La Plaza de Armas tomar... gays de Saltillo buscan sus derechos
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Los gays de esta ciudad han adoptado este espacio para hacer valer sus derechos de convivencia, pésele a quien le pese
Saltillo.- Hace más de un mes que los moradores de la Plaza de Armas, la principal de la ciudad, no hablan de otra cosa.
La escena, cuentan, tuvo lugar una tarde de entre semana, como a eso de las 6:00 pm en los portales de la plaza, ahí donde de lunes a lunes, y más o menos a esa hora, suele reunirse un grupo de jóvenes gays y lesbianas venidos de todas partes de la metrópoli.
La plaza estaba llena de gente: familias, niños, jubilados, dulceros, globeros, paleteros y punks.
En una de las bancas que se hallan frente a los arcos rosados de la plaza, una pareja de mujeres se besaban apasionadamente en los labios...
En eso pasaban por el lugar dos matrimonios, o al menos, dicen los que vieron, era lo que aparentaban, que al contemplar aquel cuadro se fueron a golpes sobre las mujeres de la banca. Cynthia, una niña heterosexual de 14 años, afecta a juntarse con sus amigos gays y lesbianas en los portales de la Plaza de Armas, hace la crónica, una tarde diluviana que la entrevistamos en el centro:
"Una de las señoras se le fue a golpes a las chavas y les dijo que iba a hacer que corrieran de la plaza a todos los homosexuales. Se armó un borlote, la señora agarró a una de las muchachas, que es menor de edad, de los pelos y la arrastró por el piso.
"Las señoras iban con sus esposos y uno de los tipos le faltó al respeto a una muchacha que se junta aquí. Le dijo que a ella lo que le faltaba era... para hacerse mujer, que él le iba a enseñar y que para la otra que vieran besándose aquí a las chavas iban a venir y las iban a agarrar a tablazos, que las iban a violar para que se hicieran mujeres".
Una tarde como aquella, la empleada de una zapatería situada a un costado de la Plaza de Armas, no supo que contestarle a su hijo de tres años, cuando de camino a casa le preguntó por qué era que dos hombres se estaban besando en los portales y a la vista de la toda la gente.
"Le digo 'no mijo es una muchacha, nomás que trae el cabello cortito', pues qué más le dices. Uno respeta sus preferencias sexuales, pero creo que también nos merecemos un poquito de respeto. Los clientes de la zapatería dicen 'miren a esos descarados', no se tapan, no tienen ningún pudor'", refiere la mujer.
Un piquete como de 10 policías municipales arribó al sitio, discutieron con la pareja de lesbianas que habían estado besándose en público, las amonestaron y luego se fueron. La mujer que había perpetrado la agresión en contra de las chicas se retiró sin recibir castigo.
"Las chavas les decían a las señoras que no fueran homofóbicas, que leyeran más, después llegaron los policías, pero no se llevaron a la señora a pesar de que había golpeado a la muchacha, la dejaron ir y todos los que se juntan en los arcos se enojaron, dijeron que no era justo", relata Cynthia.
En lo que va del año la Asociación Jóvenes Prevenidos (quienes se dedican a brindar apoyo a enfermos de VIH), ha documentado cerca de 53 quejas sobre agresiones físicas y verbales en contra de la comunidad lgbtt, cometidas por ciudadanos y servidores públicos, llámese policías, sólo en las inmediaciones de la Plaza de Armas.
Carlos Llamas, el presidente de esta organización, opina que el trabajo de la Dirección para Promover la Igualdad y Prevenir la Discriminación ha dejado mucho que desear.
"El gobierno es el que debe de educar a la ciudadanía en el tema de la homosexualidad, de la no discriminación. Tenemos una dependencia que no sirve. Hemos presentado cartas para que destituyan a su titular Laura Martínez y se ha hecho caso omiso. La Comisión de Derechos Humanos tampoco sirve, porque nunca se ha metido con los grupos de homosexuales".
Homofobia y discriminación
Hace una tarde gris y aunque no ha caído una sola gota de lluvia atravesada por el sol, parece que el arcoiris ha salido hoy de entre los portales de la Plaza de Armas, donde un grupo de gays y lesbianas pactan defender a capa y espada el que ya consideran su espacio.
