Muchas voces, un clamor: mujeres marchan en el 8M por una vida libre de violencia en Saltillo
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Más de 10 mil mujeres tomaron las calles de Saltillo para conmemorar, denunciar, exigir y apoyarse en un abrazo colectivo donde subyace el anhelo de seguridad para todas.
En una jornada marcada por la exigencia de justicia y dignidad, miles de mujeres se congregaron en las calles de Saltillo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Lo que comenzó como una cita a las 15:30 horas en el Tecnológico de Saltillo se transformó en una movilización que superó las 10 mil asistentes. Miles de voces se unieron en un solo clamor: el derecho a una vida libre de violencia.
La marcha, que culminó de manera simultánea en la Plaza Tlaxcala y la Plaza Manuel Acuña, reunió a contingentes diversos que incluyeron a madres de víctimas de feminicidio, amigas, hermanas, mujeres trans y colectivos que exigen autonomía y seguridad.
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El ambiente se tornó emotivo con el arribo de 24 motociclistas, quienes fueron recibidas entre aplausos, mientras las calles se volvían insuficientes para albergar el flujo de manifestantes.
Entre las consignas que tapizaron la ciudad destacaron frases como “Calladitas no nos vemos”, en desafío a dichos populares que han sobrevivido a través del tiempo y que la actual generación exige dejar en el pasado.
Otras consignas fueron “Que el privilegio no nos nuble la empatía”, con lo que se hizo un llamado a la solidaridad entre mujeres de distintos contextos. Asimismo, se visibilizó la violencia vicaria y la violencia posterior a procesos de divorcio con el lema: “En Coahuila se criminaliza a la madre que protege”.
LOS ROSTROS DE LA IMPUNIDAD
La movilización también sirvió como plataforma para denunciar casos emblemáticos de dilación institucional. Sandra Soto, hermana de Serymar, víctima de feminicidio hace nueve años a manos de su pareja, marchó para señalar las deficiencias del Estado, subrayando que, aunque existe una condena, esta no es firme y aún no se ha procedido a la reparación del daño.
De igual manera, se escuchó el testimonio de Guadalupe “Tita” Gutiérrez, quien desde hace 17 años busca justicia por la muerte de su hija, Elisa Loyo, una joven chef fallecida en Filipinas. Gutiérrez denunció que el gobierno mexicano no ha cuestionado la versión de suicidio emitida por las autoridades extranjeras, a pesar de las inconsistencias en el lugar y la forma en que fue hallado el cuerpo.
Desde el inicio de la marcha se contó con personal de seguridad, elementos de protección civil y ambulancias para intervenir en caso de incidentes. Sin embargo, la movilización concluyó sin peleas ni detenciones.
UN SISTEMA REBASADO
El clamor de las calles tiene sustento en las estadísticas oficiales. Las cifras que reflejan la brecha de impunidad en la entidad revelan que, en una década, se han interpuesto 112 mil denuncias relacionadas con violencia contra la mujer, mientras que solo se han alcanzado 371 sentencias.
En el rubro de feminicidios, de 184 casos investigados en el mismo periodo, únicamente 75 han recibido sentencia.
La jornada concluyó con música, mensajes de apoyo y el tendedero de agresores instalado en la Plaza Tlaxcala, donde mujeres que han sido víctimas de delitos colocaron fotografías de sus presuntos agresores.
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Además, se realizaron manifestaciones artísticas de danza y poesía en la Plaza Manuel Acuña, donde se recitaron versos contra las injusticias del sistema y la negligencia que, según las participantes, “mata con impunidad mientras celebra la vida”.
Pese a la diversidad de historias y urgencias personales, el mensaje final fue unánime: la exigencia de seguridad y justicia para todas las mujeres en Coahuila.