Jefe de Seguridad Nacional de EU se ve a prueba tras tres muertes cometidas por el ICE
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Además, los seguidores de Trump de ultraderecha insisten en que se deben de mantener las mismas estrategias para la deportación masiva de migrantes en Estados Unidos
Cuando Markwayne Mullin asumió el puesto como secretario de Seguridad Nacional tras el despido de Kristi Noem, se comprometió a sacar de los titulares al departamento responsable de ejecutar la política de deportaciones masivas del gobierno de Trump.
Pero apenas unos meses después de que Mullin llegara al cargo, el departamento vuelve a estar de lleno en el centro de la controversia, luego de que tres personas murieran en encuentros con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en un lapso de menos de una semana.
Los hechos representan la primera gran prueba para Mullin, quien prometió una mano firme para un departamento sacudido por la conducta de su antecesora y por las redadas migratorias del gobierno de Trump.
Mientras lidia con el aumento de la violencia, se ve obligado a alcanzar un equilibrio: por un lado, las presiones de una Casa Blanca ansiosa por ejecutar deportaciones masivas y, por otro, las de sus antiguos colegas en el Congreso que exigen respuestas, todo mientras intenta aliviar las tensiones en ciudades estadounidenses por las muertes.
“Cuando asumió su cargo, el secretario Mullin dijo que su objetivo era sacar al departamento de la primera plana de las noticias”, declaró el martes el representante demócrata Seth Magaziner en el pleno de la Cámara de Representantes. Luego, agitando un periódico, añadió: “Bueno, ahora están de vuelta en la maldita primera plana”.
CAMBIO DE DIRECCIÓN DE MULLIN: LA PROMESA
Mullin, exsenador por Oklahoma, fue una elección sorpresiva para dirigir el enorme departamento tras el despido de Noem después de que dos manifestantes estadounidenses murieran baleados a manos de agentes federales de inmigración en Minneapolis a principios de este año.
Como secretaria encargada de materializar el objetivo de deportaciones masivas del gobierno, Noem impulsó un estilo agresivo de control migratorio en el que ella ocupaba el centro de la escena, incluida, de manera especialmente notoria, una visita a un centro de detención en El Salvador. Se apresuraba a pronunciarse públicamente sobre hechos controvertidos y opinó sobre ambos tiroteos en Minneapolis con comunicados en los que acusó a los manifestantes muertos de ser agitadores.
El presidente Donald Trump, quien convirtió las deportaciones masivas en una promesa central de su segundo gobierno, terminó por distanciarse de Noem debido a una campaña publicitaria de 200 millones de dólares y a su manejo del operativo en Minneapolis.
Mullin prometió un enfoque distinto, aunque mantuvo el compromiso de cumplir las prioridades del presidente. Su primer viaje como secretario no fue para promover la aplicación de leyes migratorias, sino para observar los esfuerzos de recuperación tras un huracán en Carolina del Norte. Noem solía acompañar a sus agentes en redadas migratorias; Mullin no lo ha hecho.
Desde que se convirtió en secretario y tras la violencia en Minneapolis, el gobierno también ha evitado operativos migratorios impopulares y llamativos en ciudades estadounidenses, y ha pasado a un enfoque más discreto que, en gran medida, ha desviado la atención mediática de la ofensiva. Bajo Mullin, el ICE también se está retractando de un plan para usar almacenes para detener a migrantes.
Pero los arrestos migratorios continúan bajo su dirección y a menudo con poca notoriedad: el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas arrestó a 10 mil personas durante un periodo de cinco días a finales de junio, lo que promedia alrededor de 2 mil arrestos por día. Y las vías legales para inmigrar también han enfrentado nuevas restricciones.
Desde que Mullin llegó al puesto, Trump ha elogiado al secretario como “increíble” y “asombroso”, y lo ha felicitado por renunciar a su escaño en el Senado para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional.
Durante meses, pareció que el cambio de enfoque de Mullin estaba dando resultado. Aunque defensores y activistas de derechos civiles acusaban al departamento de maltratar a inmigrantes bajo su liderazgo, el estilo menos confrontacional de Mullin parecía mantener al departamento fuera del foco.
