Los semáforos inútiles de V. Carranza y Galerías que nunca ordenaron Saltillo: una década de negligencia urbana, simulacro institucional y desinterés ciudadano

Los semáforos inútiles de V. Carranza y Galerías que nunca ordenaron Saltillo: una década de negligencia urbana, simulacro institucional y desinterés ciudadano

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Aprobados, instalados, ignorados. Los semáforos instalados en Venustiano Carranza y el bulevar Galerías son inútiles por definición, pero consumen energía y están a la vista de todos, siendo un ejemplo de descaro, simulacro y desinterés

Saltillo
/ 24 febrero 2026
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Más de diez años de simulación. Más de una década de farsa. Un monumento a la desfachatez pública. Un ejemplo más de proyectos desperdiciados, pero bordeados de promesas políticas. Hablo de los semáforos del bulevar Venustiano Carranza y Galerías. Torres de tráfico que en apariencia técnica se encuentran bien, pero terminan por ser inútiles en tanto que no cumplen con su función: no garantizan el cruce seguro del peatón, no ordenan el tráfico vehicular ni mejoran la vialidad.

Emiten luces intermitentes que gastan energía, pero no le hablan a nadie. Estorban la vista y funcionan como infraestructura residual, un ejemplo local de lo que el urbanista Alan Berger denominó drosscape: paisajes urbanos sobrantes, vestigios de planeaciones incompletas que, en lugar de aportar orden o valor colectivo, se convierten en marcas visibles de la negligencia institucional.

Afean un tramo corto, aunque muy concurrido, ya que al estar en un permanente “ya mero funcionan”, una cadena con una decena de trafitambos se extiende por 36.5 metros entre cada torre de tráfico, impidiendo el paso a pie, el cruce de vehículos, la presencia de vegetación o un camellón decente.

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De ahí que podamos calificar esos semáforos con adjetivos como inservibles, ineficaces, infructuosos, vanos, inanes.

Fue en la sesión de Cabildo de Saltillo celebrada el 27 de mayo de 2015, cuando la Comisión de Planeación, Urbanismo, Obras Públicas y Centro Histórico sometió a consideración el dictamen relativo al Plan Parcial Parque Centro.

Ahí se estableció el compromiso de la empresa DAVISA Desarrollos Metropolitanos, S. A. de C. V. para efectuar la semaforización del cruce ya mencionado. El inciso “d” del séptimo punto de dicha acta señala textualmente al respecto:

“De ser necesario en el mediano plazo y previa autorización por la autoridad municipal, se elaborará un proyecto ejecutivo justificando la posibilidad de agregar un semáforo en la intersección que permita la vuelta izquierda desde V. Carranza hacia Blvd. Galerías, para mejorar el funcionamiento de V. Carranza y Canadá y eliminar movimientos de esta última intersección. La posible semaforización de esta intersección se puede llevar a cabo sin afectar o reducir la capacidad vial actual de V. Carranza, permitiendo que la avenida continúe operando con tres carriles de circulación vehicular continua en ambos sentidos”.

El plan fue aprobado por unanimidad por los integrantes de la comisión citada: Mayela Hernández Valdés, José Luis García de la Peña (+), Eduardo Ramón de la Peña Padilla y Jorge de la Peña Quintero. Cabe recordar que entonces el alcalde era Isidro López Villarreal, cobijado por el PAN.

El plan original contemplaba un plazo de 120 días naturales para que DAVISA implementara las acciones viales, entre las que se encontraba la semaforización, absorbiendo el costo en su totalidad. Es decir, la fecha inicial debió ser el 24 de septiembre de 2015.

Según el Sistema de Indicadores de Movilidad Urbana de 2015 realizado por el Instituto Municipal de Planeación de Saltillo (IMPLAN), entonces había 270 intersecciones semaforizadas; 229 solo vehiculares; 27 ciclistas y vehiculares; 13 peatones y vehiculares, una peatonal, ciclista y vehicular; y cero con prioridad al transporte público.

Sin embargo, fueron entregados en 017 operando solo con luces en ámbar.

En 2017, VANGUARDIA informóo que el otrora director de Semáforos y Señalamientos de la Policía de Tránsito, Alejandro Hassaf, estimó para finales de ese año o inicios de 2018 los semáforos funcionarían con normalidad.

En contraste con la mirada positiva de las autoridades, el proyecto fue rechazado en voz pública de los automovilistas que circulaban por la vialidad con frecuencia, indicando que ponerlos en funcionamiento ocasionaría embotellamientos en la zona.

