Caso contra el “cerebro” del 11S sigue estancado y aún no hay fecha para un juicio
Los detenidos se enfrentan a la pena de muerte por el asesinato de cerca de 3,000 personas en Nueva York, Washington y Pensilvania
BASE NAVAL DE GUANTÁNAMO- El largo proceso contra el supuesto “cerebro” de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y sus cómplices, aún en su fase previa tras más una década de trámites, continúa estancado sin fecha para juicio al terminar este viernes una semana de audiencias clave para determinar si las confesiones de los acusados podrán ser usadas en una corte.
El caso conjunto contra Khalid Sheikh Mohammed (quien supuestamente habría propuesto la idea de los atentados a Osama bin Laden y luego supervisado la operación), Ammar al Baluchi, Walid bin Attash y Mustafa al Hawsawi, es el más complejo de las comisiones militares creadas en la base naval de Guantánamo.
Estos cinco días de sesiones abiertas, los primeros desde diciembre pasado, estuvieron enfocados en el testimonio del exagente especial del FBI, Stephen Gaudin, miembro de los llamados ‘clean team’ que recogieron las confesiones de los prisioneros y testigos esenciales para esclarecer si estas declaraciones están “manchadas” por las torturas de la CIA.
Los detenidos se enfrentan a la pena de muerte por el asesinato de cerca de 3,000 personas en Nueva York, Washington y Pensilvania en cargos presentados en 2008 y reformulados en 2012.
TESTIGO ESTRELLA
Gaudin, quien de 1998 a 2019 se enfocó en la lucha contra el terrorismo, fue llamado ante la comisión militar debido a la moción de la defensa para desestimar la confesión de Bin Attash obtenida por el exagente entre 2007 y 2008 en Guantánamo, donde EE.UU. retuvo a unos 780 hombres, de los que hoy quedan 15, prisioneros considerados de alto riesgo o que han quedado en un limbo legal.
Con su testimonio, la fiscalía espera demostrar que esas entrevistas fueron voluntarias, sin amenazas ni coerción, y que constituyen una ruptura limpia con las torturas de la CIA, con el objetivo de que puedan ser usadas en un futuro juicio.
Para la defensa, sin embargo, Gaudin sería esencial para probar que las confesiones están “contaminadas” por las torturas que la agencia de inteligencia realizó en los ‘black sites’ o centros secretos debido a, según afirman, su estrecha relación con la CIA, su conocimiento de los hechos y su presencia en una de esas locaciones.
El exagente llegó a la base a pesar de someterse a una cirugía días antes y su delicado estado de salud.
Durante las preguntas de la fiscalía y la defensa, Gaudin respondió solícito, jovial y a ratos serio, dejando claro que Bin Attash confesó su participación en el 11S de forma voluntaria en interrogatorios donde el exagente dejó claro al prisionero “las diferencias con quienes lo entrevistaron antes”.
INFORMACIÓN CLASIFICADA, AUSENCIAS E EMPREVISTOS
Estas cinco jornadas abiertas estuvieron demoradas por cuestiones legales, logísticas y el boicot del equipo defensor de Al Hawsawi después de que el juez militar decidiera seguir adelante con el testimonio de Gaudin a pesar de la ausencia por enfermedad de su abogado principal.
También hubo retrasos por imprevistos técnicos que obligaron a detener una porción matutina y cuidadosos procedimientos para evitar revelar identidades e información delicada en un caso donde todavía muchas de las evidencias permanecen selladas al público y a varios miembros de la defensa.
En al menos dos ocasiones, una luz roja se encendió en la galería donde la prensa, invitados, víctimas y sus familiares ven las sesiones tras gruesos vidrios y la señal audiovisual recibida con 40 segundos de retraso fue reemplazada por ruido blanco y el logo oficial de las comisiones, que aún mantiene el rótulo de Departamento de Defensa, en lugar del Departamento de Guerra adoptado por la Administración del presidente Donald Trump.
SIN FECHA PARA JUICIO TRAS CASI 25 AÑOS
Solo la defensa de Al Baluchi tuvo tiempo de cuestionar a Gaudin esta semana, por lo que aún quedan horas de contrainterrogatorio, especialmente por el equipo de Bin Attash.
Si tras futuras vistas el juez concluye que estas confesiones siguen viciadas por la coerción anterior, podría excluirse una parte crucial de las pruebas incriminatorias contra Sheij Mohamed y sus cómplices, presentes en estas audiencias, algo que pondría en duda la celebración de un futuro juicio, aún sin fecha de inicio clara.