Las muertes vinculadas al ICE vuelven a poner el foco en Mullin y su departamento
Pero los hechos de la última semana han planteado un nuevo desafío para Mullin, mientras camina por la cuerda floja entre su enfoque más moderado y las exigencias del presidente.
“Tratar de lidiar con objetivos de política pública que compiten entre sí es un desafío para cualquier secretario de gabinete, pero Mullin lo tiene peor que la mayoría”, afirmó Tom Warrick, exfuncionario de antiterrorismo en Seguridad Nacional que ahora trabaja en el Atlantic Council.
“En el caso de Seguridad Nacional, la Casa Blanca quiere, al mismo tiempo, cumplir sus cuotas migratorias y mantener la confianza pública, y cómo se logra eso —incluso con el financiamiento del que dispone Mullin— es un desafío realmente difícil”, apuntó.
Agentes del ICE en Houston y en Maine dispararon y mataron a personas dentro de sus autos durante operativos migratorios. En Florida, un hombre que huía de agentes del ICE murió en un choque automovilístico.
Mullin no se ha pronunciado públicamente sobre las muertes, mientras que la oficina de asuntos públicos del departamento sólo ha difundido breves comunicados tras cada una.
Entre bambalinas, Mullin —quien habla con frecuencia de cómo comparte su número de celular con miembros del Congreso y los anima a llamarlo directamente— ha conversado con legisladores y compartido información, incluidas conversaciones con ambos senadores de Maine.
Y después de la segunda muerte por disparos en Maine, cuando aumentaron las críticas tanto de manifestantes como de los antiguos colegas de Mullin en el Congreso, se ordenó al ICE suspender la mayoría de las detenciones de vehículos.
TRUMP AUMENTA PRESIÓN POLÍTICA Y SUS SEGUIDORES TAMBIÉN
Esa decisión de suspender las detenciones vehiculares enfureció a los simpatizantes de Trump.
El influencer conservador Nick Sorter la calificó como una “CAPITULACIÓN TOTAL ante la izquierda”, en una publicación en X. El activista conservador Mike Davis acusó a Mullin de seguir el consejo de la senadora de Maine Susan Collins, quien dijo que le había sugerido al secretario la pausa en las detenciones de vehículos.
Un día después, Trump pareció contradecir la directriz al escribir en una publicación en redes sociales: “debemos ser fuertes, duros e inteligentes y NO PODEMOS renunciar a una de las herramientas más importantes y efectivas del ICE para combatir el crimen, ¡LA PARADA DE TRÁFICO!”.
Luego, Mullin republicó las palabras de Trump y añadió que las personas en el país serían “arrestadas y deportadas dondequiera que estén”. Más tarde escribió en X que él y el presidente están “en la misma sintonía”.
No estaba claro de inmediato si las detenciones de vehículos se habían reanudado.
Pero esto mostró la fricción entre los intentos de Mullin por mantener la calma y las exigencias del presidente de que los inmigrantes en situación irregular —a quienes el gobierno ha retratado en muchos casos como criminales— sean arrestados en grandes cantidades.
Los demócratas han arremetido contra el nuevo secretario, al afirmar que ven pocos cambios en el departamento.
“El secretario Mullin, si quiere, y si cuenta con el respaldo de la Casa Blanca, tiene la capacidad de poner al ICE bajo control y hacer que cumplan la ley”, sostuvo el representante Joaquin Castro, demócrata de Texas. “Así que o no tiene interés en hacerlo, o la Casa Blanca no lo respalda, o los agentes simplemente están fuera de control”.
Los legisladores republicanos han salido en defensa de Mullin.
“Creo que el secretario ha cumplido con lo que quería hacer para tratar de cambiar el ambiente allí”, manifestó el representante Andrew Garbarino, de Nueva York, quien como presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes ha solicitado al Departamento de Seguridad Nacional una sesión informativa bipartidista sobre las políticas de uso de la fuerza por parte del ICE.
“No creo que nadie esté celebrando que el ICE haya vuelto a los titulares”, expresó Garbarino.