Protestas estimulan el odio para mi asesinato: Maduro
"Hay una campaña contra Venezuela para justificar una guerra civil o peor, una intervención militar de EU en Venezuela", alerto Maduro
Caracas, Venezuela.- El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó hoy que las protestas que sacuden el país, que han dejado 11 muertos y más de 100 heridos, intentan justificar una intervención militar de Estados Unidos o que "aparezca un loco y me mate".
A la vez, el líder opositor Henrique Capriles advirtió que las protestas continuarán en las calles si el gobierno no atiende las demandas de los manifestantes.
Maduro cargó nuevamente contra la cadena de noticias estadounidense CNN, a la que acusó de presentar en su pantalla "el fuego de las protestas porque quiere que Venezuela se incendie y se destruya".
"Eso es lo que quiere CNN, destruir nuestra patria para quitarnos el petróleo", dijo en una concentración de ancianos y jubilados que apoyan su gobierno, con quienes bailó y cantó.
El gobernante afirmó que las protestas están focalizadas en ocho por ciento del territorio nacional, mientras que el 92 por ciento restante está en "paz y trabajando".
Sin embargo, dijo que los medios internacionales sólo refejan la violencia de las protestas y la actuación de los cuerpos de seguridad que enfrentan a los manifestantes.
"Hay una campaña contra Venezuela para justificar una guerra civil o peor, una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. No saben que este es el pueblo de Simón Bolívar. Con los dientes defenderemos la tierra sagrada de Venezuela, que es tierra de Bolívar y de los libertadores. Alerta al soldado insolente que ose pisar esta tierra sagrada", alertó.
A su vez, Capriles destacó que la oposición demostró su carácter pacífico en la masiva concentración del sábado en Caracas, en la cual se instó al gobierno a liberar a los detenidos por las protestas, enjuiciar los excesos de los cuerpos de seguridad en la represión y desarmar a los grupos radicales afines al gobierno.
"Ayer millones te dieron un mensaje, Nicolás, son pacíficos, pero no pendejos. Las protestas seguirán hasta que atiendan sus planteamientos", escribió Capriles en su cuenta de Twitter.
El opositor agregó que Maduro alimenta las "peores cosas, la intolerancia al máximo, las expresiones de odio, confrontación, división, persecución".
"No hagamos lo mismo que él", dijo Capriles a sus seguidores e insistió en que las protestas deben ser pacíficas.
El líder de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) advirtió que con sus órdenes para reprimir las protestas, Maduro está "hundiendo" a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la policía militarizada que ha encabezado las operaciones para contener las manifestaciones.
"A los guardias nacionales que me siguen por esta red, Nicolás los está hundiendo en el sentimiento popular. Está volviendo leña (destrozando) la GNB", señaló.
Maduro confirmó hoy que un joven murió apuñalado en una barricada en la región andina de Táchira, atacado con un cuchillo por una persona que se molestó por el obstáculo en la calle, lo que llevó a 11 la cifra de víctimas mortales en las protestas.
En la noche, José Alejandro Márquez, quien sufrió un disparo aparentemente por agentes de la Guardia Nacional el miércoles pasado, murió en una clínica donde lo atendían.
Testigos dijeron que un soldado le disparó por la espalda a Márquez cuando éste se negó a entregarle un teléfono celular con el que grababa una protesta en la céntrica Plaza La Candelaria.
El sábado murió una estudiante herida en el rostro y un trabajador resultó degollado en Caracas, lo que ya había hecho aumentar a diez las víctimas mortales en las protestas contra el gobierno.
Este viernes la fiscal general, Luisa Ortega, había confirmado además la muerte de ocho personas y 134 heridos desde que comenzaron las protestas, el 12 de febrero, después que una marcha opositora a la Fiscalía General degeneró en violencia.
El gobierno afirma que las protestas son parte de un intento de golpe de Estado "continuado" contra Maduro, quien a su vez acusó a los manifestantes de ser parte de una conspiración contra su gobierno, de la que acusó al dirigente opositor Leopoldo López de ser la cabeza.
López se entregó voluntariamente al ser acusado de actos "sediciosos" y fue enviado a una cárcel para procesados militares, donde será juzgado.
La oposición denunció una represión desproporcionada por parte de la fuerza pública y criticó la actuación de grupos armados afines al gobierno, llamados "colectivos", en la represión de las protestas.