Irán amenaza con detener sus partidos del Mundial si aparecen banderas no autorizadas o cánticos de protesta
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El gobierno iraní hizo la advertencia a la FIFA, en una postura que añade un nuevo capítulo político a su participación en el torneo
La participación de Irán en el Mundial volvió a verse envuelta en la polémica después de que el gobierno del país advirtiera que podría detener sus partidos si en los estadios aparecen banderas no autorizadas o se escuchan cánticos contra la selección nacional.
De acuerdo con información difundida por medios iraníes y retomada por The Guardian, el ministro de Deportes de Irán, Ahmad Donyamali, aseguró que la advertencia ya fue comunicada a la FIFA.
“Hemos informado a la FIFA que si se introducen banderas no oficiales o se corean eslóganes contra la selección nacional en los estadios donde Irán juegue en el Mundial, el director del equipo será definitivamente responsable de detener el partido”, declaró el funcionario.
Las declaraciones agregan un nuevo componente político a la participación del combinado iraní, cuya presencia en el torneo ya estaba bajo un intenso escrutinio debido a las tensiones diplomáticas que rodean los encuentros disputados en Estados Unidos.
Irán quedó ubicado en el Grupo G, junto con Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Sus primeros compromisos estaban programados en Los Ángeles, mientras que el cierre de la fase de grupos se disputaría en Seattle, ciudad sobre la que Donyamali afirmó haber recibido garantías de seguridad.
“Se nos ha asegurado que no ocurrirán incidentes disruptivos en el estadio durante el partido contra Egipto”, señaló el ministro.
El encuentro frente a Egipto también ha generado atención debido al debate en torno a las actividades relacionadas con el Orgullo LGBTQ+ en Seattle. Tanto las federaciones de Irán como la de Egipto habían solicitado previamente a la FIFA evitar manifestaciones vinculadas con esta causa durante el partido.
La postura del gobierno iraní refleja el temor de que los encuentros de su selección se conviertan en escenarios de protesta política. En competencias internacionales anteriores, opositores al régimen han utilizado banderas alternativas de Irán y consignas críticas como forma de manifestación, convirtiendo estos símbolos en un tema especialmente sensible.
La advertencia coloca a la FIFA en una situación compleja, ya que deberá equilibrar la seguridad en los estadios, la libertad de expresión de los aficionados y el cumplimiento de su reglamento. Un eventual intento de detener un encuentro por parte de la delegación iraní podría derivar en consecuencias disciplinarias y un nuevo conflicto político.
Mientras tanto, la selección iraní corre el riesgo de que la atención sobre su desempeño deportivo quede nuevamente eclipsada por asuntos extradeportivos, en un Mundial donde la política continúa mezclándose con el fútbol y poniendo a prueba la capacidad de la FIFA para mantener el foco en la competencia.