Esto sin advertir, además, que el plan no contempló un cruce peatonal, siendo que las personas que transitan a pie son siempre la prioridad en la pirámide de movilidad.

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Un aspecto que no solo en este fallido proyecto ha sido menoscabado tanto por los encargados de legislar, por quienes obtienen y se benefician de los contratos y por una parte considerablemente vocal de la ciudadanía. Pero volveremos a eso más tarde.

López Villarreal terminó su gestión el último día de 2017 con un proyecto entregado muy entrecomillas. A lo ya descrito, se suma que sí hubo acto público de su último año de gestión, sin embargo en el portal de transparencia del municipio no se encontró documento alguno sobre los resultados. La búsqueda se hizo de forma manual en el sitio, en buscadores de internet y con sistemas de inteligencia artificial.

La cosa es que más allá de los discursos, de los documentos, la obra material entregada estaba incompleta, inservible, inútil. Una simulación. Calificativos, lamentablemente, todavía le encajan.

La ineficiencia del proyecto no parece estar ligada a la capacidad operativa, las ideas de un mandatario en particular, ni reducirse a conceptos como el partido en el poder, la alternancia o la oposición.

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Al empresario panista le sucedió en el cargo Manolo Jiménez Salinas, actual gobernador y militante del PRI quien, según medios locales, en los primeros días de su mandato como alcalde informó que el Cabildo solicitó la suspensión de este proyecto hasta que se contara con un estudio que arrojara con mayor certeza las ventajas y afectaciones de estas obras.

Mucho se puede suponer solo con eso. Suponer, dudar, criticar, teorizar. Porque contrario a lo que el pensamiento hegemónico quiere imponer, todos esos actos que desestiman el poder oficial son sanos, urgentes, necesarios, básicos, para una ciudadanía informada.

Bastaría recordar que, como advirtió Michel Foucault, el poder no solo administra recursos, sino que produce discursos de verdad que buscan naturalizar sus decisiones; en ese marco, cuestionar no es subversión, sino una práctica democrática elemental.

O atender a la tradición deliberativa de Jürgen Habermas, para quien la legitimidad política no se agota en el voto, sino que depende del escrutinio racional y permanente de la ciudadanía.

Incluso el “derecho a la ciudad” formulado por Henri Lefebvre recuerda que el espacio urbano no es neutro ni patrimonio exclusivo de gobernantes y empresarios, sino una construcción colectiva sujeta a disputa. Bajo esa luz, dudar y teorizar frente al discurso oficial no es un exceso retórico: es ejercer el derecho a intervenir críticamente en la ciudad que habitamos.

Desde otra lectura, podría decirse que estos semáforos encarnan lo que Jean Baudrillard llamó el simulacro: una representación de orden que sustituye al orden mismo, una escenografía técnica que aparenta regulación sin producirla. Los semáforos están ahí, erguidos, a la vista de todos, consumiendo energía, como si la sola presencia de la infraestructura bastara para demostrar gestión del poder en turno y justificara los gastos.

Puesto de otro modo, ¿el proyecto se aprobó y construyó sin estudios técnicos suficientes ni mecanismos claros de evaluación y seguimiento posterior?, ¿fue frenado por diferencias ideológicas o partidistas entre administraciones más que por criterios utilitaristas?, ¿se buscó beneficiar a compañías y sus dueños?, ¿pesó más la presión de automovilistas que la seguridad peatonal?, ¿hemos normalizado como ciudadanía la existencia de obras públicas que no funcionan, debilitando así nuestra capacidad de exigir eficacia y rendición de cuentas?

Continuando con la línea de tiempo, no se dieron mayores cambios durante la gestión de Jiménez Salinas. Tampoco ocurrió algo relevante durante la administración de José María Fraustro Siller (2022 - 2024) referente a este tema.

Lo que sí ocurrió con Manolo como gobernador y “Chema” como edil fue el proyecto de modernización de Venustiano Carranza, que, entre otros aspectos, incluyó la instalación de semáforos inteligentes desde los cruces con Francisco Coss y Nazario Ortiz Garza.

El presupuesto para el recarpeteo de ese tramo fue de 54.7 millones de pesos, abarcando 120 mil metros cuadrados. Los semáforos inteligentes representaron una inversión de 12 millones.

