No, tu perro no te lame porque te quiere... Esta es la verdadera razón y no es cariño
Los lamidos de los perros no siempre significan amor. Especialistas explican las verdaderas razones detrás de este comportamiento y cómo interpretar las señales de tu mascota
Para millones de personas, llegar a casa y recibir una lluvia de lamidos por parte de su perro es una de las mayores muestras de amor y fidelidad. Sin embargo, especialistas en comportamiento canino advierten que esta conducta no siempre está relacionada con el afecto, sino que puede responder a diversos factores biológicos, sociales y emocionales.
Lo que para muchos parece un “beso” de su lomito, en realidad podría ser una forma de comunicarse, reducir la tensión o incluso pedir espacio. La interpretación correcta depende del momento en que ocurre, del lenguaje corporal del animal y de la relación que mantiene con su tutor.
Cada perro desarrolla patrones de conducta distintos. Mientras algunos utilizan los lamidos como una expresión de cercanía, otros recurren a ellos por costumbre, ansiedad o simplemente porque aprendieron que esa acción genera una respuesta positiva de las personas.
LOS LAMIDOS SON UNA FORMA DE COMUNICACIÓN
Los expertos explican que lamer es un comportamiento natural que los perros adquieren desde que nacen. Las madres lamen a sus cachorros para limpiarlos, estimularlos y fortalecer el vínculo durante las primeras semanas de vida, una conducta que posteriormente se convierte en una herramienta de comunicación.
Con el paso del tiempo, muchos perros trasladan ese comportamiento hacia los humanos. No obstante, el significado puede variar considerablemente. En algunos casos buscan llamar la atención, solicitar alimento, explorar olores o incluso obtener información del entorno mediante el gusto.
”Los lamidos forman parte del repertorio natural de comunicación de los perros y no deben interpretarse como muestras de cariño”, señalan diversos especialistas en etología canina.
TAMBIÉN PUEDEN INDICAR ESTRÉS O INCOMODIDAD
Aunque muchas veces los lamidos ocurren durante momentos agradables, también pueden aparecer cuando el perro experimenta estrés, nerviosismo o incertidumbre.
En el lenguaje corporal canino existen las llamadas “conductas de apaciguamiento”, acciones destinadas a reducir conflictos o evitar confrontaciones. Entre ellas se encuentran bostezar, desviar la mirada y lamer a otros perros o personas.
Si un perro lame de manera insistente mientras mantiene las orejas hacia atrás, evita el contacto visual o presenta una postura tensa, es posible que esté intentando comunicar incomodidad más que afecto.
”El contexto siempre es más importante que una sola conducta aislada”, coinciden especialistas en comportamiento animal.
CADA PERRO TIENE UNA PERSONALIDAD DIFERENTE
No existe una única explicación para todos los perros. Al igual que las personas, cada uno desarrolla una personalidad distinta influenciada por su genética, experiencias y proceso de socialización.
Algunos disfrutan del contacto físico y utilizan los lamidos para fortalecer el vínculo con su familia humana, mientras que otros prefieren expresar confianza permaneciendo cerca, siguiendo a sus dueños o buscando compañía sin necesidad de lamer.
Por ello, interpretar correctamente este comportamiento implica observar el conjunto de señales que emite el animal y no únicamente una acción específica. Un mismo gesto puede tener significados completamente diferentes dependiendo de la situación.
DATOS CURIOSOS SOBRE LOS LAMIDOS DE LOS PERROS
· El sentido del olfato de un perro es hasta 100 mil veces más sensible que el de un ser humano, por lo que al lamer también obtiene información química del ambiente.
· Los cachorros comienzan a utilizar los lamidos desde sus primeras semanas de vida como parte de su proceso natural de aprendizaje.
· Algunos perros lamen porque el sabor salado de la piel humana les resulta atractivo después de hacer ejercicio o sudar.
· Diversos estudios han observado que lamer puede favorecer la liberación de endorfinas, ayudando a algunos perros a relajarse en determinadas situaciones.
Más allá de la interpretación popular, los lamidos forman parte del complejo lenguaje de los perros. En ocasiones representan cercanía, otras veces curiosidad, comunicación o incluso una manera de gestionar sus emociones. Comprender ese comportamiento requiere observar el contexto completo y recordar que, como ocurre con las personas, cada perro tiene una personalidad única.