"Siempre hemos tenido problemas y hasta ahorita nunca nos han ganado, nos quieren sacar de aquí, por ejemplo el señor de la nevería, nos quiere correr de aquí, a nosotros no nos dice nada, porque sabe que no nos dejamos, pero le dicen a las demás personas que nos quiere sacar de aquí, que quiere levantar firmas, pero no ha podido.
"Así nos corran volvemos a venir. Si nuestros antepasados, los gays de antes que se juntaban aquí, no se dejaron, nosotros tampoco nos vamos a dejar. Somos muchos gays, nos vamos a besar enfrente de la gente y si nos llevan, nos llevan a todos. A mi nadie me pone la mano encima porque ¡mmmm!, me la pelan", advierte Pablo, un homosexual de 20 años que ha pasado los últimos siete viniendo para pasar el rato en esta plaza.
Las trabajadoras de una tienda de conveniencia ubicada bajo los portales, aseguran haber sufrido amenazas por parte de algunos miembros de este colectivo de gays y lesbianas, que se calcula, es uno de las más grandes de Saltillo. "Son agresivos, a veces las muchachas los corren de aquí porque andan haciendo su desorden, como no hallan qué hacer, entra y salen, y les dicen a mis muchachas que las van a golpear, 'sigue molestando y te vamos a agarrar allá afuera'", refiere la encargada del negocio.
Aquí todos hablan a voz en cuello e inevitablemente llaman la atención de la gente que va o viene del centro caminando por debajo de los arcos rosados de la plaza.
"Pobre de aquella que llegue a tocarme con la uña porque no sabe cómo le va, conmigo que no se metan. Si tocan a uno, se meten con todos", amenaza Emily, un travesti, quien explica que la unión es una de las principales virtudes de este grupo por el que han pasado unas 20 generaciones de gays y lesbianas que han encontrado en los portales de la Plaza de Armas un segundo hogar y en sus compañeros una familia.
"Soy travesti ¡y a mucha honra!, me llamo Emily, soy la mamá de ella, de ella y faltan muchísimas más", se presenta, señalando con el índice al resto del clan, unos 10 hombres y mujeres que se han juntado esta tarde para convivir, a su manera. Todos ríen, playeras de colores chillantes embarradas al cuerpo y pulseras policromadas en las muñecas, se abrazan, se empujan, se insultan, bromean.
"¡Ey machorra!, ¡jota!, ven acá , te quieren entrevistar sobre la homofobia. Nosotros no tenemos problema en decir lo que somos", grita uno de los gays, la gente que descansa en las bancas frente a los portales esboza una mirada ligera. Una chica de figura menuda, que dice llamarse Thalía, ser lesbiana declarada y tener 17 años, se acerca al micrófono de la grabadora para hacer una denuncia.
"Más que nada hay discriminación aquí, pasa la gente y nos grita cosas".
-- ¿Que les gritan?
Responde Pablo:
- Lo típico: jotos, lesbianas, machorras, maricones. Se ponen a gritar '¡gay!', cuando no saben ni porqué uno se hizo, hay algunos que han sufrido violaciones, otros maltratos y otros que ya vienen así.
- Pero a ésta cuando la ven pasar le gritan ¡pasiva! dice otro gay y la carcajada hace gran estruendo en la plaza. La homofobia que reina en este lugar, aseguran, es tanta, que muchos gays y lesbianas se han ido retirando a consecuencia de algo que ellos denominan presión social.
"Prefieren irse, dicen '¿sabes qué?, es mucha la presión, nos discriminan mucho, yo no me vuelvo a parar aquí'", narra Thalía.
- ¿ A dónde se van?-
"Los reprimidos, se van a reprimir a su casa", secunda Pablo. La razón es que la mayoría de la gente que asiste a la Plaza de Armas a pasar la tarde, después de haber escuchado misa en la Catedral, los ha tachado de inmorales y enfermos. "Han venido varias personas a hacérselas de pleito a las parejas. Se quejan de mal ejemplo y faltas a la moral, que porque se están besando, abrazando, tocando, bueno las manos, no estamos hablando de nada fuera de lo común, que cualquier pareja heterosexual estuviera haciendo", dice un muchacho de camisa y corbata, que tiene el aspecto de un gerente de centro comercial.
- ¿A qué vienen a este lugar? -
"Es un lugar de plática, donde convivimos como amigos, como todo mundo".
Con todo y eso los grupos de lesbianas y homosexuales que tarde a tarde suelen reunirse en los portales han elegido, - dicen -, la Plaza de Armas por ser un lugar tranquilo y menos vigilado por la policía.
