Cuál es la peligrosa infección que aumenta más de 30% el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular
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El herpes zóster puede elevar el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular después de la infección. Conoce qué ocurre y cuáles son sus síntomas
El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, no solamente provoca lesiones dolorosas en la piel. Diversos estudios han encontrado una asociación entre esta infección y un aumento temporal del riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, como un infarto agudo de miocardio o un accidente cerebrovascular (ACV).
Una revisión y metaanálisis publicada en la revista Stroke encontró que las personas con herpes zóster presentaban un riesgo 30% mayor de sufrir un ACV o un ataque isquémico transitorio, mientras que el riesgo de infarto aumentaba 18%. Los investigadores también observaron que el riesgo de accidente cerebrovascular era mayor poco después de la infección.
Los datos adquieren relevancia este 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón, fecha que busca llamar la atención sobre las enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo.
La relación no significa que todas las personas que padezcan herpes zóster vayan a sufrir un infarto o un ACV. Se trata de un incremento estadístico del riesgo observado en investigaciones, particularmente durante el periodo posterior a la infección.
LA INFLAMACIÓN PODRÍA EXPLICAR EL AUMENTO DEL RIESGO
El herpes zóster aparece cuando el virus varicela-zóster, responsable de la varicela, se reactiva después de permanecer durante años en el organismo. El virus queda alojado en células nerviosas y puede volver a activarse posteriormente.
Durante una infección, el sistema inmunitario activa una respuesta inflamatoria para combatir al virus. Este proceso puede afectar temporalmente distintos mecanismos del organismo y, de acuerdo con investigaciones, podría contribuir a condiciones que favorecen la formación de coágulos y alteraciones vasculares.
Un metaanálisis que reunió estudios sobre herpes zóster encontró una asociación significativa con infarto de miocardio y accidente cerebrovascular, aunque sus autores señalaron que todavía se requieren investigaciones adicionales para conocer con mayor precisión los mecanismos involucrados y el posible efecto de la vacunación sobre estos eventos.
El riesgo tampoco es idéntico para todas las personas. La edad, antecedentes cardiovasculares, estado del sistema inmunitario y otras condiciones de salud pueden modificar el riesgo individual.
CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA CULEBRILLA
Uno de los primeros signos del herpes zóster puede ser dolor, ardor u hormigueo en una zona específica del cuerpo. Después suele aparecer una erupción rojiza acompañada de pequeñas ampollas llenas de líquido.
Las lesiones generalmente aparecen en un solo lado del torso, aunque también pueden presentarse en la cara, el cuello o alrededor de un ojo. Algunas personas desarrollan fiebre, dolor de cabeza, fatiga, sensibilidad a la luz o picazón.
Mayo Clinic advierte que el dolor puede comenzar antes de que aparezca el sarpullido y que, en algunos casos, puede confundirse con molestias relacionadas con otros órganos.
Cuando la infección afecta la zona cercana a un ojo requiere especial atención, debido a que puede provocar daños permanentes en la visión si no recibe tratamiento oportuno. El riesgo de complicaciones también aumenta en personas mayores y en quienes tienen un sistema inmunitario debilitado.
VACUNACIÓN Y PREVENCIÓN DEL HERPES ZÓSTER
La vacunación es una de las herramientas disponibles para reducir el riesgo de desarrollar herpes zóster y algunas de sus complicaciones. Las recomendaciones dependen del país, la edad y las condiciones médicas de cada persona.
Mayo Clinic señala que en Estados Unidos la vacuna contra el herpes zóster se recomienda para adultos de 50 años o más y para determinados adultos de 19 años en adelante con sistemas inmunitarios debilitados. La vacuna utilizada actualmente no contiene virus vivos y se administra en dos dosis.
La vacuna tampoco garantiza que una persona nunca desarrollará la infección, pero puede reducir su gravedad y disminuir el riesgo de neuralgia posherpética, una complicación en la que el dolor permanece después de que desaparecen las ampollas.
La Organización Mundial de la Salud señala que, en términos generales, la inmunización evita entre 3.5 y 5 millones de muertes cada año por distintas enfermedades prevenibles mediante vacunas.
DATOS CURIOSOS
· El herpes zóster es causado por el mismo virus que provoca la varicela.
· Después de la varicela, el virus puede permanecer durante años en el sistema nervioso y reactivarse posteriormente.
· El dolor puede aparecer antes que las ampollas y, en algunos casos, puede presentarse incluso sin sarpullido.
· La neuralgia posherpética es una de las complicaciones más frecuentes y puede prolongar el dolor durante meses.
· Una revisión científica encontró un aumento de 30% en el riesgo relativo de ACV o ataque isquémico transitorio y de 18% en el riesgo de infarto después de herpes zóster.
“PREVENIR UNA INFECCIÓN TAMBIÉN DEBERÍA FORMAR PARTE DEL CUIDADO CARDIOVASCULAR”
La relación entre herpes zóster y enfermedades cardiovasculares ha llevado a que la prevención de infecciones forme parte de la conversación sobre salud cardiovascular, particularmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
El hallazgo central de las investigaciones es que el riesgo cardiovascular puede aumentar después de una infección por herpes zóster, sobre todo durante las primeras semanas o meses. Sin embargo, la magnitud del riesgo individual depende de múltiples factores.
Por ello, los especialistas estudian no solamente los efectos de la infección sobre los vasos sanguíneos, sino también el papel que podría tener la vacunación contra el herpes zóster para reducir complicaciones cardiovasculares. Hasta ahora, la evidencia disponible permite establecer una asociación entre la infección y estos eventos, pero no confirma que la vacunación elimine ese riesgo cardiovascular.