Un partido más héroe; un partido más sabio
Uno dio un giro con jiribilla y emoción para acomodar el balón en la red y darle el campeonato del torneo Clausura 2026 a la Máquina, el otro se fue expulsado
El futbol da y quita por igual, no cabe duda, y eso lo acaban de comprobar dos tipos con estilos y caracteres muy diferentes, pero cuyo destino acaba de cruzarse en la máxima vitrina de nuestro vilipendiado torneo doméstico.
Y no, no es nada nuevo, es como una película que ya has visto muchas veces, pero quieres volver a verla porque tiene a héroes y villanos para tomar partido y sentir esa satisfacción de ser parte de ese cómic llamado “futbol”.
Nuestros protagonistas son, por un lado, Carlos Uriel Antuna Romero, un atacante ávido de reflectores, un futbolista con un historial laboral presumido por muy pocos: haber militado en Chivas y Cruz Azul y ahora jugar con Pumas.
Sin ser un súper dotado, el hombre cumple con las condiciones de todo buen futbolista; es inteligente y rápido, además sabe provocar al rival para ganarse la animadversión, esa que lleva a las faltas innecesarias, a las tarjetas y a ser odiado en la cancha. Aunque no nos guste, esas también son cualidades en el mundo del balompié.
Pero no lo satanicemos; Uriel sabe de triunfos y principalmente de fracasos, entonces podemos afirmar es “un partido más sabio”, porque aceptémoslo, Antuna ha madurado y cada vez habla menos fuera de la cancha, es alguien más centrado y el tiempo podría darle alguna otra oportunidad en la Selección.
En el otro extremo de nuestro relato está Carlos Rodolfo Rotondi, quien es “un partido más héroe”, lo consiguió con una jugada de “riñones”. Veamos: minuto 90+4 de la Final contra los universitarios; ahí, durante un microsegundo revivió la interminable lluvia de críticas de la afición cruzazulina que le lanzó todo tipo de improperios, siendo el meme preferido por aquel doloroso penalti cometido por él y que le costó el título contra las Águilas en el Clausura 2024.
Entonces el hombre, en tiempo de compensación, dio un giro con jiribilla y emoción para acomodar el balón en la red y darle el campeonato del torneo Clausura 2026 a la Máquina.
Esa acción cambió de golpe su estatus, ahora se erige como el jugador que destrabó un partido casi condenado a los tempos extras y lo más probable, a la definición en penales.
Eso lo hizo un jugador que se no caracteriza por ser de poses; no se le han escuchado declaraciones incendiarias ni indirectas contra alguien, es un jugador destinado a ser leyenda azul. Pero volvamos a la cancha.
Los expertos ven en el número 29 a un jugador todoterreno, de sacrificio, se pone el overol y trabaja en equipo, y con todos esos méritos, seguía siendo visto como el malo de la película por aquel maldito penal. ¿Sería ese su estigma para siempre? El futbol quita y da.
El reciente cruce entre Pumas y Cruz Azul enlazó estos dos caminos; Uriel Antuna se fue expulsado, dejando a su equipo con 10 y de ahí la debacle, y para él significó perder su tercera final, desde ahora carga una opresora loza, quizá la misma ex compañera de Rotondi.
En cambio, Carlos Rodolfo puede disfrutar el momento y la historia ya no lo juzgará tan cruelmente. Los papeles cambiaron. La estafeta pasó a al siguiente participante. ¿Podrá Uriel quitarse el pesado traje? A la novela le quedan varios capítulos.