Un estudio de ingeniería de tránsito definió en 2024 que los semáforos inteligentes solo se instalarían en las intersecciones de Carranza con Canadá, Hinojosa, Periférico, Reynosa, Universidad, Chiapas y Chihuahua, pero no en Galerías.

Dos de los motivos son que el proyecto del que hablamos sigue sin resolverse, y también que a solo 275 metros se encuentran los semáforos del cruce con Canadá, en donde por cierto hay pasos de cebra bien identificados.

El presupuesto, entonces, no fue el conflicto. Cómo lo iba a ser si también se dio a conocer que cuando Fraustro Siller dejó el cargo, el ayuntamiento local pagó más de 185 mil pesos por un retrato del exalcalde hecho al óleo, de 50 centímetros de alto por 40 de ancho.

Cuatro alcaldes diferentes han pasado desde entonces, uno de ellos en dos periodos, sin que el proyecto de semaforización del que es identificado como un cruce complicado se resuelva.

El tiempo dirá si el actual presidente municipal, Javier Díaz, solucionará este caso de una vez por todas o será parte del grupo de funcionarios que, por acción u omisión, han sido parte de este circo que deja de lado la planeación urbana. Tiene hasta el 31 de diciembre de 2027 para lograrlo.

¿Hará algo al respecto?, ?¿no hará nada?, ¿será un tema al que su sucesor también le sacará la vuelta?, ¿el alcalde electo para 2028 se ocupará del tema?

Mientras eso se resuelve, las personas cruzan a pie de lado a lado el bulevar Venustiano Carranza, sorteando los automóviles que no bajan la velocidad en esa tramo. Si uno se coloca en ese punto, puede ver desde trabajadores, estudiantes y turistas aventurándose a cruzar.

Antes ya dijimos que a menos de 275 metros hacia el norte existen pasos peatonales, sin embargo aquí estamos hablando de que esta intersección conecta con uno de los sectores comerciales más importantes en el norte (Plaza Galerías, Parque Centro, restaurantes, comercios, instituciones bancarias, hospitales, etc).

Hay quienes han señalado en redes sociales que lo necesario aquí es un puente peatonal. También es necesario decir que cada vez con más los especialistas en urbanismo que señalan que este tipo de infraestructura en realidad perpetua el carrocentrismo, fomentando el tránsito a altas velocidades y no evitando accidentes con consecuencias mortales.

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Y todo esto por referimos a un proyecto de semaforización con un pésimo resultado. Si los representantes más importantes del poder político en la ciudad durante la última década no lo han resuelto, ¿qué no espera con aspectos de mayor impacto?, ¿si no se puede resolver un aspecto de movilidad en un punto concreto y geolocalizado de la ciudad, se puede esperar que los mismos orbes resuelvcas aspectos más profundos, cruciales, urgentes, impactantes o se mantendrá la misma dialectica la simulación, la impunidad, el cinismo, el desprecio y la mediocridad?, ¿se tratan así a la víctimas de injusticias?, ¿así se fiscalizan otros aspectos que nos atañen?

Si has llegado hasta aquí, quiero que sepas que cualquier comentario es más que bienvenido. Pero tambvién te digo que el mensaje más adecuado debe llegar a las oficina del máximo poder en la ciudad. Al Alcalde. No importa el año en que leas esto. No importa el nombre, el partido, el apellido ni nada más.

Lo mejor que le puede pasar a estas palabras es envejecer más, y que al día siguiente de su publicación, ya están obsoletas. No quiero tener que recordar este hecho, a la semana, al mes, a los 15 años de que los semáforos siguen “operando” de forma inutil, inutil, inutil.

Han pasado más diez años desde que en papel se aprobara por unanimidad este proyecto, pero que hoy se encuentra en pausa perpetua, como un testigo mudo de la negligencia de las autoridades y la ineficiencia burocrática y el desinterés de la comunidad.

Y esa última parte es tan cierta de responsabilidad, como la ineficiencia gubernamental. En una sociedad moderna y eficiente, no todo puede ser culpa del otro. No todo es asunto para que el Estado lo atienda. No todo lo que existe confirma nuestra pusturta moral e inocencia.

No quiero que se me malentienda. No digo esto para excusar a político a alguno. Me refiero a que la década de ineficiencia en un asunto como este, también refleja nuestra laxa participación política en los temas de interés común y nuestra falta de madurez ciudadana. De lo contrario, en dónde está la exigencia puntual para darle solución a esto, en dónde la participación cívica, en dónde las manifestaciones, en donde el trámite de políticas públicas, en dónde la rebeldía, en donde los actos incomprendidos, juzgados, pero justos.

