A semanas de las elecciones, endurece Netanyahu su postura en Gaza y desafía a Trump
Los aliados de extrema derecha de Netanyahu, que probablemente serán cruciales para que su partido Likud pueda formar un gobierno después de las elecciones, han acogido con satisfacción su rechazo del plan de Trump
NUEVA YORK- Posiblemente sea el trabajo más importante de cualquier primer ministro israelí: mantener buenas relaciones con Estados Unidos mientras se resiste a exigencias que, en su opinión, socavan la seguridad de Israel.
Nadie ha logrado ese difícil equilibrio durante más tiempo que el primer ministro Benjamin Netanyahu, el líder que más tiempo ha gobernado en Israel. Pero con el estancamiento de la guerra con Irán y mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca impulsar esfuerzos de paz en otros frentes, la tarea de Netanyahu se vuelve cada vez más difícil, a menos de tres meses de las elecciones en Israel.
Netanyahu rechazó el domingo el plan más reciente de Trump para impulsar el estancado alto el fuego en Gaza, al afirmar que Israel no se retirará ni un centímetro del aproximadamente 60% del territorio que controla hasta que Hamás haya sido completamente desarmado, algo a lo que el grupo armado, que controla el otro 40%, se ha resistido desde hace tiempo.
Netanyahu se arriesga a irritar a Trump, de quien ha dicho repetidamente que es el mayor amigo que Israel ha tenido jamás en la Casa Blanca. Pero incluso un indicio de concertación con Hamás podría ser fatal para la reelección de Netanyahu en un país profundamente traumatizado por el ataque del 7 de octubre de 2023, ocurrido bajo su mandato.
Trump, por su parte, está bajo presión para cumplir su promesa de ser un pacificador global mientras las conversaciones con Irán se estancan y los precios de la gasolina se mantienen elevados antes de las elecciones legislativas en Estados Unidos en noviembre.
NETANYAHU AFIRMA QUE NO HABRÁ AVANCES EN EL ALTO AL FUEGO HASTA QUE HAMÁS SE DESARME
El plan para Gaza anunciado por Trump el mes pasado surgió de su acuerdo de alto el fuego de octubre, que puso fin a las principales operaciones militares israelíes en el enclave y propició la liberación de todos los rehenes restantes, pero por lo demás, se ha estancado en gran medida.
Según el acuerdo más reciente, Hamás iría entregando gradualmente sus armas mientras las fuerzas israelíes detienen sus ataques y comienzan a retirarse de Gaza. El grupo rebelde aceptó el acuerdo, aunque vinculó la entrega de sus armas más pesadas a la creación de un Estado palestino, algo que el actual gobierno de Israel y la mayoría de su clase política rechazan tajantemente.
Netanyahu rechazó el plan y sostuvo que Israel no se replegaría de ninguna de sus posiciones en Gaza hasta que Hamás haya sido completamente desarmado. Eso dejaría en suspenso otros elementos del alto el fuego, como el despliegue de fuerzas internacionales y cualquier reconstrucción del territorio devastado.
Al mismo tiempo, el ejército israelí parece haber reducido sus ataques contra Gaza, que han provocado la muerte de más de 1.250 personas desde que entró en vigor el alto el fuego, según el Ministerio de Salud de la Franja.
Medios israelíes informaron que la autoridad para llevar a cabo ataques se ha limitado al jefe del Estado Mayor del ejército, aparentemente como un gesto discreto hacia los esfuerzos de Trump por el alto el fuego. El ejército israelí no respondió a una solicitud de comentarios.
“Nos centramos en acciones, no en retórica ni en política”, declaró a The Associated Press un funcionario de la Junta de Paz, la entidad encabezada por Trump que supervisa el alto el fuego. “Ha habido algunos resultados sobre el terreno en los últimos días”, añadió el funcionario, como la “contención en los ataques” y nuevos procedimientos militares israelíes.
“Existe una cooperación constructiva entre bastidores, y nuestras conversaciones continúan”, señaló el funcionario, que declaró bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar sobre las discusiones en curso.
EL 7 DE OCTUBRE SE CIERNE SOBRE UNA DURA CAMPAÑA DE REELECCIÓN
En su campaña electoral, Netanyahu ha alardeado de los logros militares de Israel en las guerras que siguieron al ataque del 7 de octubre. Las fuerzas israelíes han tomado territorio en Gaza, Líbano y Siria, y han lanzado dos grandes guerras aéreas contra Irán y su disputado programa nuclear.
