Cultura y Pop: El Mundial de Clubes

Deportes
/ 24 junio 2025

A pesar de todo, es probable que sea un éxito y se vuelva un clásico, gracias a los equipos de siempre

Los aficionados al fútbol que durante años clamaron por un torneo que enfrentara a los mejores clubes del mundo no se detuvieron a pensar que, si semejante torneo se organizaba, serían los pomposos ejecutivos de la FIFA quienes estarían a cargo.

Para estos señores el fútbol es un negocio, así que decidieron hacer la primera edición del Mundial de Clubes en Estados Unidos, el mercado que más gasta en deportes, pero que el soccer no termina de conquistar. Y como necesitan votos para mantener sus puestos, incluyeron plazas para equipos de todas las regiones del mundo, y establecieron un rebuscado sistema de clasificación que ha dado lugar a situaciones absurdas. Algunos equipos que disputan el Mundial de Clubes nunca han ganado un torneo internacional; otros lo ganaron hace tres o cuatro años, y no sólo no han ganado nada más desde entonces, sino que ahora juegan muy mal. Países con amplia historia y nivel se quedaron sin participar, y en cambio, los equipos de Oceanía, Asia y África carecen de tracción fuera de sus torneos nacionales, y su nivel es tan mediocre que son meros comparsas.

Como si el fútbol no fuera espectáculo suficiente, la inauguración incluyó un show musical. Los jugadores salen a la cancha uno por uno, como si todos fueran estrellas. Quizá para convencer a los aficionados de que la FIFA inventó el fútbol —o recordarles quiénes son los dueños— su logotipo aparece en todas partes en pomposas letras doradas, y quizá para convencer a los aficionados de que el nivel del torneo es extraordinario, el jugador que más destaca en cada partido no es premiado como el “Mejor”, sino el “Superior.”

La FIFA, en fin, tuvo que rebajar el precio de los boletos, pero aún así los estadios tienen las tribunas superiores vacías. Pero para que los aficionados europeos puedan ver los partidos en directo, muchos se juegan cuando hace tanto calor que los jugadores —que ya venían de una temporada larguísima— se pasan el partido midiendo sus fuerzas, y aún así terminan agotados. El torneo no lo ganará el mejor, sino el equipo que esté más acostumbrado a estas condiciones.

El Mundial de Clubes, pues, está lleno de disparates. A pesar de todo, es probable que sea un éxito y se vuelva un clásico, gracias a los equipos de siempre.

Mientras tanto, se juegan ya tantos partidos y torneos, que Partidos del Siglo hay veinte al año, y los aficionados ya no valoran los trofeos: apenas terminan de festejar uno, cuando ya empieza otro torneo, que demandan ganar también. La abundancia es la mejor forma de hacer de cualquier cosa algo irrelevante.

Doctor en Literatura por la Universidad de Salamanca. Vive en Europa desde el 2000, donde ha viajado extensamente. Ha sido guionista y locutor de radio, y escritor de libros, museos, arte, viajes, conciertos, y películas. Actualmente es profesor en la Universidad de Ciencias Aplicadas Zuyd en Maastricht (Países Bajos), donde imparte clases de Lengua y Cultura Española, Comunicación Intercultural, Presentation Skills y Storytelling. En sus noches libres cocina para rockeros y poperos en la sala de conciertos Muziekgieterij.

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