Brasil eligió a Lula. Esto es lo que sigue ahora
Ambos políticos habían solicitado más tiempo, aunque este no fue concedido. Bolsonaro no reconoció el resultado
El mandatario de izquierda ha obtenido su cuarto periodo y puesto fin a una racha de victorias de la derecha en Latinoamérica. Flávio Bolsonaro impugna los resultados.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ganó la reelección el domingo, según los resultados preliminares oficiales, poniendo fin a una racha de victorias conservadoras en toda América Latina. Su rival de derecha, Flávio Bolsonaro, se negó a aceptar el resultado.
Lula se convirtió en el primer candidato presidencial desde 1989 que ganó después de haber quedado en segundo puesto en la primera vuelta. En solo tres semanas, sumó más de 10 millones de votos, al ganar terreno en todo el país.
Lula obtuvo el 51,8 por ciento de los votos, frente al 48,2 por ciento de Bolsonaro, con casi todos los votos escrutados. Bolsonaro pidió que se anulara la elección después de que un juez ampliara el horario de votación dos horas, un cambio que ambas campañas habían solicitado.
Esto es lo que tienes que saber:
¿Por qué es significativo el resultado de las elecciones?
Lula ha conseguido lo que ningún candidato había logrado desde que Brasil restableció las elecciones presidenciales directas en 1989: ganó después de quedar segundo en la primera vuelta de este mes. En cada una de las nueve elecciones anteriores, el líder de la primera vuelta resultó electo presidente, ya fuera directamente o en una segunda vuelta.
Lula intentó superar ese déficit en 1989, pero no lo consiguió. Tras quedar segundo por detrás de Fernando Collor de Mello, se ganó el apoyo de los rivales derrotados y remontó en las encuestas. Al final, perdió en la segunda vuelta, con un 47 por ciento frente a 53 por ciento.
Su victoria del domingo supuso otro hito en una carrera política extraordinaria. Lula, de 80 años, ayudó a fundar el Partido de los Trabajadores bajo el régimen militar y perdió tres elecciones presidenciales antes de ganar en 2002. Encarcelado e inhabilitado para postularse en 2018, volvió para derrotar a Jair Bolsonaro en 2022 después de que sus condenas por corrupción fueron anuladas el año anterior. Ahora ha conseguido un cuarto mandato sin precedentes.
Lula planteó su candidatura como una forma de defender la democracia, proteger la soberanía de Brasil e impedir el regreso al poder de la familia Bolsonaro. Flávio Bolsonaro, de 45 años, prometió recuperar la agenda conservadora de su padre, a la vez que se presentaba como un sucesor más moderado.
El resultado también frenó el avance regional de la derecha. Aunque el presidente Donald Trump no apoyó abiertamente a ninguno de los candidatos en Brasil, como había hecho en otras dos elecciones en Latinoamérica, su gobierno intentó de forma sutil impulsar la campaña de Bolsonaro.
Lula, que se ha enfrentado repetidamente a Trump, dijo que la oleada de manifestaciones de la semana pasada “fue una demostración de que este país se niega a ser el patio trasero de nadie”. Era una referencia clara a Estados Unidos, que ha estado intentando ejercer un mayor control sobre Latinoamérica a través de medidas como aranceles, sanciones e intervención electoral.
¿Qué pasó el día de las elecciones?
El margen de victoria de Lula, de 3,6 puntos porcentuales, fue mayor que hace cuatro años. Pocas encuestadoras habían pronosticado su remontada.
En una rueda de prensa, Bolsonaro se negó a reconocer los resultados y dijo que intentaría que se anularan las elecciones. Calificó la decisión del tribunal de ampliar el horario de votación como una “jugada sucia” y añadió: “Lo que ha pasado hoy no ha sido normal, y hasta ha sido inaceptable”.
Ambos candidatos habían solicitado ese tiempo extra. Bolsonaro dijo que las inundaciones en una zona del país donde contaba con un fuerte apoyo lo perjudicarían injustamente, mientras que Lula acusó a los funcionarios públicos de ralentizar de forma deliberada el transporte público en las zonas donde había ganado en la primera vuelta.
Un juez decidió, minutos antes del cierre de las urnas, ampliar el horario en todos los centros de votación. Pero cuando se hizo público el anuncio, algunos centros de votación ya habían cerrado y sus máquinas de votación se habían apagado, lo que impedía que volvieran a abrir.
¿Y ahora qué?
Para intentar que se anulen las elecciones, el partido de Bolsonaro tendrá que solicitar a las autoridades una revisión de los resultados. Desde el retorno de Brasil a la democracia, nunca se ha anulado una elección presidencial.
En las elecciones de 2014, el partido perdedor solicitó una auditoría, pero la revisión no encontró pruebas de fraude y se mantuvieron los resultados. En 2022, el Partido Liberal impugnó de forma similar la derrota electoral de Jair Bolsonaro, pero no aportó pruebas que respaldaran sus acusaciones y fue multado por un tribunal.
El Partido Liberal de Flávio Bolsonaro dispone de dos vías posibles para impugnar el resultado, dijo Raquel Machado, profesora de la Universidad Federal de Ceará. Podría solicitar una auditoría técnica para determinar si las condiciones desiguales de votación afectaron al resultado, lo que podría llevar a la anulación de las elecciones. O bien podría presentar una denuncia por abuso de poder a través del inspector general del Tribunal Superior Electoral, lo que podría inhabilitar a Lula y a su compañero de fórmula, Geraldo Alckmin, incluso después de que asuman el cargo.
Pero Machado señaló que muchos centros de votación ya habían cerrado cuando se hizo pública la orden de la Corte Suprema y que no hubo una afluencia significativa de votantes después de las 5:00 p. m.
El Partido de los Trabajadores de Lula podría presentar su propia impugnación por las restricciones en el servicio de autobuses públicos el día de las elecciones.
c. 2026 The New York Times Company
Por: Ana Ionova, Adam B. Ellick and Yan Zhuang