Saltillo: Volver a entrenar en enero: el reto de cuidar las articulaciones para evitar lesiones
Especialistas en medicina del deporte advierten que retomar el ejercicio tras un periodo de inactividad exige una adaptación progresiva del cuerpo. Ajustar la intensidad, priorizar la movilidad y proteger las articulaciones resulta clave para prevenir lesiones y sostener el hábito durante todo el año
Enero suele llegar acompañado de propósitos de Año Nuevo: retomar el ejercicio, recuperar el ritmo perdido y dejar atrás semanas —o incluso meses— de pausa. Sin embargo, la motivación no siempre avanza al mismo paso que el cuerpo, que tras un periodo de menor actividad requiere un proceso de adaptación para evitar molestias, sobrecargas o lesiones innecesarias.
Especialistas en medicina del deporte coinciden en que uno de los errores más frecuentes al volver a entrenar es intentar hacerlo como si no hubiera existido interrupción alguna. Si bien la condición cardiovascular puede recuperarse con relativa rapidez, el sistema articular —integrado por articulaciones, tendones y músculos— necesita más tiempo para adaptarse al impacto, la carga y la repetición de movimientos.
Con el arranque del año, los gimnasios de Saltillo registran un aumento en la afluencia de personas que buscan cumplir uno de los propósitos más comunes: hacer ejercicio y adoptar un estilo de vida más saludable. Sin embargo, especialistas y entrenadores coinciden en que el verdadero reto no es iniciar, sino mantener el hábito más allá de las primeras semanas.
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Para entender por qué muchas personas abandonan el gimnasio después de enero, el psicólogo Juan Pablo Gualajara, doctor en Psicología de la Salud, explica que los hábitos no se sostienen únicamente con fuerza de voluntad.
“La fuerza de voluntad como la conocemos no existe; lo que realmente funciona es la perseverancia basada en la motivación”, señala. De acuerdo con el especialista, un hábito suele consolidarse en un periodo de dos a tres meses, siempre y cuando la actividad tenga un significado personal y no se viva como una obligación.
Recomienda comenzar con metas pequeñas y realistas, incluso sesiones de pocos minutos, y permitir flexibilidad para evitar el rechazo. Además, subraya la importancia del entorno emocional y social, ya que el estrés, la ansiedad o los problemas cotidianos suelen influir directamente en el abandono del ejercicio.
Ignorar este proceso suele traducirse en dolor, inflamación y desgaste prematuro, situaciones que en muchos casos llevan al abandono temprano de la actividad física. Por ello, el regreso inteligente al entrenamiento comienza por ajustar expectativas: reducir la intensidad, priorizar la técnica y trabajar la movilidad no representa un retroceso, sino una inversión para lograr un mejor rendimiento a mediano plazo.
Rutinas funcionales, ejercicios de estabilidad y estiramientos dinámicos se han convertido en aliados clave para reactivar rangos de movimiento y “lubricar” las articulaciones antes de someterlas a esfuerzos mayores. Estas prácticas permiten preparar al cuerpo de forma gradual y disminuir el riesgo de lesiones asociadas al retorno abrupto a la actividad física.
En este contexto, el cuidado articular ha dejado de ser un tema exclusivo de atletas profesionales. Cada vez más personas integran estrategias preventivas desde el inicio del año, con el objetivo de entrenar sin dolor y mantener la constancia. Además de una correcta activación y del descanso adecuado, algunos recurren a apoyos específicos, como suplementos diseñados para favorecer la movilidad y respaldar la respuesta del organismo ante el impacto físico.
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Este tipo de apoyos contribuye a mantener la flexibilidad articular, ayuda a reducir la rigidez derivada del esfuerzo repetitivo y apoya procesos relacionados con la inflamación. Su uso suele formar parte de una rutina integral enfocada en sostener el entrenamiento, especialmente durante las etapas de retorno al ejercicio.
Retomar la actividad física en enero no implica castigar al cuerpo para “compensar” el descanso, sino comprenderlo como un sistema que necesita adaptación. Escuchar las señales, respetar los tiempos de recuperación y cuidar las articulaciones puede marcar la diferencia entre abandonar en febrero o consolidar un hábito saludable durante todo el año.
Porque entrenar más no siempre es entrenar mejor. En muchos casos, la verdadera estrategia está en moverse con inteligencia, proteger el cuerpo y construir fuerza desde la base. Las articulaciones, silenciosas pero fundamentales, son las que permiten que el movimiento siga siendo parte de la vida y no solo una meta pasajera de inicio de año.