Conflicto en Ucrania es culpa de Estados Unidos: rusos

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Noticias
/ 8 febrero 2022

Incluso para opositores al gobierno de Putin,la OTAN y EU buscan fomentar una guerra

MOSCÚ, RUS.- Después de recorrer en Moscú el Museo de la Gran Guerra Patriótica, revestido de mármol y dedicado al triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, las dos visitantes concluyeron que la situación actual no es muy diferente: están atacando a Rusia de nuevo.

“Estados Unidos tiene muchas ganas de empezar esta guerra”, comentó Olga A. Petrova, una jubilada, refiriéndose al conflicto latente entre Rusia y Occidente por Ucrania. “La OTAN quiere llevar sus tropas a nuestras fronteras. Buscaron nuestros puntos débiles y encontraron a Ucrania”, aseguró, y añadió que los estadounidenses “ni siquiera saben localizar Ucrania en un mapa”.

La convicción de Petrova de que Estados Unidos está fomentando la guerra entre Rusia y Ucrania refleja el pensamiento de muchos rusos, incluyendo a su compañera, Tamara N. Ivanova, quien ve los dos principales programas de entrevistas en los canales de televisión estatales.

Se trata de un mensaje que la maquinaria propagandística del Kremlin repite a diario.

Los rusos discuten sobre una serie de asuntos internos, como la respuesta del gobierno a la pandemia de coronavirus o la inflación disparada. Otros, hartos de la manipulación de los medios de comunicación por parte del Kremlin, simplemente han optado por no participar. Pero hay una cosa en la que muchos parecen estar de acuerdo con el presidente Vladimir Putin: si la guerra llega, será culpa de los estadounidenses.

El Centro Levada, uno de los pocos encuestadores independientes de Rusia, afirma que el 50 por ciento de los rusos ven a Estados Unidos y a la OTAN como responsables del aumento de las tensiones. Menos del cinco por ciento culpa al Kremlin.

‘LES LAVAN EL CEREBRO’

Ivanova dice que puede ver claramente cómo “le han lavado el cerebro” a la gente de Ucrania y de Occidente. Su firme apoyo a la postura del Kremlin no es sorprendente, pues los jubilados como ella constituyen el núcleo de la base de Putin.

En años anteriores, un subgrupo de jóvenes principalmente urbanos podría haber salido a las calles a protestar, pero las voces disidentes han sido amordazadas por la represión de las manifestaciones, los medios de comunicación independientes y los grupos de derechos que comenzó en serio hace un año. Muchos jóvenes activistas han sido detenidos, expulsados de las universidades y hasta del país.

En respuesta, explicó Sergei Belanovsky, sociólogo que estudia la opinión pública, muchos rusos, incluyendo a los jóvenes del país, simplemente han optado por no dar seguimiento a las noticias.

Yana Yakushkina, una estudiante de medicina de 20 años, parecía encarnar esa conclusión.

Al asistir a una exhibición retrospectiva en una sala de exposiciones frente al Kremlin sobre la vida y la carrera de Viktor Tsoi, un famoso músico de rock ruso, admitió que no presta mucha atención a la política, y que “todo ese diálogo sobre la guerra es simplemente vacuo”. Encogiéndose de hombros añadió: “Nadie puede explicar este conflicto interminable”.

Darya Rokysheva, de 19 años, una estudiante de matemáticas aplicadas que asistió a la exposición, dijo que ella tampoco sigue la política muy de cerca y que cree que los conflictos ocurren “entre gobiernos, no entre naciones”.

Belanovsky afirmó que esa sensación de distanciamiento de las noticias y los problemas que afronta el país se ha generalizado entre los rusos.

“Esta crisis es percibida por algunos como algo que está en el límite de la conciencia, como algo incomprensible que les está sucediendo”, apuntó. “No quieren ahondar en ello y creen que de todas formas no tiene sentido”.

Belanovsky agregó que, pese a todo, incluso aquellos que tal vez están en contra del Kremlin en alguna política interna, en lo referente a Ucrania y las relaciones con Occidente mucha gente está de acuerdo con la narrativa de Putin acerca de que Rusia es una fortaleza asediada.

OPOSITORES COINCIDEN
CON PUTIN

Aleksei Izotov, de 45 años, empresario en el sector de la informática, es uno de ellos. Dijo que, aunque aborrece la corrupción sistémica en Rusia y el hecho de que Putin no esté dispuesto a abandonar el poder, en lo que respecta a la política exterior el presidente “lo está haciendo todo bien”.

“Me gusta lo que hace, y creo que comparto el punto de vista de la mayoría de la gente”, añadió el empresario.

Izotov señaló que no ve la televisión estatal y que prefiere informarse a través de internet, donde es posible para algunos medios de comunicación con pocos pero fieles seguidores rebelarse contra el Kremlin. Sin embargo, comparte la opinión de que la crisis de Ucrania ha sido provocada por Estados Unidos y la OTAN.

“Estados Unidos va tras sus objetivos geopolíticos en el espacio postsoviético; quiere dividir a Rusia y a los países postsoviéticos”, opinó, enfundado en un suéter negro con el lema característico de Tsoi: “¡Necesitamos un cambio!”.

Izotov dijo que simpatiza con la figura más prominente de la oposición rusa, Alexéi Navalni, que fue encarcelado el año pasado por violar la libertad condicional al salir del país. Navalni había salido para recibir tratamiento por envenenamiento después de lo que Alemania y otros países occidentales dijeron que había sido un intento de asesinato por parte del gobierno.

Pero Izotov es fatalista sobre las posibilidades de Navalni de alterar el orden existente, pues cree que Putin gobernará Rusia hasta que muera y protegerá a sus amigos en el poder.

A pesar de esto, Izotov afirmó que no podía decir que “el actual presidente es malo o un enemigo”.

Muchos rusos comparten la creencia de que son impotentes para influir en los acontecimientos, le explicó hace poco un sociólogo, Grigory Yudin, a Ekho Moskvy, una emisora de radio estatal, pero de tendencia liberal. La falta de manifestaciones públicas contrasta con la respuesta de 2014 después de que Putin anexó la península ucraniana de Crimea a Rusia.

Entonces, casi 50 mil personas salieron a protestar contra la acción militar de Moscú. Ahora, una petición en línea que circula desde el 30 de enero solo ha recibido 5 mil firmas.

“Los ciudadanos de Rusia se están convirtiendo en rehenes del aventurerismo criminal que está dictando la línea de la política exterior rusa”, escribieron los autores de la petición, un grupo de destacados intelectuales rusos.

“No obstante, nadie les pregunta a los ciudadanos rusos”, añadieron. “No hay debate público. Solo se presenta un punto de vista en la televisión estatal, y es el de los partidarios de la guerra”.

Sin embargo, indicó el sociólogo Belanovsky, si se llega a una guerra real con armamento real e, inevitablemente, bolsas para cadáveres, esas actitudes podrían cambiar.

“Creo que esas noticias sin duda le llegarían a la gente apolítica”, aseguró. “Y la reacción sería mayoritariamente negativa”. c.2022 The New York Times Company

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