Irán y EU se instalan en un tenso estancamiento: ¿quién cederá primero?
En el centro de esta situación sin resolver hay cálculos, tal vez errores de cálculo, de ambas partes
TEHERÁN- Durante semanas no ha habido avances diplomáticos, pero tampoco enfrentamientos a gran escala porque cada bando parece creer que puede resistir más tiempo que el otro.
No están negociando en serio, pero tampoco se están disparando. En cambio, Irán y Estados Unidos se han instalado en un estado intermedio y tenso que corre el riesgo de derivar en un regreso a los enfrentamientos o en un estancamiento cada vez más rígido.
En el centro de esta situación sin resolver hay cálculos, tal vez errores de cálculo, de ambas partes.
Los funcionarios iraníes creen que tienen más que ganar resistiendo la presión económica estadounidense y manteniendo el control sobre el estrecho de Ormuz que haciendo grandes concesiones en un acuerdo negociado, según afirmaron los analistas.
Y Estados Unidos parece apostar por la estrategia de que aplicarle a Irán un estrangulamiento económico aún más severo tendrá éxito donde los ataques militares no lo han tenido. El miércoles, el presidente Donald Trump prometió imponer “enormes consecuencias económicas” a los países que hagan negocios con Irán.
Hasta ahora, ni Estados Unidos ni Irán han logrado lo que quieren.
Cuando los países acordaron un alto al fuego hace dos meses, se suponía que esto los pondría en el camino hacia un acuerdo más amplio en un plazo de 60 días, que abarcaría el programa nuclear de Irán y el levantamiento de las sanciones estadounidenses. Ese plazo venció esta semana y, el martes, Trump dijo en las redes sociales que no había “charlas ni conversaciones” en curso ni programadas.
En cambio, ambos países están “en un estado de limbo constante”, dijo Nicole Grajewski, profesora adjunta en el Centro de Estudios Internacionales de Sciences Po en París. “No ha cambiado mucho fundamentalmente en los últimos meses”, agregó, “más allá de un mayor atrincheramiento de la postura iraní y de los repetidos y hasta ahora infructuosos esfuerzos de Estados Unidos por encontrar algún tipo de salida”.
Este mes, Teherán emitió una lista de exigencias a Washington para la reapertura del estrecho de Ormuz, que está localizado a lo largo de la costa sur de Irán y es un importante punto de tránsito para gran parte del petróleo del mundo.
Las exigencias incluían el levantamiento de las sanciones, la liberación de activos congelados y el pago de reparaciones de guerra. Condiciones similares ya se habían mencionado antes como parte de un posible acuerdo futuro entre ambas partes, delineado en un memorando de entendimiento pactado en junio que rápidamente se desmoronó.
Durante semanas, Irán ha estado negociando con Omán la gestión futura del estrecho, pero la lista de exigencias sugería que, incluso en caso de llegar a un acuerdo, las fuerzas iraníes seguirían amenazando y atacando al tráfico marítimo en tránsito. Al menos dos barcos han sido atacados en el estrecho en los últimos días.
“Habiéndose recuperado de la conmoción inicial de la guerra, Teherán ahora está decidido a demostrar fortaleza”, dijo Mehrzad Boroujerdi, decano de la Facultad de Artes, Ciencias y Educación de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Misuri. “Su uso del estrecho de Ormuz como arma y su postura negociadora de línea dura en conversaciones paralelas con Estados Unidos y Omán deben entenderse en ese contexto”, agregó.
En los últimos meses, la retórica de Trump ha oscilado entre amenazas de aniquilación y promesas de que un acuerdo diplomático estaba cerca.
Si ese enfoque tenía la intención de asustar a los funcionarios iraníes para que hicieran concesiones, parece haber tenido el efecto contrario. Parecen haberse convencido de que Trump no está dispuesto a relanzar por completo una guerra que amenaza con elevar los precios del petróleo y que ha resultado impopular entre el público estadounidense, sobre todo antes antes de las elecciones de mitad de mandato.
“Irán parece creer que Estados Unidos terminará cansándose de una confrontación costosa y sin final definido”, dijo Alex Vatanka, investigador principal del Instituto de Medio Oriente, una organización de investigación con sede en Washington.
Al mismo tiempo, Estados Unidos ha enfatizado la presión económica sobre Irán.
El yerno y enviado de Trump, Jared Kushner, dijo a Fox News el lunes que los funcionarios iraníes “no estaban mostrando ningún interés en hacer algo que tenga sentido para nosotros”. Cuando se le preguntó en qué estado se encontraban las conversaciones, señaló como enfoque actual de Trump un bloqueo naval destinado a debilitar aún más la economía de Irán.
El martes, Trump dijo en las redes sociales que el bloqueo seguía plenamente vigente. También aseguró que el estrecho estaba completamente abierto, aunque funcionarios marítimos señalaron los recientes ataques contra embarcaciones.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo en una entrevista reciente con Newsmax que su departamento planeaba aplicar medidas que “nunca se han visto en la historia del aislamiento económico” de un país.
Los líderes de Irán ya han sobrevivido a la presión económica internacional en el pasado, aunque sí accedieron a hacer concesiones sobre su programa nuclear en 2015 tras una intensificación de las sanciones durante el gobierno de Barack Obama.
Dada la postura de Teherán hasta ahora, lo más probable es que el costo inmediato de las sanciones recaiga sobre el pueblo iraní, que ya enfrenta una inflación altísima y tiene dificultades para costear bienes básicos.
Ante las sanciones estadounidenses, Irán “intentará trasladarle a su población el consecuente dolor económico durante el mayor tiempo posible, apostando a que Washington ceda primero”, dijo Boroujerdi, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Misuri.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jameneí, ha nombrado a funcionarios leales de línea dura en puestos militares clave, lo que indica su intención de mantener al país en pie de guerra. Si la conflagración se reactivara, probablemente arrastraría a la infraestructura energética regional, las bases estadounidenses en el Medio Oriente y el transporte marítimo comercial, según dijo Vatanka.
Por ahora, parece igual de probable que el estancamiento continúe sin resolverse en los temas fundamentales, incluidos el programa nuclear de Irán y el estrecho de Ormuz.
“Cuanto más persiste este limbo, más se afianza, y más difícil resulta construir una salida que cualquiera de las dos partes pueda presentar como algo distinto a una concesión”, dijo Grajewski. c. 2026 The New York Times Company.
Por Yeganeh Torbati, The New York Times.