La derrota que los Knicks necesitaban

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San Antonio frenó la racha de los Knicks y devolvió tensión a unas Finales que parecían encaminadas, con Victor Wembanyama como figura y Nueva York obligado a responder

Durante semanas, los Knicks parecían haber encontrado la fórmula perfecta.

Ganaban de cualquier manera: descansados, bajo presión, en casa, de visitantes, por poco y por mucho. Trece victorias consecutivas en playoffs habían convertido a Nueva York en una máquina que parecía avanzar sin obstáculos rumbo al campeonato.

Hasta que apareció San Antonio.

La victoria de los Spurs por 115-111 en el tercer juego de las Finales no sólo evitó una posible barrida. También recordó algo que suele olvidarse cuando un equipo entra en estado de gracia: nadie es invencible.

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Durante gran parte de esta postemporada, los Knicks habían impuesto su personalidad a cada rival. Cuando los partidos se complicaban, aparecía Jalen Brunson.

Cuando las defensas ajustaban, surgían OG Anunoby o Karl-Anthony Towns. Cuando parecía que el rival tenía una respuesta, Nueva York encontraba otra pregunta.

Esta vez ocurrió lo contrario.

Los Knicks tuvieron su momento. Un espectacular segundo cuarto de 42 puntos parecía encaminarlos a la victoria número 14 consecutiva. Madison Square Garden comenzaba a prepararse para otra noche de celebración. La narrativa estaba lista.

Pero los Spurs no entraron en pánico.

Y eso fue lo más importante de la noche.

Durante los dos primeros partidos de la serie, San Antonio había mostrado exactamente lo que suele mostrar un equipo joven: talento extraordinario acompañado de errores costosos. Ahora apareció la madurez que tanto necesitaba.

Victor Wembanyama jugó probablemente su partido más completo de las Finales. Sus 32 puntos, ocho rebotes, seis asistencias, tres bloqueos y una sola pérdida de balón reflejan algo más profundo que una gran actuación estadística. Reflejan adaptación.

Los campeones no son quienes nunca fallan. Son quienes aprenden más rápido que los demás.

Wembanyama entendió finalmente cómo atacar a Karl-Anthony Towns y cómo evitar que Towns lo castigara en el otro extremo. Stephon Castle, señalado tras sus errores en el Juego 2, respondió con una actuación decisiva y convirtió los tiros libres que sentenciaron el encuentro.

Mientras tanto, Nueva York cayó en una trampa poco habitual: comenzó a preocuparse más por los árbitros que por el partido.

La discusión sobre el arbitraje ocupará titulares y programas deportivos durante días. Y probablemente con razón. La actuación arbitral fue inconsistente.

Pero los campeonatos rara vez se definen por una sola decisión. Los Knicks perdieron porque dejaron de ejecutar con precisión en los momentos importantes y porque permitieron que San Antonio jugara el partido que quería jugar.

Y esa es una noticia positiva para las Finales.

Porque una serie de campeonato no necesita perfección. Necesita conflicto.

Ahora veremos de qué está hecho realmente este equipo de Nueva York. Ganar trece partidos seguidos es impresionante. Responder después de una derrota puede ser todavía más importante.

Los Knicks siguen teniendo ventaja de 2-1. La historia continúa favoreciéndolos. Pero, por primera vez en mucho tiempo, dejaron de parecer inevitables.

Y quizá eso sea exactamente lo que necesitaban.

Porque los equipos que terminan levantando el trofeo no son los que nunca caen.

Son los que descubren cómo levantarse cuando finalmente lo hacen.

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Armando Castilla Galindo es un periodista y empresario saltillense, reconocido por su liderazgo en el periodismo regional y su trayectoria en el sector editorial. Es el director general de Grupo Vanguardia, uno de los medios de comunicación con mayor trayectoria en el noreste de México, fundado en 1975 por la familia Castilla y pionero en cobertura local, nacional e internacional. Cuenta con formación en Contaduría y Finanzas por el Tecnológico de Monterrey y una maestría en Dirección de Empresas por la IPADE.

A lo largo de su trayectoria ha impulsado la innovación editorial, la transformación digital y la defensa de la libertad de expresión, consolidando a Vanguardia como un referente informativo con independencia editorial y rigor periodístico. Castilla Galindo ha defendido la libertad de expresión y la independencia editorial, valores clave en el ejercicio del periodismo, posicionando al medio como referente informativo a nivel nacional.

Es miembro del comité LATAM de WAN-IFRA.

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