"Aquí no hay polis, los de aquí son más calmados, no son tan transas como los de la Alameda que te ven besándote y te corren, y te quitan dinero", declara una heterosexual a quien todos llaman Cristal y platica de unas compañeras a quienes los oficiales despojaron de 800 pesos alegando faltas a la moral.
Thalía, su amiga, sigue el hilo de la conversación: "En la Alameda te agarras de la mano con otra muchacha y la policía anda detrás de nosotros y dicen 'nos las vamos a llevar' y 'no se sienten ahí'. Somos personas y tenemos los mismos valores, la misma educación, es como decir a usted le gusta el helado de vainilla y a mí el de fresa, son gustos distintos".
Según la Encuesta Nacional Sobre la Discriminación en México 2010, aplicada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el 42.8 por ciento de la población percibe a la policía como la institución social más intolerante con la comunidad lésbico-gay, le sigue la iglesia con el 35.3 por ciento.
En un documento emitido por la Comunidad San Elredo (asociación religiosa gay), al respecto de las actividades que realiza el grupo de gays y lesbianas que se reúnen en los portales de la Plaza de Armas, se lee: "Estamos en contra de este tipo de actividades, no de las expresiones de amor, pero hay tiempos, lugares y condiciones, para expresarse afecto entre las parejas".
Pero aquí en la plaza, el mensaje de esta minoría hacia la sociedad saltillense es claro: "Estamos en una sociedad más liberal, de mente más abierta y no tienen el derecho de juzgar a las demás personas, cada quien vive su vida como quiere y no se me hace onda que vengan a juzgar a los demás, que se ocupen de sus vidas y ya", declara Angel, uno de los integrantes del grupo.
Al final de la tarde aparece en la plaza una muchacha de buenas carnes, que lleva el pelo suelto y en las manos un fajo de volantes a blanco y negro:
- Vengo a invitarlos a un show de stripers, dice la chica.
- Tómele una foto a ella, también es lesbiana, dispara otra mujer y el resto de la comunidad celebra la ocurrencia.
De vuelta a la plaza otra tarde calurosa, un gay que prefiere no dar su nombre platica cómo a partir de 2007, y después que se aprobara el Pacto Civil de Solidaridad, los actos de discriminación en la ciudad hacia la comunidad lgbtt bajaron de tono: "Como que la gente pensó que en vez de aprobar una ley de convivencia se había aprobado que ya podías andar en la calle mariconeando, como se dice, y no es así, pero eso hasta cierto punto nos ayudó, porque pudimos ver que después de este año ya no era tanto que se te quedaran viendo.
Antes ibas de la mano por la de Victoria, los carros casi creo que se paraban y volteaba todo mundo para ver con quién ibas".
Entonces la policía hacia razzias en la Plaza de Armas, lesbianas y homosexuales eran formados en fila de espalda a los portales y "basculeados" por los guardianes del orden, sólo por su forma de vestir y sus amaneramientos.
"Nos bolseaban y nos decían: 'váyanse de aquí, este es un lugar público'".
Ley para todos
Al respecto Laura Martínez Rivera, directora general para Promover la Igualdad y Prevenir la Discriminación en Coahuila, habla de la homofobia como uno de los lastres históricos que aún pesan en México y otros países del mundo.
"Los homosexuales después de las mujeres son los grupos más vulnerables. Los homosexuales son un grupo que históricamente ha sido discriminado, más en este país. Se tienen antecedentes de que los conquistadores españoles iniciaron una matanza de grupos indígenas homosexuales tirando los cuerpos a los perros.
"Cuando la Segunda Guerra Mundial ,que Hitler empezó con el exterminio, los judíos y los homosexuales fueron los grupos más agraviados. Todavía de los 192 Estados que se encuentran en la Organización de las Naciones Unidas, 85 tienen legislaciones que penalizan la homosexualidad, algunos tienen, inclusive, la pena de muerte".
Y agrega que hasta 1992, la homosexualidad figuraba en el catálogo de las enfermedades mentales formulado por la Organización Mundial de la Salud. "Ahora sabemos que la homosexualidad no es más que una variante de la sexualidad humana", suelta Martínez Rivera.
Hoy de cuando en cuando, la policía municipal hace alguna incursión en la plaza , motivada por los reportes ciudadanos sobre la presencia de gays o lesbianas besándose o acariciándose en las bancas de este paseo familiar.
