Tandas en 2026: SAT, riesgos, rechazo de economistas... y por qué la gente las seguirá utilizando

Coahuila
/ 1 enero 2026

Expertos alertan sobre los riesgos de participar en tandas informales

En medio de la falta de acceso a créditos formales, los bajos ingresos y la necesidad de contar con dinero en momentos clave del año, las tandas continúan siendo una práctica común entre familias, amigos y compañeros de trabajo. Para algunos representan un método de ahorro disciplinado; para otros, una alternativa rápida ante una urgencia económica. Sin embargo, especialistas advierten que se trata de un esquema informal que conlleva riesgos financieros y legales.

De acuerdo con el economista José María González Lara, profesor-investigador de la Facultad de Economía, las tandas funcionan como un financiamiento colectivo solidario, pero sin respaldo jurídico.

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“Cuando tú aportas, estás financiando a alguno de los miembros del grupo, pero no hay ninguna garantía legal que asegure el cumplimiento. Es un compromiso moral”, explicó.

El especialista señaló que el principal riesgo radica en el incumplimiento de alguno de los participantes, ya que no se conoce con certeza su nivel de ingresos, ni su endeudamiento previo. En caso de que alguien deje de pagar, el esquema se rompe y no existe un mecanismo legal para recuperar el dinero.

Para el maestro en finanzas y contador público Marcelo Saucedo, las tandas son un método de ahorro informal que ha existido durante décadas en México, pero cuya lógica cambia dependiendo del turno que se elija.

“Quien toma los últimos números realmente está ahorrando; quien toma los primeros números recibe el dinero de inmediato y después lo va pagando, como si fuera un préstamo sin intereses”, explicó.

Saucedo advirtió que, al no estar reguladas, las tandas pueden derivar en conflictos cuando hay fraude o incumplimiento, especialmente si no existe ningún documento firmado entre las partes.

LA MIRADA DEL SAT

Aunque el Servicio de Administración Tributaria (SAT) no prohíbe las tandas, señala que este tipo de esquemas ya se encuentran bajo observación, sobre todo cuando manejan montos elevados o movimientos frecuentes de dinero.

Si bien tradicionalmente las tandas se pagan en efectivo, actualmente muchas se realizan mediante transferencias bancarias, lo que puede generar alertas cuando los depósitos no coinciden con los ingresos declarados. En esos casos, la autoridad fiscal puede solicitar aclaraciones sobre el origen de los recursos.

En este contexto, el SAT advierte que los bancos están obligados a reportar a la autoridad fiscal los depósitos en efectivo que superen los 15 mil pesos acumulados en un mes. Si bien estos reportes no implican una multa automática, ni el cobro de un impuesto adicional, sí pueden derivar en una revisión en caso de que los montos no coincidan con los ingresos declarados por el contribuyente. De no poder justificar el origen del dinero, el SAT podría determinar que se trata de ingresos no declarados y aplicar impuestos, recargos o sanciones, por lo que especialistas recomiendan llevar un control claro del origen de estos recursos, aun cuando se trate de esquemas informales de ahorro.

LA EXPERIENCIA DE QUIENES PARTICIPAN

Édgar Galán, de 39 años, participante activo en tandas, señala que este mecanismo funciona como un ahorro informal entre personas de confianza y sin contratos formales. “Mientras no metas dinero que no tienes, la tanda no representa un problema”, afirma, señalando que el principal riesgo surge cuando el dinero se recibe al inicio y se gasta sin planeación.

Para Édgar Armendáriz, de 23 años, participar en tandas ha sido una forma de disciplinarse financieramente.

“Es un ahorro obligado. Sabes que tienes que separar ese dinero porque otras personas cuentan con él”, comentó.

Édgar ha participado en tandas de entre 10 y 11 personas, con aportaciones de 500 pesos semanales, y asegura no haber tenido malas experiencias hasta ahora.

Jesús Hernández, de 35 años, considera que las tandas pueden ser útiles siempre y cuando exista organización y solvencia entre los participantes.

“El riesgo está cuando entras por desesperación o no sabes administrar tu dinero. Ahí es cuando empiezan los problemas económicos y hasta los conflictos personales”, señaló.

Hernández explicó que actualmente la mayoría de las tandas se manejan por transferencia bancaria y que, además de dinero, existen esquemas para viajes, tatuajes o artículos como tenis, aunque siempre con aportaciones económicas de por medio.

¿CONVIENEN O NO?

Los especialistas coinciden en que las tandas no sustituyen al ahorro formal, ni a la educación financiera, y recomiendan evaluar con cuidado la capacidad de pago, la confianza en el grupo y el objetivo del dinero antes de participar.

“Si alguien tiene la disciplina para pagar una tanda, también puede ahorrar por su cuenta”, concluyó González Lara.

Mientras tanto, para miles de personas las tandas siguen siendo una herramienta vigente, especialmente en temporadas donde el ingreso formal no alcanza y la confianza colectiva se convierte en el principal respaldo financiero.

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