Saltillo: Proponen estudios para declarar 3 Áreas Naturales Protegidas y 5 parques ecológicos
La propuesta señaló que La Sierra de la Concordia, la Sierra El Astillero y el Cerro de la Vega se evalúen para conservarse como la Sierra de Zapalinamé
El Instituto Municipal de Planeación (Implan) de Saltillo y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) propusieron realizar estudios para declarar tres nuevas Áreas Naturales Protegidas (ANP) y crear cinco parques ecológicos sujetos a protección en el municipio.
A través del estudio Estrategia de Adaptación Basada en Ecosistemas (EAbE), ambas instituciones plantearon que la Sierra de la Concordia, la Sierra El Astillero y el Cerro de la Vega sean incorporados a Estudios Previos Justificativos, como paso previo para obtener la categoría de Áreas Naturales Protegidas.
El documento señala que, para garantizar la conservación de estas zonas de alta biodiversidad, es necesario establecer estrategias de manejo y protección eficaces, entre ellas los esquemas de Áreas Naturales Protegidas, considerados fundamentales para preservar la calidad de los ecosistemas y la biodiversidad local.
Actualmente, expone, únicamente el Bosque Urbano y la Sierra de Zapalinamé cuentan con esta categoría de protección. En conjunto, estas áreas representan alrededor del 3 por ciento de la superficie municipal.
Además, la estrategia propone catalogar como parques ecológicos sujetos a protección el Cerro del Pueblo, el Cerro de las Galeras, la Sierra del Asta, la Sierra de San Lucas, así como La Represa y el Río de Gaviones.
La EAbE advierte que “es imperativo que el municipio avance en la creación y regulación de nuevas áreas protegidas, así como en la implementación de programas de gestión sostenibles en las zonas críticas”.
Añade que estas acciones no solo contribuirán a la conservación de la biodiversidad, sino que también fortalecerán la resiliencia del territorio frente a los efectos del cambio climático, al garantizar la protección de los servicios ecosistémicos esenciales para las futuras generaciones.
El estudio argumenta que estas zonas montañosas ofrecen condiciones únicas que favorecen la presencia de una mayor diversidad de especies de flora y fauna.
“La variabilidad en altitud y microclimas dentro de estas sierras crea una diversidad de hábitats capaces de albergar diferentes requerimientos ecológicos”, señala el documento.
Asimismo, indica que la inclinación del terreno y la composición del suelo influyen en la distribución de la vegetación y, en consecuencia, en la fauna que habita estos ecosistemas.
“Además, la presencia de bosques densos proporciona refugio y recursos vitales para numerosas especies, mientras que las zonas de transición hacia los matorrales facilitan el intercambio biológico y favorecen el flujo genético entre poblaciones”, concluye.