Pero la “victoria total” que Netanyahu prometió en Gaza no se ha materializado. Muchos israelíes lo culpan por los fallos de seguridad que produjeron el ataque inicial, así como por intentos anteriores de contener a Hamás que, en ocasiones, incluyeron permitir que Qatar entregara maletas llenas de dinero en efectivo a Gaza.
Los aliados de extrema derecha de Netanyahu, que probablemente serán cruciales para que su partido Likud pueda formar un gobierno después de las elecciones, han acogido con satisfacción su rechazo del plan de Trump.
El mandatario estadounidense “quiere ver pasos reales hacia la rehabilitación de Gaza, mientras que los dos socios de derecha de Netanyahu y la tambaleante campaña electoral del Likud le impiden ceder siquiera un milímetro”, escribió Jonathan Lis, corresponsal diplomático del diario israelí Haaretz.
Ghaith al-Omari, exnegociador palestino y actual investigador principal del Washington Institute for Near East Policy, dijo que aun si la Casa Blanca ignora el rechazo de Netanyahu al plan, Trump seguirá empantanado a menos que pueda persuadir al líder israelí para que cambie de rumbo.
Mientras tanto, Hamás está ganando el “juego de culpas” al mostrarse como la parte más razonable de las dos, afirmó.
LA POSICIÓN DE TRUMP EN ISRAEL HA CAÍDO MIENTRAS INTENTA PONER FIN A LA GUERRA CON IRÁN
Trump fue enormemente popular en Israel durante su primer mandato, cuando brindó un apoyo sin precedentes a las reclamaciones de Israel sobre territorios tomados en guerra, incluso al trasladar la embajada de Estados Unidos a Jerusalén.
La tendencia continuó en su segundo mandato, cuando respaldó las acciones de Israel en Gaza y se unió a Tel Aviv en el bombardeo de Irán. La alianza fue particularmente beneficiosa para Netanyahu, cuyo futuro político seguía siendo incierto. El primer ministro se apoyó en Trump para mejorar su imagen en casa.
Pero los intereses de los aliados divergieron la primavera pasada, cuando Israel presionó para realizar más ataques contra Irán y contra Hezbollah en Líbano, mientras Trump buscaba poner fin al conflicto regional para reabrir el estrecho de Ormuz y aliviar la presión sobre la economía mundial.
Desde entonces, Trump ha dicho que “probablemente” respaldaría a Netanyahu antes de las elecciones israelíes, pero aún no le ha dado su apoyo total. Y aunque un respaldo formal de un presidente de Estados Unidos todavía tiene peso en Israel, el distanciamiento entre ambos líderes sugiere que también podría complicar la campaña de Netanyahu.
“Hace unos meses, una importante mayoría de israelíes asumía que, cuando el presidente Trump toma decisiones, tiene en cuenta los intereses de seguridad de Israel. Esto ya no es así”, afirmó Yohanan Plesner, director del Israel Democracy Institute, un centro de estudios en Jerusalén.
La cercanía entre Netanyahu y Trump “solía ser un activo”, indicó, pero ya no.
NETANYAHU HE DESAFIADO A PRESIDENTES ESTADOUNIDENSES EN EL PASADO, AHORA LOS RIESGOS SON MAYORES
Netanyahu tiene una larga historia de desafiar a presidentes de Estados Unidos, en particular a los demócratas. Durante su primer mandato, a finales de la década de 1990, se resistió a los esfuerzos del expresidente Bill Clinton por resolver el conflicto con los palestinos. Chocó públicamente con el presidente Barack Obama por el acuerdo nuclear con Irán de 2015.
Pero ese enfoque conlleva mayores riesgos ahora, ya que las campañas militares de Israel lo han dejado cada vez más aislado diplomáticamente y han trastocado su histórico apoyo entre los votantes demócratas en Estados Unidos, dejando a Trump como uno de los pocos aliados firmes de Israel.
La dependencia de Netanyahu con respecto a Trump es “tremenda”, afirmó Plesner, y los votantes lo castigarán si se percibe que está gestionando mal una relación clave.
“Si Trump insiste en seguir adelante, creo que Netanyahu no tendrá más opción que acompañarlo en lugar de enfrentarse al presidente, ya que ha dejado a Israel con muy pocas cartas diplomáticas para maniobrar”.
Por Joseph Krauss, The Associated Press.