Los protagonistas incómodos del Super Bowl LX: quienes miran el juego desde la frustración
Mientras Patriots y Seahawks disputan el SB, entrenadores, ejecutivos, dueños y estrellas de la NFL observan el juego marcados por decisiones que hoy pesan más que nunca
El Super Bowl es, para millones, una celebración casi religiosa. Sin embargo, mientras Patriots de Nueva Inglaterra y Seahawks de Seattle disputan el título, existe una larga lista de figuras de la NFL para quienes este domingo representa frustración, arrepentimiento y cuentas pendientes.
Un repaso de The Athletic pone el foco en esos nombres que verán el partido desde el ángulo menos deseado.
Jerod Mayo aparece como uno de los casos más simbólicos. Designado por Robert Kraft como heredero de Bill Belichick, fue despedido tras apenas una temporada al frente de Patriots de Nueva Inglaterra, aun con un roster claramente limitado.
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Su salida fue interpretada como injusta hasta que su reemplazo, Mike Vrabel, tomó prácticamente el mismo equipo y lo llevó al Super Bowl.
El golpe es mayor porque Mayo mantiene vínculos familiares dentro de la organización, lo que hace inevitable vivir el partido desde la incomodidad.
En Browns de Cleveland, Jimmy y Dee Haslam también cargan con su propio error. Vrabel estuvo en su edificio como consultor en 2024, fue evaluado y aun así no recibió la oportunidad como head coach. Hoy dirige en el Super Bowl, mientras Cleveland continúa atrapado en un ciclo de decisiones cuestionables, incluido el prolongado experimento con Deshaun Watson.
Tom Brady vive la experiencia desde otro rol. Ya no como jugador, sino como ejecutivo con peso real en Raiders de Las Vegas, falló en dos frentes: entrenador y quarterback. Apostó por un veterano Pete Carroll para una reconstrucción y descartó alternativas que hoy lucen más sólidas. Mientras Drake Maye lidera a Nueva Inglaterra al Super Bowl, el proyecto en Las Vegas sigue sin rumbo claro.
La narrativa también alcanza terrenos extradeportivos. El rapero Offset verá a Stefon Diggs, receptor estelar de Patriots y actual pareja de Cardi B, disputar el Super Bowl. No es un conflicto de cancha, pero sí uno imposible de ignorar en el contexto cultural que rodea al evento.
En Eagles de Filadelfia, A.J. Brown terminó la temporada frustrado por su rol ofensivo. Su vínculo previo con Vrabel y la explosión de Drake Maye hacían de Nueva Inglaterra un destino lógico que nunca se concretó. Ahora observa cómo ese proyecto posible está a un juego del título.
Para Jed York, dueño de 49ers de San Francisco, el golpe es doble. Funge como anfitrión del Super Bowl en su propio estadio, pero viendo brillar a su rival divisional, Seattle. Los Seahawks lo eliminaron de forma humillante en playoffs y ahora están a un paso de lograr lo que San Francisco no pudo hace dos años.
El llamado “Frustrated Four” reúne a Lamar Jackson, Josh Allen, Joe Burrow y Patrick Mahomes. Cuatro de los quarterbacks más talentosos de la NFL observando cómo un pasador de segundo año, Drake Maye, representa a la AFC. Para Allen, el único que alcanzó playoffs, la sensación es todavía más amarga.
Sean McVay también aparece en la lista. Rams de Los Ángeles dejaron ir a Cooper Kupp tras la temporada 2024 y el receptor respondió siendo pieza clave en el camino de Seattle al Super Bowl. McVay, que estuvo a una victoria de regresar al gran juego, hoy ve cómo decisiones internas fortalecieron a su rival.
El caso de DK Metcalf completa el contraste. Solicitó su salida de Seattle en busca de un contendiente y fue enviado a Steelers de Pittsburgh, donde todo salió mal: suspensiones, baja producción y eliminación temprana. Mientras tanto, los Seahawks florecieron sin él y regresaron al Super Bowl por primera vez en más de una década.
Para Bill Belichick, nada resulta más incómodo que ver a Patriots ganar sin su figura. La relación rota con Robert Kraft, su exclusión del Salón de la Fama este año y la posibilidad de otro Lombardi en Foxborough convierten este Super Bowl en una prueba de paciencia extrema.
Pete Carroll tampoco escapa al simbolismo. Despedido por Seahawks de Seattle y Raiders de Las Vegas en un lapso corto, verá cómo dos franquicias que lo dejaron ir alcanzan la cima. Además, la intercepción de Malcolm Butler, el momento que marcó su carrera, será revivida una y otra vez en la transmisión.
Amy Adams Strunk, dueña de Titans de Tennessee, enfrenta una decisión que hoy define su gestión: despedir a Mike Vrabel. Dos años después, él es Coach of the Year y finalista del Super Bowl, mientras Tennessee sigue sin estabilidad ni identidad.
Finalmente, Kevin O’Connell observa desde Vikings de Minnesota. Dejó ir a Sam Darnold tras su mejor temporada convencido de tener un plan superior. Hoy, Darnold es quarterback de Super Bowl y Minnesota encara otro proceso de reconstrucción con dudas profundas en la posición más importante.
Con información de The Athletic