"Sigue habiendo personas que nos discriminan. Hace como un mes un amigo y yo estábamos en una banqueta de aquí enfrente, mi amigo estaba sentado en mis piernas y yo lo tenía abrazado, llegó un policía, a decir que una persona se había quejado, que estábamos teniendo faltas a la moral por cuestiones obscenas, y le pregunto 'qué de obsceno tiene esto, tú puedes voltear y hay parejas de chavos heterosexuales que casi están fajando y no les dices nada'.
"Lo que contestó el policía fue que yo no le tenía qué decir lo que él debía hacer, le digo 'yo no te estoy diciendo qué hagas, pero sé más justo, si para ti esto es inmoral, por qué aquello no te es inmoral, dice 'pos de aquello no me han dicho nada', le digo 'pero se supone que tú representas la ley y debes hacerla respetar y si estás considerando esto como inmoral pues... lo demás también lo debes de considerar así'", relata uno de los gays con mayor liderazgo dentro del colectivo de la Plaza de Armas.
El abogado José Luis Garay Fernández, presidente del Foro Profesional de Abogados de Saltillo, apunta que la ley aplica para todos sin distingo alguno:
"El Bando de Policía y Gobierno que habla de las faltas a la moral no hace distingos, no hay ninguna discriminación ni debe de haberla, por disposición constitucional, en contra de ningún grupo homosexual o lésbico. El reglamento se debe de aplicar parejo, tanto a parejas homosexuales como a heterosexuales".
De los portales de esta plaza, que han sido refugio de la comunidad lésbico-gay por más de dos décadas, se llegó a decir que ocultaba una red de prostitución homosexual y que además era punto de venta de droga al menudeo. "Decían que nos prostituíamos, que venían por nosotros, hombres y gays, y que pagaban por sexo. Hubo un momento en que mi familia me prohibió venir, a mí me valía, yo aquí tenía a mis amigos y me la pasaba bien", cuenta otro homosexual.
"El Campeón", Thalía, Cristal, Pablo y Emily
Y explica por qué es que tiene ya nueve años de reunirse aquí, justo desde que estudiaba la secundaria y cuando venía a la plaza para hacer sus tareas escolares y convivir con sus compañeros gays.
"Vi la plaza como un refugio, había más gente gay y si tú venías con tu pareja o tus amigos, también gays, ibas a estar como, hasta cierto grado, protegido porque ibas a estar con gente de tu misma preferencia sexual, que te iba a tirar la mano si alguien te ofendía o te discriminaba".
Es el caso de un bisexual que jura haber salvado del suicidio a tres de sus compañeros gays, agobiados por el rechazo de su familia, las decepciones amorosas o la pérdida de un ser amado.
"Me han golpeado los policías por defender a mis amigos, me han gaseado...", revela.
En eso viene hasta nosotros uno de los punks que han hecho su cuartel a las afueras de una zapatería plantada sobre la calle de Zaragoza, muy cerca a los portales de la plaza. El muchacho de atuendo negro y cabellos erizos, viene repartiendo unos folletos con una leyenda que dice: "La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí". "Jesucristo dijo que nos amáramos los unos a los otros, y nunca dijo que no saliéramos de casa o que no nos exhibiéramos o que no fuéramos a la Plaza de Armas", reprocha otro gay, que se niega a ser identificado.
Pero para el propietario de un negocio de préstamos de dinero, localizado por el rumbo de la plaza, lo más sano sería que los gays y lesbianas se fueran de los portales. "Váyanse a otro lado, nadie les dice que no, pero váyanse a otro lado", suplica.
Alma Rosa Garza del Toro, socióloga, profundiza sobre la raíz social del fenómeno de la homofobia: "Nosotros hemos crecido y hemos sido socializados dentro de normas que son heterónomas, que tienen que ver con la heterosexualidad y estamos como muy dentro de esta línea. Este es uno de los principales problemas que existen, sobre todo, para las personas que tienen una orientación sexual diferente. Yo dudo que no haya una familia en donde alguien tenga una orientación sexual diferente, lo dudo mucho, pero tendemos a ocultarlo, a no hablar de ello, a no expresarlo abiertamente".
El ejemplo de Monterrey
El caso de Plaza de Armas pueda equipararse quizá con el de la Plaza Hidalgo de Monterrey, que por años ha alojado, pese al rechazo social, a la comunidad lgbtt justo en medio de la zona hotelera de la Sultana.
