Bad Bunny y su garaje: de un humilde Corolla 2003 a superdeportivos exclusivos
COMPARTIR
TEMAS
Localizaciones
Personajes
Organizaciones
La evolución automovilística del astro puertorriqueño se refleja en una colección que va desde autos prácticos de su juventud hasta bólidos raros y convertibles de lujo
El cantante y compositor puertorriqueño Bad Bunny ha demostrado que su éxito global no solo se mide en premios y cifras de reproducción musical, sino también en su creciente colección de automóviles.
Desde un sencillo Toyota Corolla 2003, el vehículo que lo acompañó en sus primeros años, hasta superdeportivos raros y convertibles de lujo, el repertorio de coches que ha poseído el artista ofrece un recorrido por su ascenso meteórico tanto en la música como en estilo de vida.
Uno de los ejemplares más llamativos que formó parte de su garage fue un Bugatti Chiron 110 Ans, una edición limitada a 20 unidades para conmemorar los 110 años de la firma francesa.
TE PUEDE INTERESAR: Matthew Stafford es el MVP de la NFL en su año 17 y corona una campaña récord
Basado en el Chiron Sport, este bólido equipa un motor W16 de 8.0 litros capaz de generar cerca de 1,500 caballos de fuerza, una cifra que lo posiciona entre los autos más potentes del mundo.
El modelo en cuestión, con casi 200 mil kilómetros en su odómetro, fue vendido hace meses y ahora se encuentra en Argentina.
Además del Bugatti, la colección de Bad Bunny también ha tenido vehículos de la marca británica Rolls-Royce, incluyendo un Rolls-Royce Dawn convertible con carrocería blanca e interiores en rojo, que apareció en el videoclip de “Yo Perreo Sola”.
No es el único Rolls-Royce en su lista: un Rolls-Royce Silver Shadow modificado para uso todoterreno también fue parte de su repertorio y apareció en el video de “Where She Goes”.
Otros autos que han pasado por sus manos incluyen el clásico Ferrari Testarossa con motor V12, un Pontiac GTO de 1964 que refleja su gusto por los autos clásicos americanos, así como modelos modernos como el Mercedes-Benz G63 AMG, el deportivo BMW M4 y un BMW M2 con su nombre en el parabrisas.
El contraste entre autos antiguos, modernos y súper exclusivos muestra un gusto amplio y versátil.