Predicar el Evangelio desde la realidad social ponía en riesgo mi vida: obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera López

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Saltillo
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Afirma que interpelar el Evangelio con la vida social lo ponía en riesgo de muerte; sé que pagaban a periodistas para agredirme’, agrega

El obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera López, recordó que su participación en el movimiento estudiantil de 1968 y la violencia del 2 de octubre de ese año fueron determinantes para consolidar su decisión de ingresar a la Orden de Predicadores y dedicar su vida religiosa a la defensa de la justicia social.

En un mensaje en video presentado durante el webinar “Retos que interpelan caminos de paz”, realizado el 24 de octubre, el dominico relató cómo su paso por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lo acercó a una visión del cristianismo vinculada con los problemas políticos y sociales del País.

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Vera López explicó que llegó a la Ciudad de México desde Acámbaro, Guanajuato, para estudiar Ingeniería Química. Durante su carrera conoció la parroquia universitaria y al grupo de frailes dominicos que, desde el Centro Universitario Cultural (CUC), promovían entre los estudiantes valores como la justicia, la verdad y el servicio a la sociedad.

En ese espacio, señaló, las reuniones semanales no se limitaban al análisis del Evangelio y los principios morales, sino que también abordaban la situación política nacional. Esa experiencia lo llevó a comprender que la vida cristiana debía expresarse fuera de los templos y vincularse con las necesidades de la población.

EL MOVIMIENTO DEL 68 MARCÓ SU VOCACIÓN

El religioso recordó que, junto con otros estudiantes, se involucró en el movimiento estudiantil de 1968, desde el que buscaban exigir al Gobierno mayor cercanía con los jóvenes, los sectores populares y las personas en situación de pobreza.

La represión del 2 de octubre, cuando compañeros suyos fueron asesinados, terminó de definir su decisión de incorporarse a la vida dominica.

“Porque me tocó vivir el 2 de octubre de 1968 en donde fueron asesinados por el gobierno compañeros míos, es que terminé de confirmar que quería irme con los dominicos y cambiar a México”, relató.

Explicó que la formación recibida en la Orden de Predicadores le permitió interpretar los conflictos políticos y sociales desde el Evangelio. A esa experiencia sumó sus estudios de teología en Italia, donde profundizó en las orientaciones del Concilio Vaticano II y el compromiso de la Iglesia con los pobres.

UNA LABOR PASTORAL VINCULADA CON LA REALIDAD SOCIAL

A lo largo de su trayectoria religiosa, Vera López desempeñó distintas responsabilidades dentro de la orden y trabajó con comunidades campesinas. Posteriormente, fue nombrado obispo de Ciudad Altamirano, Guerrero, y obispo coadjutor de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde acompañó la labor pastoral de Samuel Ruiz García en comunidades indígenas.

Más tarde llegó a la Diócesis de Saltillo, donde, según recordó, impulsó un plan pastoral en un contexto de tensiones con sectores empresariales por la defensa de los derechos de los trabajadores.

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El Obispo Emérito señaló que vincular la predicación con las condiciones sociales ponía en riesgo su vida. Afirmó que, al cuestionar las injusticias desde el Evangelio, sabía que su vida podía estar en peligro y que enfrentaría campañas de desprestigio. “Sabía que pagaban a periodistas para calumniarme”. agregó.

“Nunca dejé de ser dominico. Soy un obispo dominico”, sostuvo al reivindicar su identidad religiosa y la formación que recibió de la orden.

Vera López afirmó que su labor pastoral ha consistido en predicar el Evangelio a partir de la realidad histórica y cultural, con énfasis en la justicia, la paz, el respeto a las personas pobres y los derechos de las mujeres.

Añadió que sus homilías buscaron mantener una relación directa con los acontecimientos políticos y sociales de México y del mundo, al considerar que la responsabilidad de la Iglesia también implica estar presente en las realidades que afectan a la población.

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