Ojalá, en serio ojalá, que estas priovilegiadas palabra,s le ardan a quien el tengan que arder. Y que pase lo que tenag que pasar. Que caiga quien tenga que caer. Que se enoje quien no pueda enfrentar la realidad. Y de ahí en adelante. Yo me limito a escribir, que es lo que sé, lo que necesito, lo que me importa.

Ahora, Tampoco pretendo hacer de esta la máxima causa de la capital. Temas hay en Saltillo con mayor importancia, con mayor urgencia, que no se centren en el norte pseudoprivilegado. Aspectos de mayor coyuntura están pasando en el prisma nacional.

Pero si entre quienes leen esto hiciéramos en conjunto una lista de las cosas más inútiles que tenemos en la ciudad, de las simulaciones que han decido contarnos y hemos aceptado creer, si enumeráramos las cosas que no funcionan en la ciudad, pero sobre las cuales no actuamos, ¿cuántos elementos sumaríamos?, ¿a qué ámbitos apelarían?, ¿quiénes estarían detrás de dichos proyectos?

¿Se trata de asumir que se cometió un error? Que se asuma. ¿Hacen falta estudios? Que se hagan. ¿Debe retirarse la obra? Que se retire. ¿Se pondrán en funcionamiento los semáforos? Adelante.

Cualquier cosa, excepto el simulacro. Cualquier cosa, excepto los gastos ornamentales. Cualquier cosa, excepto aceptar que la ciudad puede estar mal planeada y no nos importe. Cualquier cosa, excepto seguir pensando que la mayor parte de las obras deben beneficiar al auto. Cualquier cosa, excepto dejar que Saltillo privilegie la estética del progreso sobre la ética de lo común. Lo que sea que nos acerque a la utópica, pero necesaria idea de colectividad y comunidad.

Esta no es solo una crítica al desarrollo ni a la urbanización ni al futuro. Se trata de algo quizá más simple: de reconocer, de permitirnos explorar la posibilidad de que estamos construyendo anticiudades. Espacios pensados para maximizar el valor del metro cuadrado, no para garantizar la vida digna.

La idea de la lista de las cosas inútiles que existen en la ciudad no me parece tan absurda.

La siguiente, en cambio, es una exageración a posta. Si nos acostumbramos a tener semáforos inútiles e inservibles a plena luz, en una de las calles más concurridas e importantes, seguro podemos habituarnos a hospitales sin médicos, escuelas sin maestros ni alumnos, parques sin árboles, banquetas sin sombra, plazas sin memoria, gastos millonarios sin comprobar.

Y, ya puestos, también a bibliotecas vacías, centros culturales sin vida, clínicas inauguradas sin medicinas, camellones de cemento pintados de verde para simular vegetación, monumentos huecos y elecciones sin alternativas.

Quizá, solo quizá, cuando normalizamos lo inútil en lo pequeño, terminamos tolerando lo absurdo en lo esencial.

Y si eso no nos alarma es porque la ciudad ya no es un territorio a imaginar colectivamente, sino un catálogo a administrar. ¿Queremos eso?, ¿estamos ya alojados en este presente?, ¿nos interesa cambiar?

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Lector, escritor, periodista y diseñador de contenidos digitales, César Javier Gaytán Martínez es actualmente Coordinador de Innovación Editorial en Vanguardia. Desde esta posición, lidera proyectos de experimentación narrativa, mejora de procesos, creación de nuevos contenidos e implementación de inteligencia artificial en la redacción.

Escribe mensualmente para Historias de Saltillo, una sección dedicada a explorar la memoria colectiva de la ciudad. También coordina Rodeo Capital, una revista enfocada en la cultura western y la vida vaquera, y asesora proyectos de contenido patrocinado. Además, gestiona las entrevistas semanales que se publican en A La Vanguardia y, desde 2019, impulsa la creatividad y metodología en las ediciones anuales de Círculo de Oro.

Como narrador, César escribe sobre tecnología, cultura pop, ciencia ficción e historias híbridas que combinan el surrealismo con lo cotidiano.

Interesado en el periodismo narrativo, busca personajes inusuales, momentos íntimos y relatos que desafían lo convencional. Sin embargo, a pesar de todo eso, siempre elige la ficción para entender el mundo.

Reflexiona con angustia sobre el lenguaje, la literatura, el periodismo y el diseño de futuros.

Es, además, un aspirante a patafísico.

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