Las próximas audiencias en Guantánamo están previstas para mayo, solo meses antes del 25 aniversario del 11S, los peores atentados en la historia de EE.UU.
LENTITUD DEL CASO FRUSTA A SUPERVIVIENTES Y FAMILIARES
Casi 25 años después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, familiares de las víctimas y un superviviente que asisten a las vistas en la base naval de Guantánamo expresan una mezcla de frustración y escepticismo ante un caso que sigue estancado en su fase preliminar pero continúa marcando gran parte de sus vidas.
Para ellos, el problema va más allá de la complejidad del proceso contra el supuesto “cerebro” del 11S, Jalid Sheij Mohamed, y sus coacusados, y recae principalmente en la arquitectura creada por Estados Unidos para juzgarles en su enclave militar en el sur de Cuba, donde llegó a retener a unos 780 hombres en una prisión de máxima seguridad.
Colleen Kelly, enfermera de Nueva York y hermana de William Kelly Jr., una de las víctimas del World Trade Center, criticó la decisión de Washington utilizar un sistema nuevo de comisiones militares “que no había sido probado” antes, en lugar de juzgarlos en los tribunales federales.
Advirtió a EFE que esto ha hecho que “todo se discuta y se tenga que resolver desde cero”, contribuyendo a la duración de las audiencias en la isla, cuya lejanía complica las vistas y contribuye a disminuir su frecuencia.
COSTO EMOCIONAL
Aunque asegura que los procesos federales “no son perfectos”, su presencia en juicios por terrorismo anteriores le ha demostrado “muy claramente” la diferencia frente al caso en Guantánamo, demorado por cuestiones legales, logísticas, de seguridad nacional, y la salud de testigos clave.
Esa lentitud ha tenido un coste emocional para los supervivientes y los familiares de las casi 3,000 víctimas en Nueva York, Washington y Pensilvania.
”Nadie ha rendido cuentas por el 11 de septiembre. (Osama) Bin Laden fue abatido, pero no hubo procedimientos judiciales. No se presentó ninguna prueba. Nadie ha sido formalmente hallado culpable aún”, insistió Kelly.
Deborah García, cuyo marido, David García, también murió en el World Trade Center, tardó más de dos décadas en viajar a la base y sentarse en la galería de Camp Justice, donde esta semana reiniciaron las vistas previas después de meses de pausa. Las próximas no se celebrarán hasta mayo próximo.
El trayecto hasta aquí, explicó a EFE, ha sido tan largo como doloroso.
CRÍTICAS CONTRA LA ELECCIÓN DE GUANTÁNAMO
En 2023 viajó por primera vez a Guantánamo, donde ha observado los procedimientos en más de una ocasión. García estuvo en la isla cuando se tomó la decisión de suspender las vistas ante los intentos del Gobierno estadounidense de cerrar el caso mediante acuerdos de culpabilidad que habrían evitado la pena de muerte, iniciativa que luego fracasó.
A su entender, la sede elegida es parte de lo que no funciona en el proceso que, a su entender, debería celebrarse en territorio estadounidense. “Da la impresión de que el Gobierno de EE.UU. está poniendo obstáculos”, afirmó.
”Me siento un poco menos esperanzada de que vaya a haber realmente algún tipo de juicio”, indicó, mientras añadió que “al principio estaba a favor de la pena de muerte” pero cambió de parecer porque luego comprendió que una pena capital puede tomar décadas.
SIN UN CIERRE CASI 25 AÑOS DESPUÉS
El coronel retirado del Ejército estadounidense, John Grote, herido en el atentado al Pentágono del 11S, acumula más de una década viajando a la isla y reconoce que ni en sus “sueños más descabellados” habría imaginado que casi después de un cuarto de siglo, el caso seguiría en la fase previa.
Insistió a EFE en que valora el esfuerzo para demostrar que su país no “es barbárico” y defiende el Estado de derecho, aunque se quejó del “paso de caracol” con que se mueve el proceso, en gran medida por los problemas de clasificación de información sobre los acusados.
Grote dijo sentirse frustrado por lo que ve como una estrategia de la defensa para “echar arena en el engranaje y ralentizar las cosas”, pero dijo comprender que, para un abogado defensor, cada día que su cliente sigue vivo “es una victoria”.
”No anticipo que estos cuatro individuos salgan nunca de la bahía”, ya sea por una condena, por la edad o por causas naturales, advirtió.
Para Grote hacer que las personas no olviden el 11S se ha convertido en su “cruzada personal” porque “todavía hay familias ahí fuera que siguen sufriendo a causa de ello”.
Por Yeny García, Agencia de Noticias EFE.