Saqueo de arte rupestre en Cuatro Ciénegas apunta a una operación planeada
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Arqueólogo del INAH, reportó avances en las investigaciones para identificar a los responsables
CUATRO CIÉNEGAS, COAH.- Vestigios y testimonios forman parte de la investigación que mantiene abierta la Fiscalía General de la República por el saqueo de pinturas rupestres en Cueva Pinta y Cueva Pinta VI, en Cuatro Ciénegas, Coahuila, informó a medios regionales el arqueólogo del INAH, Yuri de la Rosa Gutiérrez.
En la actualización difundida este 11 de octubre, el especialista señaló que las pesquisas presentan avances y buscan identificar a quienes desprendieron fragmentos de roca con representaciones de los antiguos habitantes del desierto.
Los elementos recabados apuntan a una intervención planeada, realizada por personas que conocían la ubicación y las características de los sitios. De la Rosa ha planteado que la extracción habría respondido al encargo de un comprador.
El caso corresponde a los daños detectados en enero de 2025. Los responsables emplearon herramientas mecánicas para cortar la roca; las vibraciones fracturaron los paneles y provocaron desprendimientos adicionales, por lo que la afectación rebasó las piezas que pretendían llevarse.
Entre las pérdidas destaca una representación de mano humana. Su extracción dejó una cavidad de aproximadamente 30 por 35 centímetros y entre 2y 3 centímetros de profundidad. En el segundo abrigo también resultó afectada una figura humana, cuyos fragmentos quedaron en el lugar.
La recuperación del sitio ya tuvo una intervención especializada. El 30 de junio de 2026, la Secretaría de Cultura anunció que el INAH concluyó la restauración de ambos espacios después de tres meses y medio de trabajo.
Las labores permitieron estabilizar las pinturas y recuperar parte de su lectura visual. Para ello se reunieron y clasificaron fragmentos, y se reincorporaron aquellos cuya posición original pudo identificarse.
Sin embargo, la mano sustraída no fue recreada. El espacio conserva la huella del saqueo para evitar una reconstrucción falsa. De la Rosa advirtió que desprender estas imágenes también destruye información arqueológica, una pérdida que la restauración no puede revertir por completo.