Iglesia reconoce persistencia del sufrimiento de las mujeres en México y llama a acompañarlas
COMPARTIR
Pidió respuestas estructurales desde el Estado y acompañamiento comunitario desde parroquias y redes de apoyo
CDMX.- La Iglesia católica reconoció que en México el sufrimiento de las mujeres sigue presente y sostuvo que el acompañamiento debe ser una tarea conjunta, al enumerar escenarios que, dijo, reclaman atención y cercanía.
En su editorial Desde la Fe, señaló que se observa en madres que crían solas tras el abandono del padre, en mujeres que han vivido la experiencia del aborto y cargan con heridas interiores, así como en quienes atraviesan un divorcio y se sienten señaladas, entre otras situaciones.
En 8M, Sedena presume 42 mil 600 mujeres en filas y destaca egresos récord en 2026
También mencionó la soledad de adultas mayores, los contextos de violencia o explotación, y los casos de mujeres enfermas que enfrentan su padecimiento sin compañía, además de otras realidades que, afirmó, demandan acompañamiento.
El texto plantea que las condiciones que viven las mujeres exigen una atención profunda que involucre políticas públicas capaces de protegerlas. “La maternidad en soledad, la violencia doméstica, la explotación, la pobreza o el abandono requieren respuestas estructurales que garanticen dignidad, oportunidades y protección”, expuso.
TE PUEDE INTERESAR: 8M | Crece la trata de personas, agresiones y abuso a niñas
La editorial añadió que “una sociedad verdaderamente humana no abandona a las mujeres cuando atraviesan momentos de fragilidad”, y en paralelo sostuvo que la dignidad de la mujer está enraizada en su vocación al amor.
En ese sentido, afirmó que toda forma de desprecio o violencia contra la mujer constituye una ofensa al plan de Dios, y aseguró que desde sus inicios la Iglesia ha acompañado de múltiples maneras a las mujeres.
TE PUEDE INTERESAR: Acoso sexual crece en el sector público federal
Como parte de ese acompañamiento, señaló la existencia de casas de apoyo, centros de escucha, servicios de orientación espiritual y psicológica, pastoral familiar, obras de caridad y redes comunitarias, iniciativas que, afirmó, sostienen a quienes atraviesan situaciones difíciles.
Añadió que estas obras se mantienen por el compromiso de laicos, sacerdotes, religiosas y voluntarios, y envió un mensaje a quienes enfrentan momentos complejos al afirmar que no están solas, al tiempo que llamó a la comunidad cristiana a ser “casa” y “refugio”.
La Iglesia invitó a parroquias, movimientos y asociaciones a manifestar el amor cristiano a través de escucha, respeto, acompañamiento, orientación y creación de redes de apoyo, y concluyó con un llamado a que las comunidades sean espacios de esperanza, especialmente para las mujeres más vulnerables.