Glenda Prado Cabrera, directora del Centro Cultural Cihuacoatl, de promoción cultural y derechos humanos, ofrece los pormenores:
"Lo que sucedió fue que se hizo un escándalo a nivel nacional, se denunció no sólo a los hoteleros que eran quienes se quejaban de que los gays espantaban al turismo, sino al municipio de Monterrey, que era del PAN. Se hicieron presiones a la Comisión de Derechos Humanos a nivel nacional y estatal, los colectivos se unieron, incluso los partidos políticos se unieron a la comunidad gay. De esa manera que corrieras a un grupo de gays era muy diferente a que corrieras a un grupo de activistas de derechos humanos.
"En cuanto a la Plaza de Armas, vamos sacándolos a todos entonces, vamos a sacar a los ex - braceros, a los punks, a los gays, a las lesbianas, a la gente que protesta ahí por los desaparecidos, porque habrá gente a la que le moleste. De una vez hacer una limpia y sacar a toda la gente que no haga ver bonita la plaza, vamos a ponerle una malla pa' no dejarlos entrar. Vamos a sacarlos a todos, nomás que ¿a dónde los vamos a mandar?".
¿Cochinadas?
Es una tarde más en la Plaza de Armas, está vez el grupo de chicos gays y lesbianas se han confundido entre las decenas de familias, hombres, mujeres y niños, que han venido aquí para tomar el fresco, descansar o corretear a las palomas. Sobre una de las bancas se aprecia desde lejos a una pareja de mujeres besándose en la boca, al tiempo que comen un barquillo de nieve, y más allá a una pareja de novios heterosexuales "fajando" a todo lo que da en plena calle Zaragoza. De pronto uno de los pensionados que acostumbran sentarse al lado de la Fuente de las Ninfas se levanta de su silla y viene al encuentro del reportero.
"Ahí está el tiro, ¿ya viste a esas dos muchachas que están allá, fíjate como una se come la nieve y la otra se la quita con los labios".
El hombre, de rostro septuagenario, platica que de unas semanas a la fecha el alboroto de los gays y las lesbianas se ha calmado un poco, luego del incidente en que una señora trapeó el suelo de la plaza con los cabellos de una muchacha que se estaba besando en la boca con otra.
"Hacen sus cochinadas delante de toda la gente y la autoridad, nomás no", acusa el anciano que se identifica como uno de los "banqueros" que tarde a tarde se la viven sentados en la Plaza de Armas.
"Póngale ahí que somos los banqueros, no de los que tienen dinero, sino de los que nos venimos a sentar en las bancas de la plaza", bromea.
'Son dos personas que se quieren': especialista Es otro día de diluvio y el corro de gays y lesbianas se guarecen amontonados bajo los portales de la plaza. Los acompaña "El Campeón", un hombre de cuerpo fornido, tez morena, cola de caballo y gafas oscura, que desde hace años se dedica a vender aquí dulces y cigarros en una canasta. "Son criaturas que no le hacen daño a nadie, así los hizo Dios, Dios los hizo jotos...", vocifera.
Más allá suena una melodía que sale de un celular, es la del "Viejo del Sombrerón", interpretada por la Internacional Sonora Dinamita.
"El campeón" deja la canasta y saca a bailar a Pablo, unos de los gays.
"Yo ya me voy a conseguir un joto, porque los jotos son más sinceros que las mujeres, ¿cómo ve?", profiere el dulcero y todos ríen. "Que sepan que soy joto", profiere Pablo ante la cámara de SEMANARIO y se deja llevar por la melodía en los brazos del Campeón.
La gente que atraviesa por los arcos se detiene un poco para ver el espectáculo. Jesús Alfonso Rodríguez Aldape, psiquiatra, charla en torno a la posibilidad de que un niño pueda cambiar su preferencia sexual al exponerse a señales de afecto entre gays o lesbianas en la calle:
"Es ridículo pensarlo así, por una sencilla razón, los valores, la formación que se dan dentro de una familia van a ser la base. Se les puede hacer saber a los hijos que son dos personas que se quieren, que hay que respetar, sin meterse en otros problemas".
A unos metros las chicas lesbianas cuentan la historia de un perro gay que ya se hizo adepto a visitar este círculo. "Es un perro que mueve la cola bien sabroso", apunta un gay y todos ríen.
