‘No estamos solas’: dos mujeres que enfrentaron el cáncer de mama comparten sus historias de esperanza en Saltillo
Liliana sobrevivió a dos diagnósticos y Lourdes encontró en su familia la fuerza para afrontar la enfermedad; ambas compartieron sus experiencias durante una jornada de Ayuda Rosa
Frente al espejo, Liliana Gámez Pérez aprendió a darse palabras de aliento cuando los tratamientos contra el cáncer de mama parecían arrebatarle las fuerzas. Lourdes Hernández, en cambio, necesitó dos semanas para encontrar la manera de contarle a su familia que había recibido ese diagnóstico. Hoy, ambas comparten sus historias con un mensaje en común: ninguna mujer debería enfrentar esta enfermedad sola.
Sus testimonios formaron parte de la jornada Más allá del diagnóstico, una charla pendiente, organizada este lunes por Ayuda Rosa A.C. en la Universidad Carolina, con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama.
Liliana, de 50 años, enfrentó su primer diagnóstico en 2013, cuando tenía 36 años, y un segundo episodio antes de cumplir los 40. Fueron años de tratamientos y momentos difíciles, durante los cuales encontró fortaleza en su esposo, sus hijos y sus amistades.
Cada mañana, incluso cuando el cansancio y los efectos del tratamiento eran difíciles de sobrellevar, se miraba al espejo y se repetía que estaría mejor. Aquella rutina se convirtió en una forma personal de afrontar los días más complicados. “Siempre, siempre hay y habrá alguien que nos acompañe en este proceso que llevamos. No estamos solas”, expresó.
Un abrazo que también ayuda a sanar
Para Lourdes Hernández, de 59 años, el diagnóstico llegó hace aproximadamente cuatro años, después de notar un enrojecimiento en uno de sus senos. Tras acudir a revisión y realizarse distintos estudios, comenzó un proceso médico que incluyó una cirugía.
Sin embargo, uno de los momentos más difíciles ocurrió antes del tratamiento: encontrar las palabras para comunicar la noticia a sus seres queridos. Durante dos semanas guardó silencio, hasta que finalmente reunió a su esposo, hijos y nuera para contarles lo que estaba viviendo. La respuesta fue un abrazo y la promesa de acompañarla. Lourdes recuerda especialmente el apoyo de su esposo, quien estuvo a su lado durante la recuperación y la ayudó con el cuidado de sus heridas.
También aprendió a enfrentar los comentarios de quienes buscaban atribuirle alguna responsabilidad por su enfermedad. Por ello, hoy insiste en que ninguna paciente debe sentirse culpable por recibir un diagnóstico de cáncer.
“No tengan miedo de hacerse un estudio, porque sin un estudio no vas a saber qué tienes en el cuerpo”, compartió.
La ginecóloga Saraí Niño, del Centro Hospitalario La Concepción, quien también participó en el encuentro, recordó que la detección oportuna y el acompañamiento psicológico son fundamentales para atender a las pacientes de manera integral.
“No solamente estamos viendo un cáncer, estamos viendo una persona”, señaló la especialista, al destacar la importancia de escuchar a quienes atraviesan estos procesos y fortalecer sus redes de apoyo.
Entre recuerdos difíciles, abrazos y palabras de aliento, las historias de Liliana y Lourdes dejaron un mensaje para quienes hoy enfrentan un diagnóstico: buscar atención médica, aceptar el acompañamiento de sus seres queridos y recordar que no tienen que recorrer ese camino en soledad.