Secretaría de Educación prepara regulación de maestras sombra en Coahuila
La Secretaría de Educación a través de la dirección de Educación Especial y asuntos jurídicos, trabaja una guía para establecer cuándo procede este apoyo, qué perfil debe cumplir y bajo qué condiciones puede ingresar a una escuela.
En Coahuila aún no existe una normativa específica que regule de manera integral la figura de la maestra sombra, por lo que la Secretaría de Educación del Estado (SEDU), a través del área de Educación Especial, trabaja en una propuesta que establecerá los criterios para su contratación e ingreso a planteles educativos.
Gabriela Carranza, del área Jurídica de la SEDU, explicó que actualmente una maestra sombra es considerada personal externo al sistema educativo, por lo que su ingreso a las escuelas no puede darse de manera automática a petición de los padres de familia.
La ausencia de una regulación específica ha generado situaciones en las que padres de familia buscan incorporar este apoyo a las escuelas para acompañar a sus hijos, incluso cuando todavía no cuentan con un diagnóstico o no se ha determinado que requieran una atención individualizada.
Carranza señaló que antes de recurrir a una maestra sombra debe realizarse una valoración conjunta entre la docente del grupo y los servicios de Educación Especial, como las Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) o los Centros de Atención Múltiple (CAM).
Explicó que en algunos casos las necesidades del estudiante pueden atenderse mediante ajustes razonables y prácticas inclusivas dentro del aula, sin necesidad de incorporar a una persona externa.
Actualmente, en las escuelas públicas no está permitido el ingreso automático de personal externo. Cuando un padre de familia considera que su hijo requiere una maestra sombra, debe solicitar la autorización correspondiente ante el área Jurídica, donde se revisa el estudio realizado por la escuela y, en su caso, la valoración de Educación Especial. a autorización puede concederse en determinados casos, pero bajo criterios específicos y después de haber agotado otras alternativas de atención.
De acuerdo con SEDU, de las solicitudes de maestra sombra que reciben, solo una parte corresponde a casos en los que realmente se considera necesario este apoyo.
Zura Morales Herrera, directora de Educación Especial, indicó que la figura también representa un costo para las familias, debido a que el servicio debe ser contratado y pagado por los padres cuando se autoriza. Ante ello, advirtió sobre la importancia de establecer un perfil profesional para evitar que se contrate a personas sin la preparación necesaria.
La propuesta que desarrolla Educación Especial contempla establecer los requisitos del perfil, los mecanismos de ingreso a los planteles, la detección oportuna de las necesidades del alumno y los pasos que deberán seguirse cuando se determine que requiere este tipo de acompañamiento.
Gabriela Carranza precisó que la maestra sombra no debe convertirse en un apoyo permanente, sino en una intervención temporal y sujeta a seguimiento. La autorización, agregó, deberá mantenerse bajo monitoreo y con participación del área Jurídica de la Secretaría.
La nueva normativa también busca definir qué debe hacer la escuela cuando un alumno ya cuenta con una maestra sombra, cómo puede coordinarse este apoyo con los servicios de Educación Especial y en qué momento debe determinarse que el acompañamiento ya no es necesario.
Carranza informó que el documento ya fue trabajado por el área de Educación Especial y se encuentra en una etapa final de revisión y autorización. La previsión de la Secretaría es que pueda quedar listo durante el actual ciclo escolar.
Explicaron que la intención es contar con una guía que permita determinar cuándo procede una maestra sombra y cuándo las necesidades del alumno pueden resolverse mediante estrategias de inclusión dentro del aula.
La normativa, de acuerdo con la SEDU, deberá armonizarse con las disposiciones vigentes en materia de inclusión educativa, discapacidad, autismo, igualdad y prevención de la discriminación, además de los protocolos de actuación aplicables en las escuelas de educación básica.