Una de las muchachas asegura que a la plaza vienen también otro tipo de visitantes: se trata de hombres maduros o mujeres jóvenes que se han acercado al grupo en busca de nuevas experiencias, muchas veces a cambio de dinero.
"A mí me han tocado varias chicas que se dicen heterosexuales y que me vienen a buscar porque quieren experimentar.
Me dicen '¿qué onda, tú eres así?', y les digo 'sí', y ellas 'es que nos ha entrado curiosidad y queremos experimentar', yo les digo 'ah ¿si?, pos no', cuenta Thalía, integrante clave de esta colectividad.
Aída García Badillo, presidenta de la asociación EUX Arte y Sida, habla de este fenómeno:
"Hay mucha gente que piensa que esto es amoral, anormal, sucio, mal ejemplo, incómodo, pero hay personas a las que les puede seducir venir a ver cómo dos mujeres se dan un beso, ¡es muy erótico!".
Algunos homosexuales cuentan además cómo otros individuos con derroche de masculinidad han intentado, incluso, tocarlos, en plena plaza.
"Nos faltan al respeto, me ha pasado que voy caminando y me quieren tocar, se supone que son hombres, pero no hay más hombres que nosotros".
Sin embargo, el grupo ha recibido también muestras de admiración por parte de otros sectores de la sociedad, como la tarde en que su amiga lesbiana fue arrastrada de los cabellos por una vistante de la plaza.
"Mucha gente nos apoyó: 'no se dejen, peléense, que no los corran`, hay mucha gente que está con nosotros, que están aquí, nos saludan o voltean a sonreirnos, sin discriminarnos", dice Pablo.
Está a punto de oscurecer y justo en el último minuto de luz el reportero pide al grupo de gays y lesbianas se reúnan para la fotografía del recuerdo. En un instante y antes de que se abra la cortinilla de la cámara, el clan se escabulle y corren todos a esconderse detrás de los muros de los portales.
- ¿Qué pasó?, pregunta el reportero.
"Es que todavía son de clóset", grita Pablo.
Encuestas:
¿Cree que debe haber reglas, normas o procedimientos para que las parejas se comporten correctamente en la vía pública?
79% - Sí
21% - No
¿Cómo se siente usted al ver una pareja de personas del mismo sexo besándose?
49% - Incómodo
40% - Le es indiferente
11% - Cómodo
¿Aprueba que en vía pública parejas de hombre-mujer se besen de manera efusiva?
64% - No
36% - Sí
¿Aprueba que en vía pública parejas de mujer-mujer, hombre-hombre se besen de manera efusiva?
79% - No
21% - Sí
¿Está de acuerdo en que los homosexuales reciban el mismo respeto que una pareja heterosexual?
91% - Sí
9% - No
¿Aceptaría algún miembro de su familia de manera normal, si fuera homosexual?
84% - Sí
16% - No
¿Está de acuerdo en el matrimonio entre personas del mismo sexo?
53% - No
47% - Sí
¿Cree que el gobierno y los ciudadanos deben respetar la preferencia sexual de las personas homosexuales o deben existir reglas en esas relaciones?
76% - Se debe respetar las preferencias sexuales de las personas homosexuales
24% - Deben de existir reglas de moral en esas relaciones
Ley prohíbe discriminación a homosexuales
"Quedaprohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, elgénero, la edad, las discapacidades, la condición social, lascondiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferenciassexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidadhumana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertadesde las personas" (Artículo 1° de la Constitución).
Pero pueden ser detenidos...
Porfaltas a la moral si causan molestia a un tercero, esto puede aplicartambién a parejas heterosexuales, el reglamento municipal es muyambiguo.
"Son faltas o infracciones que atenten contra la integridad moral del individuo y de la familia:
I.Proferir palabras, adoptar actitudes, realizar señas de carácterobsceno, en lugares públicos y que causen molestia a un tercero.
IV. Realizar tocamientos obscenos en lugares públicos o que causen molestia a un tercero".
¿Miedo a denunciar?
Enlo que va del año la Dirección para Promover la Igualdad y Prevenir laDiscriminación en Coahuila, ha recibido sólo 3 quejas de homofonía.
La Comisión Estatal de Derechos Humanos no reporta un solo caso.
LaComunidad San Elredo ha registrado, de enero a la fecha, sólo 3 casosde parejas homosexuales que han sufrido algún tipo de abuso (arrestoinjustificado y extorsiones), por parte de la Policía Preventiva.
Fotos: Jesús Peña y Héctor García