El jefe de la CIA visita a Delcy Rodríguez mientras Corina Machado promete convertirse en presidenta de Venezuela

Internacional
/ 17 enero 2026

El viaje contrastó con la escena protagonizada días antes por María Corina Machado, líder opositora desplazada, quien reapareció en medios estadounidenses

Mientras Washington redefine su estrategia hacia Caracas, la oposición venezolana queda al margen del tablero. El director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una visita discreta a Venezuela para reunirse con quienes hoy controlan el poder tras la captura de Nicolás Maduro, una operación en la que —según diversas versiones— agentes estadounidenses jugaron un papel decisivo.

El viaje contrastó con la escena protagonizada días antes por María Corina Machado, líder opositora desplazada, quien reapareció en medios estadounidenses asegurando que será la primera presidenta electa de Venezuela.

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Sus declaraciones se difundieron un día después de que entregara su medalla del Premio Nobel de la Paz a Donald Trump, como reconocimiento a lo que calificó como una acción firme y moral contra Maduro, detenido por fuerzas especiales de Estados Unidos el pasado 3 de enero.

En entrevista con Fox News, Machado sostuvo que el colapso del régimen abrirá paso a la libertad tras años de crisis económica y autoritarismo. Sin embargo, analistas coinciden en que el optimismo de la dirigente choca con la nueva realidad política: la administración Trump no solo no la impulsa, sino que ha optado por entenderse con los herederos directos del chavismo.

Lejos de promover un gobierno opositor, Trump avaló a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina, a quien llegó a describir como una “persona extraordinaria”. Rodríguez gobierna con el respaldo de figuras clave del aparato de poder, como el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y ha prometido recomponer la relación con Washington.

“La oposición está completamente fuera de juego”, afirmó Eva Golinger, abogada estadounidense y ex asesora de Hugo Chávez. “Esto es devastador para ellos. No participan en nada de lo que está ocurriendo”.

De acuerdo con fuentes cercanas a la Casa Blanca, el respaldo a Rodríguez obedece tanto a la desconfianza personal de Trump hacia Machado como a evaluaciones de la CIA, que la consideran incapaz de controlar a las Fuerzas Armadas y a los grupos armados afines al régimen sin provocar un colapso de seguridad.

Funcionarios estadounidenses han defendido abiertamente el acercamiento con figuras señaladas por violaciones a derechos humanos. “Tenemos que trabajar con quienes hoy controlan las armas para evitar que el país se desintegre”, dijo el secretario de Energía, Chris Wright, a CBS News. “El objetivo final es un gobierno representativo, pero primero hay que impedir el colapso”.

Golinger interpretó el gesto de Machado —la entrega de una medalla de oro enmarcada— como un intento de recuperar espacio político ante un Trump “obsesionado con lo dorado”, aunque dudó que tenga efecto alguno. Para entonces, el gobierno interino ya había cumplido una exigencia clave de Washington: abrir el sector petrolero venezolano a empresas estadounidenses. Además, el viernes aterrizó en Caracas el primer vuelo de deportación desde la captura de Maduro, con 199 venezolanos a bordo.

“Delcy le está dando exactamente lo que quiere”, subrayó Golinger. “No hay incentivo para cambiar el rumbo ni permitir que Machado altere el equilibrio”.

El ex diplomático turco Imdat Oner coincidió en el diagnóstico. Aseguró que la oposición apostó todo a una intervención total de Trump que nunca ocurrió. “Machado sabe que quedó marginada. La idea de que llegue a la presidencia hoy está completamente fuera de la discusión”, afirmó.

Paradójicamente, la llegada de Ratcliffe a Caracas también fue vista como una humillación para Rodríguez. Apenas días antes, agentes bajo su mando habían infiltrado el círculo íntimo de Maduro, con información tan precisa que conocían sus hábitos personales, permitiendo su captura en lo que debía ser el sitio más resguardado del país.

Según reveló un funcionario al New York Times, el jefe de la CIA viajó para transmitir un mensaje claro: Estados Unidos espera una relación funcional con los remanentes del poder chavista ahora encabezados por Rodríguez.

Durante un discurso que originalmente iba a pronunciar Maduro, la presidenta interina declaró que Venezuela “tiene derecho” a mantener buenas relaciones con Estados Unidos y se dijo dispuesta a viajar a Washington para dialogar con la “potencia nuclear”.

Para Golinger, ese giro desnuda una contradicción insalvable. “No pueden proclamarse soberanistas y antiimperialistas por la mañana y recibir al director de la CIA por la tarde, después de que bombardearon Caracas y capturaron al jefe de Estado”, dijo.“Lo que vemos es una farsa y una traición absoluta a lo que decía representar el chavismo”.

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Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de la carrera de Periodismo y Comunicación, con una especialidad en Fotografía y Producción Audiovisual, y en Geopolítica.

Ha trabajado para diversos medios y ONGS en Europa y México por más de 15 años. Su enfoque y especialidad son las noticias de Política Internacional y Nacional y conflictos, buscando la veracidad, objetividad y la investigación periodística.

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