en instituciones como la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Iberoamericana.

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