Barack Obama explorará territorio desconocido en su visita a México

Internacional
/ 1 mayo 2013

En los últimos 20 años la agenda bilateral se ha centrado siempre más o menos en los mismos temas -comercio, seguridad, migración, fronteras-.

México, D.F..- Cuando Barack Obama llegue mañana a Ciudad de México lo hará para explorar un territorio desconocido. Si bien la capital mexicana no es nueva para el presidente de Estados Unidos, que tuvo ocasión de recibir en noviembre en Washington a Enrique Peña Nieto como presidente electo de México, esta será la primera cita entre ambos como mandatarios. Y la agenda futura tiene varias incógnitas.

Hasta ahora Obama, que estuvo antes tres veces en México, sólo había tenido que tratar con el presidente Felipe Calderón (2006-2012), un político conservador que hizo de la lucha contra el narcotráfico su gran cometido y que contó con el respaldo de Washington a través de la Iniciativa Mérida.

Peña Nieto pertenece al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó de manera hegemónica desde 1929 hasta 2000, mucho antes de que Obama llegara a la Casa Blanca en 2009.

En los últimos 20 años la agenda bilateral se ha centrado siempre más o menos en los mismos temas -comercio, seguridad, migración, fronteras-, pero ha habido diferencias de énfasis según la época.

El gobierno de Peña Nieto, que asumió el 1 de diciembre e impulsa una amplia agenda de reformas estructurales, quiere que se hable de comercio y desarrollo, más que de violencia, drogas y cárteles.

"La seguridad será un tema importante, pero México quiere cambiar la narrativa y presentarse como un socio económico dinámico que tiene mucho que ofrecer", dijo a dpa Jorge Schiavon, experto en relaciones internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México.

"El foco de Estados Unidos ha cambiado también", añadió, y "el tema de seguridad no es lo único los norteamericanos quieren discutir".

En la compleja relación histórica entre los dos vecinos un punto de inflexión fue, el 1 de enero de 1994, la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que incluye a Canadá.

En 1990 los presidentes Carlos Salinas de Gortari y George Bush, en una reunión que tuvieron en Washington, empezaron a explorar la posibilidad de un acuerdo que sirviera para detonar el desarrollo económico, abrir mercados y generar empleos.

Ese momento llegó con la puesta en marcha del TLCAN, que permitió cuadruplicar desde entonces las cifras del comercio bilateral para llevarlas a más de 490,000 millones de dólares el año pasado.

De los temas de libre comercio que marcaron el inicio de la década de los noventa, se pasó a hablar de asistencia financiera en 1995 entre el gobierno de Ernesto Zedillo y Bill Clinton, por la crisis económica que sacudió a la economía mexicana ese año.

Estados Unidos puso a disposición de México un paquete de ayuda de 12.500 millones de dólares que al final no se tuvo que usar. Una vez superada la crisis, volvieron a la agenda la cooperación contra los cárteles, vigilancia fronteriza, medio ambiente y comercio.

Vicente Fox habló con George W. Bush de migración, narcotráfico y comercio cuando se reunieron en el rancho San Cristóbal del entonces presidente mexicano en febrero de 2001. El gobierno mexicano se entusiasmó entonces con la idea de una reforma migratoria que regulara la situación de millones de mexicanos indocumentados.

Pero apenas siete meses después todo se vino abajo con los atentados del 11 de septiembre en las Torres Gemelas de Nueva York. Terrorismo, seguridad, guerra contra Irak pasaron al primer plano.

Con Calderón, cuyo mandato coincidió con la parte final de Bush y con la primera presidencia de Obama, lo principal fueron el narcotráfico, la regulación del flujo de armas y la exigencia por parte de México de una mayor corresponsabilidad por parte de Estados Unidos por ser el principal mercado de las drogas.

"La relación, particularmente ahora con el nuevo gobierno de México, y la cooperación en materia de seguridad es muy importante", dijo en vísperas del viaje de Obama el zar antidrogas de Estados Unidos, Gil Kerlikowske.

"Sé que buena parte del viaje será para hablar de empleos y de economía y de asuntos comerciales, eso también es muy importante. Pero particularmente el año pasado, después de cinco años de ese esfuerzo tan intenso del presidente Calderón, el número de actos violentos y homicidios realmente empezó a decrecer", señaló.

El nuevo presidente mexicano no ha precisado qué piensa hacer, más allá de enunciados generales sobre la creación de una Gendarmería Nacional y un programa de prevención de la violencia.

Después de seis años de combate a los cárteles con asistencia estadounidense, y una estela de 70,000 asesinatos, en Washington quieren saber qué va a ocurrir en adelante con el tema de la lucha antidrogas, también ahora que se habla de otras cosas.

Por Andrea Sosa Cabrios/DPA-Análisis



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