Los héroes de Fukushima, ¿samurais nucleares o suicidas?
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No están calificados para estar expuestos a la radiación en la devastada planta, pero ahí trabajan sin cesar los improvisados trabajadores japoneses
CIUDAD DE MÉXICO.- Se juegan la vida en Fukushima y lo peor de todo es que no están capacitados para sofocar el humo en la devastada planta nuclear japonesa, son los "liquidadores", los nuevos héroes del pueblo nipón que ya son llemados los samurais nucleares, aunque su labor sea la de un auténtico kamikaze.
Estos trabajadores arriesgan sus vidas para limpiar la zona de Fukushima de residuos radiactivos que ponen en peligro la de los demás, pero como lo sentencia el diario británico The Guardian, su historia no es tan romántica ni tan heroica como aparenta ser.
Uno de estos espontáneos es Shingo Kanno, quien trata de salvar a su país de un "holocausto nuclear", pero su familia no comparte su sentido del heroismo ya que no está cualificado para una misión tan arriesgada como la que sucede en Fukushima.
"La gente únicamente ensalza el lado épico de sus perfiles, porque están sacrificando sus vidas para tratar de arreglar la fuga, pero la gente como Shingo es amateur... realmente no sé en qué pueden ayudar. Los que solucionen este tema no deberían ser personas como él", destacó Masao Kanno, su tío abuelo, uno de los 500 individuos que se ha refugiado en el polideportivo de Yonezawa.
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Del campo a una planta nuclear
Antes del terremoto y tsunami que causaron la crisis nuclear en Japón, Shingo Kanno era un obrero que se dedicaba a labores de construcción en la planta nuclear hasta que fue liberado de sus funciones en Fukushima tan pronto como se declaró la alerta nuclear.
A medida que ésta se extendía y el Gobierno japonés ampliaba la zona de evacuación, se vio obligado a trasladarse con su mujer, su hija y sus suegros a un lugar más seguro.
También ayudó a evacuar a su familia de la localidad de Minamisoma, dentro de la zona de exclusión de 30 kilómetros cuadrados alrededor de la central. En ese momento, fue cuando recibió la llamada para participar como liquidador en la planta nuclear.
Toda su familia intentó disuadirlo para que rechazara la petición y trataban de hacerle entender que él era poco más que un campesino, no un ingeniero nuclear para manejar una crisis de semejante envergadura. No hubo éxito y desde entonces no tienen noticias suyas.
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Más que héroes son suicidas
A lo largo de este tiempo, la leyenda de los samurais nucleares no ha parado de crecer. La televisión japonesa emitió una entrevista a uno de los trabajadores de Fukushima que, con el rostro oculto describía las sirenas, las explosiones, el agua de la piscina de residuos atómicos... en el momento de la catástrofe y que también narró sus propias emociones.
"Me siento mal por los que están en la planta; pero había que salir de allí", explicó el empleado. Este reportaje ha encendido los ánimos de los refugiados en los polideportivos.
"Les han lavado el cerebro", precisó Keiichi Yamamoto, "los japoneses están entrenados para enfocar su vida al buen funcionamiento de las empresas y sus compañías acaban teniendo prioridad sobre sus propias vidas", resume.